
A diferencia de hoy, a finales de los 80 en el mundo del cómic solían primar las historias conclusivas, donde pese a utilizar algún personaje como nexo de unión, los relatos eran contados de principio a fin en no más de 24 páginas, algo que a la industria comiquera actual le supondría grandes quebraderos de cabeza. Como es lógico, las historias de aquella época carecían de la complejidad o profundidad que se dan en las series actuales; razón por la que los buenos guionistas se hacían un buen nombre de manera rápida. Y así llegamos a John Byrne y las historias que se cuentan en este volumen, donde a pesar de situar al Hombre de Acero en diferentes emplazamientos totalmente ajenos unos de otros, los relatos mantienen una calidad abrumadora.
A lo largo de las diferentes páginas del tomo veremos varias historias en las que intervienen numerosos personajes de sobra conocidos por todos nosotros, como pueden ser Ciborg, el Fantasma Errante, Lex Luthor o Darkseid, siendo este último el que acapara la portada del volumen. La primera historia sirve para presentarnos a los conocidos Teen Titans en un relato cargado de moral y mensajes de carácter social, algo muy utilizado en dicha época que seguramente desate en nosotros un sentimiento nostálgico.

A continuación tenemos el arco argumental más extenso de todo el volumen, donde veremos como el kriptoniano viaja al planeta Apokolips, reino del conocido villano Darkseid. A lo largo de las páginas de esta historia, cuyo argumento está unido bajo las tres series de Superman que había en aquella época, veremos las desavenencias del héroe por lograr volver a la Tierra. Este arco introduce en la serie del kriptoniano el crossover Legends en el que Darkseid disfrutaría generando el caos mediante sus esbirros para hacerse con el control, como es el caso de Godfrey, quien intentará desacreditar a los héroes de la Tierra. Entre los tres cómics basados en este crossover encontramos el #426 de The Adventures of Superman, que aunque no es de John Byrne (está escrito por Marv Wolfman y dibujado por Jerry Ordway), sirve como unión para las series Action Comics y Superman. Especial mención dentro de esta historia merece el Superman controlado por Darkseid, a quien este nubla la mente, algo que hemos visto recientemente en otros relatos.

El volumen, como ya he comentado, tiene en su interior las dos series que John Byrne se encargaba de escribir e ilustrar a finales de los 80, Superman y Action Comics, siendo la primera de estas sobre la que el artista británico decidía esmerarse más. Aun así, el conjunto de ambas comprende una de las mejores épocas dentro de las historias del último hijo de Krypton. A su vez, también se incluye en el tomo un cómic perteneciente a la serie The Adventures of Superman, la cual estaba a cargo por aquel entonces de Marv Wolfman, que aunque no tuviese tanta acogida como las otras dos series, sirve de nexo de unión para conectarlas.
En cuanto al arte, el dibujo está desarrollado por el propio John Byrne, a quien le acompañan en la tinta, Dick Giordano (en la serie Action Comics) y Terry Austin (en la serie Superman), logrando en ambos dúos un resultado soberbio.
Este segundo volumen que ECC Ediciones ha editado en nuestro país, se compone de 208 páginas y formato cartoné, manteniendo el mismo estilo que su predecesor. En su inicio tenemos un excelente artículo de cinco páginas escrito por Marv Wolfman, finalizando el tomo con otras cinco páginas dedicadas a la historia de Krypton y a dos personajes, Amazing Grace y Metalo. Un increíble volumen que no puede faltar dentro de la colección de cualquier fan de Superman, ya que comprende una de las mejores etapas del Hombre de Acero.



