
En consecuencia, especialmente este último cliché puede hacer que un número nada menospreciable de lectores se pierdan colecciones que pueden resultar bastante atractivas para ellos. Una de estas cabeceras a las que me refiero es la que hoy nos ocupa ‘Desaparecido’. Ciertamente, este primer tomo resulta, no sé si rompedor, pero desde luego sí bastante sorprendente en lo que se refiere a alejarse del estilo habitual de buena parte de los mangas que llegan a España, tanto los más populares, ya sean ‘One Piece’ o ‘Naruto’, como otros de corte más adulto y en los que se englobaría la colección, como los títulos de Naoki Urasawa (‘Monster’, ’20th Century Boys’…) o de Jiro Taniguchi (‘Barrio Lejano’, ‘El almanaque de mi padre’…).

Como todo lo anterior, pese a ser atrayente, necesita de algo adicional que sustente la historia, basta decir que el protagonista se vio involucrado en unos extraños incidentes cuando tenía diez años y que, debido a varios motivos, empezará a recordar más acerca de ellos. Y hasta aquí puedo contar.
Más allá de la, ya os adelanto, interesante pero pausada trama, conviene detallar los pormenores de todo lo referente al argumento de la obra. En primer lugar, este primer volumen se compone de dos partes claramente diferenciadas: la primera, aproximadamente tres quintas partes de ‘Desaparecido’, mucho más pausada y de carácter introductorio; y la segunda con un frenesí absoluto y con giros argumentales muy interesantes. Debo enfatizar esto último: hacía tiempo que no me sorprendía tanto leyendo un manga. Además, no existe apenas transición entre ellas y la sorpresa es completa al ver cómo se ve alterado el tempo argumental.

Segundo, es un hombre que tiene dificultades sociales o comunicativas. Pero, y aquí viene lo novedoso, no hablamos de la típica timidez, sino de algo más extravagante. Es complejo de definir, pero quizá una buena aproximación a su problema sería que no es una persona expresiva, lo que a su vez se refleja en su obra. En otros términos, necesita una razón para sonreír, llorar o hablar con individuos, siendo una persona tal vez con una conducta excesivamente racional.

Para acabar con el guion, debo hacer frente a una característica global del mismo pero que no he comentado antes, siendo quizá lo que más me ha gustado del volumen. Se trata del costumbrismo o la cotidianidad de su historia. En otras palabras, Sanbe no opta por llevar a cabo, dentro de lo que cabe, grandes misterios, bien al contrario: explota de modo, cuanto menos, notable únicamente uno. Esta falta de grandiosidad o exageración, es decir, el no querer hacer algo demasiado rebuscado ni grande por el mero hecho de llevarlo a cabo es a mi juicio un gran punto a favor: la honestidad. Y, ciertamente, no le hace falta más ni lo echa de menos.

En cuanto a la edición, Norma Editorial recopila la primera entrega de la serie mediante un tomo rústica de 196 páginas, cuatro de ellas a color, por 8€. En resumen, estamos ante una serie verdaderamente sorprendente y prometedora. Para ser un primer volumen, ya podemos saber hacia dónde van a ir las cosas y permite apreciar numerosas genialidades. Sin duda, el mejor manga que he leído este año.
Kei Sanbe
Nacido el 5 de marzo en Hokkaido, Japón, ha escrito obras más enfocadas a un público juvenil, como ‘Testarotho’ y ‘Kamiyadori’, que tuvo una secuela ‘Kamiyadori no Nagi’. En 2012 empezó ‘Desaparecido’, publicada por Norma Editorial, obra que tuvo una adaptación animada y acabó en 2016 con ocho volúmenes.
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SI PUDIERAS RETROCEDER EN EL TIEMPO… ¿QUÉ TE GUSTARÍA CAMBIAR?
Satoru aspira a ser mangaka, pero no tiene demasiada suerte porque entre otras cosas, le falta empatía. Lo que nadie sabe es que tiene el poder de detectar anomalías y retroceder en el tiempo, lo que le permite rectificar situaciones y evitar accidentes.[/note]



