No había investigado mucho sobre esta obra antes de ponerme con su lectura, más allá de saber que la acción se ubicaba a principios del siglo XVII en el norte de Italia y que giraba en torno a una serie de duelistas entre los que destacaba la figura de Horacio d’Alba. Una vez comienzo a leerlo, me doy cuenta de que no me suena nada que todo esto haya sucedido en esa época. Lo que me están enseñando es fantástico, ¿cómo es que esto no se ha contando más veces? Voy a buscar más información antes de continuar, pero no hay rastro. Porque ‘Horacio d’Alba’ acaba resultando ser un relato ucrónico del Renacimiento que desearíamos que hubiese existido.

Como hombres de honor que son estos duelistas, no deben tener ningún miramiento a la hora de poner todo su talento para derrotar al contrincante, aunque sea tu propia mujer. Esto es lo que le acaba sucediendo a Horacio, nuestro protagonista, granjeándole el eterno odio de su hijo. Pero los aires de cambio están llegando a la República. El senador Rembrandt quiere traer el humanismo que recorre a Europa y abolir una práctica que ilegalizaría a los duelistas y sus academias. En todo este embrollo tenemos también la sucesión de un Papa y la propia rivalidad entre las academias. No hay ni un momento de respiro en el guion de Jérôme Le Gris.

Originalmente, se trata de un arco argumental dividido en tres capítulos que aquí tenemos la oportunidad de disfrutar en un único volumen, lo que le da a la obra una sensación de mayor definición que si tuviésemos que esperar un tiempo entre la lectura de una parte y la siguiente. Y tampoco he notado la necesidad de que le falten o le sobren más partes, ya que en ningún momento te encuentras con escenas que se antojen como relleno. Lo que se cuenta es lo estrictamente necesario para que fluyan los acontecimientos. En mi caso, sí que he llegado a echar en falta una mayor profundización en las intrigas senatoriales o saber más de los conflictos que asolaban la península, pero solo como una cuestión de curiosidad.


Jérôme Le Gris
Guionista y director francés nacido en 1971, se graduó en la escuela Louis Lumière para más tarde escribir y dirigir su primer largometraje ‘Requiem pour une tueuse’ con la participación, entre otros, de Melanie Laurent y Clovis Cornillac. Con Nicolas Siner firma su primera novela gráfica, ‘Horacio d’Alba’, para más tarde, en agosto de 2011, realizar una nueva obra, ‘Malicorne’, junto a Rémi Bezançon y Thimothée Montaigne. En el 2015 presenta su nueva película, ‘Premiers Crus’, protagonizado por los actores Gérard Lanvin y Jalil Lespert.
Nicolas Siner
Nacido en París en 1985, Nicolas Siner siempre se ha sentido atraído por el dibujo. Sin embargo, es solo después de cursar un bachillerato científico en 2003, y tras un año de incertidumbre, ingresa en la escuela Pivaut en septiembre de 2004. Después de 4 años de estudio, se graduó y comenzó su carrera profesional con la ilustración de una portada para una novela publicada por Mnemos y una colaboración regular en la revista Science et Vie Junior. En junio de 2009, firmó en 12bis su primera novela gráfica con Jérôme Le Gris en el guión, ‘Horacio d’Alba’. Desde entonces, hemos podido ver su trabajo en obras como ‘Assassin’s Creed’, ‘L’Homme de l’année’, ‘Jour J’ o ‘Nom de code: Martin y Sonora’.
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‘Horacio d’Alba’
Guión: Jérôme Le Gris
Dibujo: Nicolas Siner
En pleno Renacimiento surge un sueño extraño…
En el tiempo del Humanismo, de las guerras de religión y de la explosión de las artes, un sueño late en el corazón de los poderosos estados del norte de Italia que, cansados de los conflictos que los han enfrentado durante siglos, deciden ponerles punto y final.
Desde la Toscana al Piemonte, todos los duques, príncipes y condottieri juran no volver a disparar los cañones, y a resolver sus desavenencias a través de duelistas profesionales. Esta es la historia olvidada del más famoso de ellos. Esta es la historia de Horacio d’Alba. [/note]





