


Aunque dos de los personajes principales logran huir de la trampa mortal en la que acaba convertido el local, la idea inicial era que todos perecieran en el intento. Finalmente, decidieron descartar ese final y optar por otro relativamente más feliz.
La diferencia más crucial que podemos encontrar entre este film y su precuela es el hecho de que aquella fue rodada en blanco y negro, mientras que la segunda parte es en color, lo cual resulta bastante lógico, si tenemos en cuenta que existe una brecha de diez años entre ambos largometrajes.
Pese a que el maquillaje y los efectos especiales corrieron a cargo de Tom Savini, (especialista de amplia experiencia, debido a haber participado como fotógrafo en la Guerra de Vietnam), ahora nos resultan algo precarios, pero debemos ser justos y reconocer lo que han avanzado los medios entre 1978 y la época actual.
Si tenemos en cuenta que la saga continuó hasta convertirse en una pentalogía, es de recibo suponer que esta segunda entrega obtuvo la recepción esperada, ya que, con un presupuesto aproximado de 1,5 millones de dólares, su estreno en Estados Unidos logró recaudar más de 5, una cifra mísera si la comparamos con los 55 que obtuvo a lo largo de todo el mundo, aunque en Australia no se pudo ver hasta 1980. De este modo, ‘Zombi: El regreso de los muertos vivientes‘ se convirtió en el largometraje sobre estas siniestras criaturas más exitoso de todos los llevados a cabo por George A. Romero.
La recepción por parte de la crítica también le favoreció bastante, ya que la web Rotten Tomatoes le dio un 94% de comentarios favorables, de un total de 36 críticas. Por su parte, la web Filmsite.org la consideró una de las mejores películas del año. No obstante, si existen algunas críticas dignas de reseñar son las de Robert Ebert, del Chicago Sun-Times, y Steve Biodrowski, de la revista Cinefantastique. El primero de ellos, además de señalar la sátira que la película dedica a la sociedad estadounidense, la definió de la siguiente manera:
Una de las mejores películas de terror jamás hechas.
Por su parte, el segundo de los críticos anteriormente citados, comparó el filme con su predecesor y, además de alabar la forma en que George A. Romero convertía el gore en arte, declaró que:
Las actuaciones son uniformemente poderosas; y el guion desarrolla sus temas de manera más explícita, con evidentes golpes satíricos a la sociedad moderna de consumo.
Por supuesto, donde hay defensores siempre encontramos detractores, la mayor parte de los cuales apoyaron su opinión en la violencia gráfica del filme. Janes Maslin, del New York Times, declaró no haber aguantado más de quince minutos en la sala, mientras que la revista Variety fue más allá y consideró que el guion era banal e incoherente.
Curiosamente, con el paso de los años, el largometraje fue ganando adeptos, ya que, fue en el año 2005 cuando la revista británica Total Film la otorgó el cuarto puesto entre las 50 mejores películas de terror de la historia. Por su parte, en 2008, una encuesta llevada a cabo por Empire, la dio el puesto 415 en la lista de los 500 mejores filmes de todos los tiempos, lo que es todo un logro para una cinta de terror. Más aún si tenemos en cuenta que, en 2010, la revista Wired la consideró una de las mejores 25 películas de terror de todos los tiempos.
Honestamente, considero que vista desde la perspectiva actual, ni la película cuenta nada nuevo, ni lo relata de una forma espectacular pero, dada la época en la que vivimos, a veces resulta refrescante pasar un rato entretenido con un largometraje que no recurre a los efectos informáticos y la pantalla verde para solventar cualquier situación excepcional que se pretenda plasmar en la pantalla.



