
Los aficionados a los relatos selváticos en general y al personaje citado anteriormente en particular debemos estar agradecidos a la revista pulp ‘All story magazine’ (1912), ya que esa fue la publicación que le dio la oportunidad de tener su debut literario a la más importante creación de Edgar Rice Burroughs. Con el paso del tiempo, el texto publicado a lo largo de las diferentes entregas de la revista dio lugar a la novela ‘Tarzán de los monos‘, que logró un considerable éxito, ya que, además de contar con la nada despreciable cifra de veintitres secuelas, logró que el rey de la selva también se paseara por otros mundos, como el del cómic, el del cine y el de la televisión. Una de sus películas es, precisamente, lo que analiza este artículo, cuyo título es: ‘Tarzán y el misterio de la selva‘.

En el reparto, junto al ya mencionado Tarzán de José Luis Ayestarán, podemos destacar a César Burner (como Steve Kendall), Didi Sherman (en el papel de Elinor), Julián Ugarte (que interpreta a Franz Von Herlan), Marina Ferri (que da vida a Susan), Rebeca Romer (que se mete en la piel de Giselle), Susana Taber (que encarna a Nadia) y Michelle George (que se encarga de interpretar a Wanda).
La película nos cuenta cómo el agente Steve Kendall, ayudado por cuatro mujeres de armas tomar (Wanda, Elinor, Nadia y Giselle), debe acudir a una misión en la jungla. Bajo las falsas identidades de un reverendo y las monjas que lo acompañan, el grupo trata de descubrir el origen del tráfico de armas que se está llevando a cabo en la zona, cuyo cabecilla es un hombre mujeriego que responde al nombre de Franz Von Herlan, y desmantelarlo. Tarzán, que se ve involucrado en el asunto y conoce información precisa de la situación, decide ayudar a los recién llegados a llevar a cabo su misión.
Entre los factores positivos de la película podemos destacar que, en esta ocasión, nos encontramos a un Tarzán que no es capaz de conjugar los verbos ni de entender algunas palabras o expresiones, sobre todo si pertenecen a aspectos desconocidos fuera de la civilización, algo que en muchos largometrajes es obviado. También es cierto que el icónico grito del personaje que podemos escuchar aquí no tiene mucho que envidiarle al que Johnny Weismüller popularizó a lo largo de sus doce películas. No obstante, aunque el filme no se olvida de contar con la presencia de Cheetah (o eso imaginamos, porque en ningún momento se da a conocer el nombre del chimpancé), Jane y Boy ni aparecen ni son referidos a lo largo de la trama. Además, también hay que reconocer que las escenas de pelea resultan bastante poco creíbles.
Sin embargo, pese a tratarse de una película apócrifa, es de recibo aceptar que cuenta con ciertos elementos tipicos de las películas de Tarzán, como escenas que solo muestran animales salvajes en libertad, el típico altercado con un cocodrilo, las peripecias del chimpancé y simpáticos detalles humorísticos salpicados a lo largo de la trama.
Por supuesto, No nos debemos llevar a engaños, ya que está claro que José Luis Ayestarán no es Johnny Weissmüller, ni mucho menos, y ‘Tarzán y el misterio de la selva‘ tampoco pasará a los anales del cine como una de las mejores películas del personaje. Pero, está claro que el filme no fue rodado con esas pretensiones. Por tanto, si eso es lo que buscas, te has equivocado de película. Por el contrario, si tu única intención es pasar el rato con un largometraje de entretenimiento que cuenta con un argumento sencillo y es apta para todo tipo de mentalidades, ‘Tarzán y el misterio de la selva‘ es tan buena opción como cualquier otra.



