1830. La independencia de México estaba reciente. Aprovechándose de los iniciales balbuceos de esta independencia, algunos gobernadores de provincias alejadas de la capital, burlaban el poder central, reinando en su feudo como señores de vidas y haciendas. Contra este estado de cosas, se alzaron algunos hombres que forjaron con su valor, los cimientos de Nuevo México. El nombre de uno de ellos pronto se hizo popular en la Baja California: El Zorro. El gobernador Don Manuel de Paredes, señor de horca y cuchillo, no pudiendo apresarlo, decidió vengarse en la mujer y el hijo del Zorro, iniciando así, una era de luchas y venganzas que ensangrentó durante mucho tiempo, las tierras de aquella provincia… Durante diez años, Don Manuel de Paredes, buscó por todos los confines del Estado, la figura legendaria del Zorro. Aquel nombre se había convertido en su pesadilla y descansaría cuando lo viera colgado de una horca…
Estas palabras sirven de introducción a ‘Las tres espadas del Zorro‘, película de 1963 coproducida entre España e Italia, de 89 minutos de duración. Bajo la batuta de Ricardo Blasco, director valenciano de escaso éxito, el film está protagonizado por Guy Stockwell. Junto a él destacan Gloria Milland (como Virginia de Santa Ana), la cantante Mikaela Wood (en el papel de María, la hermanastra del héroe) y Antonio Prieto (que interpreta al despiadado gobernador Manuel de Paredes). También cabe mencionar la colaboración del actor infantil Julio César, que representa al Zorro cuando era un niño.
Al inicio del film, podemos comprobar cómo el justiciero es apresado por sus captores, que se cobran la vida de una mujer inocente en medio de la refriega. A continuación, se nos relata que:
Nunca volvió a saberse del Zorro. Diez años mas tarde, su nombre, era sólo una leyenda. guardada celosamente por los oprimidos campesinos de la Baja California.

Por supuesto, como para gustos se hicieron los colores, cada persona tiene su respetable opinión sobre la película. Jordi Battle Caminal, crítico de ‘El País‘ opina lo siguiente:
El personaje del Zorro, en un rutinario, por no decir vulgar, producto hispano-italiano de cuando con celuloide como éste se adornaban los programas dobles de antaño. La acción se desarrolla en un poblado indio sometido a un tirano.
Mikaela Wood, cuya carrera como actriz no fue demasiado longeva, no duda en hacer gala de su talento para la copla y, a lo largo del metraje, nos ofrece una doble sesión de canto con: ‘Cielito lindo‘ y ‘Kikiriki‘.
Otro detalle que cabe resaltar es la montura que utiliza Guy Stockwel en el largometraje, ya que todos estamos acostumbrados a ver al Zorro a la grupa de Tornado, un bonito corcel negro. Sin embargo, en esta ocasión lo vemos cabalgar a lomos de un caballo marrón.
Sin lugar a dudas, la actitud del protagonista del film nos recuerda a otro famoso justiciero, que también se enfrentaba con los poderosos en favor de los menos afortunados, aunque lo hacía a cara descubierta y armado con un arco y flechas: Robin Hood. No es menos evidente el paralelismo que podemos encontrar con Superman, ya que la pusilánime personalidad que muestra el Zorro en su identidad de Diego de Guadalupe, para no levantar sospechas, parece haber servido de ejemplo para la torpeza y exceso de humildad que muestra Clark Kent, por idénticos motivos, en las películas del hombre de acero protagonizadas por Christopher Reeve y Brandon Routh.
En resumen, aunque no se trate del mejor largometraje del personaje y Guy Stockwell no sea Antonio Banderas, ‘Las tres espadas del Zorro‘ es un film entretenido y salpicado con buenas dosis de humor que opino que no dejará insatisfecho a ningún fan del justiciero creado en 1919 por Johnston McCulley.
[review]




