viernes, abril 23, 2021

Reseña de ‘Universo DC: Renacimiento’

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El arranque de Renacimiento
El arranque de Renacimiento

Pues ya está aquí, en la lengua de Cervantes, el evento que convulsiona, por enésima vez, el universo DC. Hace ya muchos años que se abrió la caja de los truenos con la mítica Crisis en Tierras Infinitas, uno de los títulos fundamentales para entender el devenir de la editorial en los años siguientes. Aquel evento ha sido puesto en el tiempo como un auténtico clásicos, necesario y renovador, que enderezó el imposible multiverso de DC y unificó criterios sobre esa realidad. Ahora, apenas unos años después del último reseteado, se aprieta el botón del pánico para poner patas arriba la realidad de Batman, Superman y compañía. Comienza Renacimiento.

Lo cierto es que la propia esencia de este evento deja en evidencia algo que, me temo, todos teníamos más o menos claro: que la iniciativa del Nuevo Universo DC, o Nuevos 52 como se llamó en sus inicios, ha sido un ejemplo de falta de consistencia, coherencia y pérdida del norte por parte de unos editores incapaces de entender el mundo más allá del efectismo y la calculadora. Decir que todo ha sido un desastre sería injusto, pero la sensación general que ha dado este periodo en DC es de desequilibrio.

Al principio, lo cierto es que recuerdo un buen sabor de boca con los primeros títulos que leímos. Batman comenzaba por todo lo alto con la saga del Tribunal de los Búhos, Wonder Woman giraba hacia la serie negra superheroica en una magnífica etapa, Aquaman pasaba por la sorprendente renovación dirigida por Geoff Johns e Ivan Reis, Y autores de primer orden como Grant Morrison pasaban por esta reinterpretación del universo DC al frente del Superman más reivindicativo.

Pero esos inicios tan esperanzadores escondían realidades palpables y un futuro plagado de palos de ciego. Tras esas brillantes colecciones, había una cantidad increíble de cosas insustanciales o directamente infumables. Las colecciones que habían logrado el aplauso de la crítica se desvanecían por culpa de giros hacia la nada e intervenciones innecesarias por parte de editores adictos al exceso de control. Autores sin chispa se hacían con colecciones que pedían algo más. Por poner un ejemplo, no sé si se ha cuantificado la cantidad de lectores espantados que provocó la estancia de Scott Lobdell en la horripilante estancia del guionista en la colección del krytoniano.

Reencuentros a través del espacio tiempo
Reencuentros a través del espacio tiempo

Unido a todos estos problemas, la falta de coherencia interna era de aquí te espero, y los retoques a conceptos clásicos de la casa ni gustaban a los lectores clásicos ni servían de puente para los nuevos lectores.

Todo eso por no hablar de los eventos intrascendentes. ¿Alguien disfrutó de verdad de El fin del mañana? ¿Sirvió para algo Batman Eterno o su secuela, la insoportable Robin y Batman Eternos? Cada nuevo paso era un aviso de desastre, que se correspondía con la espantada del autor de turno (sonados como el de Greg Rucka) y constantes rumores de puño de hierro por parte de los despachos, incapaces de ver más allá del dolar. Al final, DC se convertía en el espejo de ala infame Marvel efectista y descontrolada de mediados de los 90.

Por suerte, los cambios no se han hecho esperar, y la decisión de los nuevos jefazos de DC ha sido uno de los ejercicios de desautorización más bestias que hemos visto en la historia de la viñeta. Si algo hay en esta primera entrega de Renacimiento es un sonado ejercicio de autocrítica, de mea culpa dirigido a esos lectores que han visto el universo DC transformado en un ente irreconocible e infantilizado. A los que llevamos toda la vida aprendiendo a amar los cómics con obras como Starman, Hellblazer, The Sandman, La patrulla condenada, el Superman de John Byrne, la etapa de Alan Grant en Batman… títulos que son esenciales y trascendentes, nos rompía el corazón comprobar la deriva de DC. De editorial puntera, valiente y rompedora, a montaje industrial sin alma.

Vamos, que por mi parte, me alegro de esta decisión. Teniendo en cuenta las circunstancias de su origen, es tan arriesgada como extrañamente honesta. Y una de las cosas curiosas que nos encontramos en este volumen, que es una llamada a la recuperación del legado de la tradición DC, es Geoff Johns, una de las piezas clave de, precisamente, aquellos Nuevos 52. Entendemos que la nueva faceta de Johns, convertido en uno de los mandamases de la casa, deja total libertad a un autor que, hasta el momento, y a pesar de todos sus galones, estaba bajo ese fantasmal yugo que reinaba en las oficinas de la editorial.

