
Pero empecemos por el principio. En primer lugar, tal como vimos en el tomo anterior, la colección WW2.2: La otra guerra mundial relatará la contienda o conflicto bélico más famoso de la historia alterando sustancialmente ciertos acontecimientos a lo largo de sus siete volúmenes, haciendo que algo basado en la Segunda Guerra Mundial, representada hasta la saciedad, sea innovadora. De este modo, en 1939, en el aniversario del fracasado golpe de estado de Munich, un carpintero alemán llamado Georg Elser intentó matar a Adolf Hitler, el dictador nazi, con un minucioso y elaborado plan a través de una bomba o artefacto explosivo. En la vida real no logró conseguirlo y fue detenido y posteriormente ejecutado en 1945. En el primer volumen, no obstante, el Führer muere en 1939, modificando notablemente la historia.

A su vez, relacionado con lo anterior, las consecuencias de la muerte del líder y artífice del nazismo, pese a que fueron exploradas en el anterior recopilatorio con una Batalla de París alterada notablemente, también son apreciadas aquí. Es decir, sin alguien a quien deificar los nazis se han quedado “huérfanos” de alguna forma, propiciando la división entre dos facciones y varias sub-facciones o subgrupos dentro de las mismas. En consecuencia, las Waffen SS, una división de élite del ejército alemán de la época, que se declaran a sí mismos el “verdadero ejército de Hitler”, han crecido mucho hasta convertirse en un ejército paralelo al habitual. Además de la división entre estos dos grupos, buena parte de los dirigentes nazis se debaten entre intentar poner fin a la guerra o seguir con ella. Otro aspecto importante es si el Tercer Reich debería forjar una alianza con Inglaterra, algo que Rudolf Hess, un alto rango del régimen, intenta hacer a toda costa.

De la relación entre ambos personajes, que congenian rápidamente, podemos extraer varios detalles históricos interesantes. Quizá el más relevante de ellos sea la diferencia entre los dos totalitarismos, puesto que el alemán estaba fundamentado en deificar la figura del Führer, que se retiró a su muerte (es decir, una vez muerto Hitler ya no hay nadie digno de llevar el título), mientras que en el español se tiene en muy alta estima a Dios. Si bien es cierto que ambos son similares en el sentido de adorar a un Dios, sirve para poner de manifiesto que el culto a la personalidad en el Franquismo no era tan pronunciado como en otros regímenes.
Por otro lado, en este tomo, a diferencia del primero, podemos apreciar un tono mucho más enfocado a la acción y al terreno bélico. Esto es, mientras que en el anterior apenas veíamos nada de la Batalla de París, en el presente volumen somos testigos de la crudeza de la guerra y las distintas operaciones que se llevan a cabo para invadir la zona. Por tanto, al poseer más acción, su lectura es más dinámica y permite aprender algo de estrategia militar. En consecuencia, el guionista, José Manuel Robledo, ha estado muy acertado tanto en plasmar la hipotética situación histórico como en reflejar las maniobras de los distintos bandos. Quizá el único fallo de la trama radique en su parte final algo confusa, pues, como veremos, los giros argumentales se van sucediendo, lo que, unido al desorden de la guerra, provoca que todo resulte bastante caótico.

Respecto a la edición, al tratarse de cómic europeo, el formato, así como su precio, es notablemente diferente a los habituales. Esto es, Diábolo Ediciones nos ofrece el segundo tomo de la cabecera de 56 páginas encuadernado en cartoné por 15,95€. En suma, poco más puedo añadir a la conclusión del primer tomo: es una cabecera atípica y fresca, muy alejada de mis temáticas habituales de lectura, por lo que con este tomo me he enganchado todavía más a la colección y en breve adquiriré el tercer volumen. Por consiguiente, la recomiendo encarecidamente.
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