En mayo de 1997, Planeta DeAgostini sacó un tebeo que parodiaba a los superhéroes clásicos de las dos editoriales más importantes del mundo del cómic americano. Las historias se editaron juntas, pero en sentido inverso con la única intención de provocar risas, con unos argumentos alocados y unos personajes caricaturizados. Mark Evanier está en los guiones, Sergio Aragonés en los dibujos y Tom Luth en el color. A continuación, analizaré el contenido de este disparatado tebeo:
–Sergio Aragonés destruye DC:

Finalmente, su enemigo resulta ser Johnny DC, un logotipo que aparecía en los cómics de esta editorial en los años sesenta. Lleno de odio debido a que ya nadie se acuerda de él y porque los cómics han evolucionado demasiado, el villano se transfoma en un ser superpoderoso al que nadie es capaz de derrotar, pese a que Superboy, Catwoman, Lobo, el Espectro y otro miembro del cuerpo de los Linternas Verdes tratan de ayudar. Finalmente, Batman logra engañar a Johnny DC para que desaparezca, al hacerle decir su nombre al revés (que, en realidad, es el truco utilizado para expulsar al travieso Mr. Mxyzptlk a la quinta dimensión). Sergio Aragonés presenta la historia a la editorial, que le echa del edificio de malas maneras.
–Sergio Aragonés masacra Marvel:

Después de la típica pelea entre héroes de cómics Marvel, de la que sólo Lobezno, Spiderman y Hulk salen victoriosos, los tres se encaran con el Seagoing Soarer, cuyo plan es convertirse en el único personaje de tebeo. El álter ego de Bruce Banner mete al creador de esta disparatada trama dentro de la historieta y se descubre que el villano es un doble del propio dibujante, sólo que con un supertraje y las letras del nombre cambiadas de orden. Hulk convence a Sergio para que finja aceptar las exigencias del Seagoing Soarer, el cual se derrite de dolor cuando aparece el comité ejecutivo director de Marvel Cómics Inc. y decide que la Casa de las Ideas nunca publicará ese tipo de dibujos en su editorial. Sergio Aragonés y Mark Evanier tienen que salir huyendo cuando los dibujantes vuelven a las oficinas y descubren que les han gastado todo el papel.
Ambas historias van acompañadas de un texto final que habla de los origenes editoriales de los personajes.
Este cómic, que resulta bastante divertido, está editado en grapa y a color, tiene 100 páginas y sus dimensiones son de 24 x 17 centímetros. Al ser una edición reversible, puede leerse en el orden que el lector desee.
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