Esto os suena, seguro
Esto os suena, seguro

En Renacimiento, Johns entiende que si con un Flash se dinamitó la anterior continuidad, con un Flash ha de nacer este nuevo impulso. Wally West quedó atrapado en la fuerza de la velocidad a consecuencia de Flashpoint y allí ha descubierto una conspiración que está por encima de las amenazas habituales en las páginas de los cómics de la casa. En su desesperado intento por llamar la atención de estos héroes que han olvidado al antiguo Kid Flash, recorre este nuevo/viejo universo, regalando una pincelada general de la realidad que hemos vivido estos últimos años. En la imagen de los héroes, este heredero del Flash original no encuentra ningún atisbo de aquel antiguo mundo que el vivió.

Johns tiende el puente necesario para el cambio, y de paso arremete, como decía, con el espíritu de este universo que queda atrás. Renacimiento es el camino para una vista atrás, que además ha de ser lo bastante actual para que no resulte un anacronismo. La tarea es compleja, pero el objetivo es claro. Desde luego, si vemos el entusiasmo que ha generado al otro lado del charco esta nueva cara de DC, parece que el experimento ha cumplido las expectativas.

Pero, si soy sincero, este primer encontronazo con la nueva perspectiva me ha resultado tedioso. Un viaje a ninguna parte en la que se muestran las piezas del tablero, y vive del efectismo de las últimas páginas, donde aparece insinuada, sin mucho tacto, la verdad, la naturaleza de esos ladrones de tiempo que juegan con la línea de la realidad. De hecho, para ser el primer paso a esa nueva idea de universo cohesionado, bebe, de manera inevitable, de esos Nuevos 52 destinados a la desaparición. Vamos, que sin remilgos, me ha parecido flojo.

Claro, que hay que ser cautos, que esto es la línea de salida, así que el evento debe ser analizado en su globalidad. El asunto es que, precisamente, como pistoletazo, es un tanto flojo. Incluso tirando de estrellas como Gary Frank, Ivan Reis y Phil Jimenez, el conjunto no sorprende. A lo mejor es porque se ven obligados a unificar el criterio, dejando un tanto de lado la personalidad contrastada de tres autores de categoría. Por lo demás, recuperación de tramas que quedaron bastante cojas, como la de Pandora, que vuelve a la palestra, y las consecuencias directas de la extensa de más y extenuante saga sobre la caída de Darkseid.

¿Se carodaba alguien de ella?
¿Se acordaba alguien de ella?

Otro punto que me ha sacado bastante fuera de la lectura de este primer volumen de Renacimiento es el formato en sí. ECC saca al mercado un cuadernillo excesivo, que encarece un producto del que, encima, regaló la mitad en el descafeinado Batman Day de este mismo año. Supongo que tendrán sus razones para esto, cuando lo que pide la obra es una grapa, formalita y resultona. Como digo, en las oficinas del sello habrán hablado largo y tendido del tema, barajando diferentes opciones. En mi opinión, totalmente ajena al mundo editorial, eso sí, no me parece la más acertada para el contenido.

Empieza un viaje que promete emoción. El cambio que muchos esperábamos, que nos devuelva a la editorial que nos ha emocionado tantas veces, y que durante años fue sinónimo de vanguardia, de respeto por el autor. Esperemos que regrese ese espíritu con Renacimiento.

ECC comienza la aventura editorial de Renacimiento en España, que construirá el universo DC del futuro. Editado en rústica, recoge Rebirth One Shot que se editó en estados unidos y sirve de inicio a la iniciativa. Sin ningún tipo de extras, en su interior encontramos 80 páginas a todo color, al precio de 7,50 euros.

[note]Un héroe muy apreciado, un símbolo por muchos motivos, se ha perdido en el tiempo y está desesperado por regresar. No obstante, su vuelta depende de los seres queridos y los aliados que se han olvidado de él y que, si no lo rescatan, nunca sabrán que hay un enemigo misterioso que ya les ha robado 10 años de historia.

Renacimiento, la nueva etapa del Universo DC, comienza con este especial repleto de emociones y amor por unos personajes inmortales que cuenta con guion de Geoff Johns (Liga de la Justicia) y dibujo de Gary Frank (Batman: Tierra uno), Ethan Van Sciver (Green Lantern), Ivan Reis (Aquaman) y Phil Jiménez (Crisis infinita).[/note]

Ver en Whakoom

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CRÍTICA

Guión
Dibujo
Edición

RESUMEN

Pistoletazo de salida para la saga que cambiará todo en DC

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