Hace unos meses, envié varias transferencias internacionales a un editor fuera de EEUU. Al principio ellos me dijeron que todo iba bien. Pero recientemente, me dijeron que nuenca recibieron el dinero. Evidentemente, me conmocioné. Inmediatamente contacté con mi banco, quién me confirmó que los fondos habían sido enviado y recibidos meses atrás. Después de investigarlo a fondo, mi banco cree que el impresor no tiene nada que hacer con esto, y que fue su banco el que ”perdió” mi dinero. Sustituiría la palabra ”perder” por ”robar”, pero ese soy yo.
Ford no ha desvelado el nombre del banco ni del proyecto que estaba desarrollando; no obstante, se dice que la suma perdida oscila entre los 5.000 dólares. En relación a la situación de su compañía esto es lo que ha dicho:
Tristemente, sin recuperar al menos una parte de estos fondos ”perdidos”, no sé si voy a poder mantener mi negocio a flote. Tengo varios trabajadores que necesitan ser pagados por los proyectos actuales y futuros, y por supuesto, la mayor factura será el coste de la impresión de los libros.
Como bien se puede ver aquí, en solo un día ha recaudado ya 1.000 dólares, a la espera por tanto de alcanzar esos 5.000 que se ha marcado como objetivo Drew Ford.


