Pero vayamos por partes. Alex, un químico serbio de Scotland Yard, recibe una llamada en su lugar de trabajo en la que se le informa del fallecimiento de su madre a raíz de un accidente de tráfico. Más concretamente, su progenitora estaba ingresada en una residencia y un misterioso hombre, que venía a visitarla a menudo, se la llevó a dar un paseo. La coyuntura se torna más compleja cuando, al tratar de ahondar en el asunto, ese sujeto misterioso se presenta en el apartamento y le amenaza para que cese su investigación. A partir de ahí, la vida de Alex dará un vuelco fortísimo, pues se verá envuelto en asuntos relacionados con las agencias de inteligencia o de espionaje británicas (MI5 y MI6).
A su vez, a lo largo de su aventura Alex irá conociendo mejor a su difunta madre, que definitivamente no es la mujer que creía conocer al poseer un enigmático pasado vinculado a la inestable región de los Balcanes. Siendo francos, la premisa inicial de la serie es que Tito, el dirigente comunista de Yugoslavia (nación que agrupaba, entre otras, las actuales Croacia, Serbia, Kosovo…), va a visitar el Reino Unido y, como resultado, hay un atentado preparado contra él; lo que resulta engañoso. Es decir, si bien es cierto que Yugoslavia y Tito tienen un papel importante en Hágase el caos, el atentado en sí no es relevante, puesto que se trata, como remarco al inicio, de una mera excusa para saber más acerca de los antepasados de Alexander y plantear una historia de intrigas políticas.
Otro de los puntos a favor del guión es la complejidad de la conspiración. Sin desvelar mucho, basta decir que abarca varias naciones y organizaciones, y sus inicios se remontan bastante más atrás de lo que podríamos imaginar en un principio. De hecho, los datos históricos antes mencionados se revelan a medida que conocemos más sobre la operación, logrando, como mencioné en el párrafo anterior, que los datos se asimilen correctamente. El último aspecto sobre el que se fundamenta la historia es el pasado de la familia de Alexander, vinculado a las ya mencionadas intrigas de espionaje y desconocido para el protagonista de la cabecera. A destacar también, vinculado a esto, los sentimientos del personaje principal al averiguar quién era y qué hizo su padre, además de sus ideales. Sin duda, el punto flaco del guión es su final, irreal y decepcionante, pues no está a la altura de las expectativas ni de lo que venía mostrando la obra hasta el mismo.
Respecto a la edición, Norma Editorial ha publicado los dos únicos tomos de Hágase el caos, Lux y Umbra. Ambos poseen el mismo formato y precio, puesto que constan de 48 páginas a color y están encuadernados en cartoné a un precio de 13€ cada uno. Existe, además, un pack de 22€ que incluye ambos volúmenes, sensiblemente más económico. En suma, la obra en conjunto es buena y entretenida, ayudándonos a conocer más detalles acerca de una región tan convulsa como Los Balcanes, pero su cierre malogra el resultado final.
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