
Stan Lee le presentó la nueva idea al director editorial de la compañía, esperando que le diera luz verde al proyecto. Sin embargo, Martin Goodman le encontró una pega a que la colección saliera a la venta con el título ‘The Mutants‘. Según él, todo el mundo sabía qué esperaba encontrarse en un cómic de ‘Los Cuatro Fantásticos‘ o ‘Spider-Man‘, pero nadie tenía una idea clara de lo que era un mutante, por lo que se trataba de un título demasiado ambiguo. Si Stan Lee quería ver publicado su nuevo proyecto, debía cambiar el nombre de la cabecera. Finalmente, en septiembre de 1963, la colección salió a la venta como ‘The X – Men‘ (conocida en nuestro país como ‘La Patrulla – X‘). Si el nombre del grupo respondía a la inicial del apellido de Charles Xavier, mentor de equipo, al gen mutante que los identifica o si se trata de un guiño a X – Man (protagonista de ‘Star Detective magazine‘ una serie publicada por el propio Goodman en 1937) nunca se ha aclarado. Quizás haya que preguntar al propio Stan Lee para que desvele el misterio.
Lo que no da lugar a dudas es el motivo del uso de la palabra “men” (hombres) en el título de la cabecera. Si algo odiaba Lee era utilizar a adolescentes como compañeros del héroe en lugar de darles protagonismo absoluto, algo más que habitual en DC. Así mismo, las palabras “teen” (jóvenes) o “kids” (niños) tampoco le habían convencido nunca. Si el alter ego de Peter Parker no se llamaba Spiderboy, sino Spider-Man, no había nada que impidiera que sus nuevas creaciones fuesen conocidas como los X – Men.

Algo que no falta en este primer número de la colección es una clara muestra de las dudas existenciales de Scott Summers (que recuerdan a las que también sufre Spiderman), quien, debido a lo destructivo de sus poderes oculares, queda impedido para acciones que debería ser tan sencillas como la de mostrarle sus propios ojos a Jean Grey, la mutante de la que se enamora de manera casi instantánea. Pero, sobre todo, si hay algo que destacar en este número es en el primer encuentro entre los alumnos de Xavier y Erik Lehnsherr, más conocido como Magneto.
Quizás aquí se muestre uno de los principales problemas de la colección. Mientras que el Doctor Muerte no se enfrentó a sus archienemigos hasta ‘Fantastic Four‘ nº 5 (1962) y el Duende Verde no atacó al ater ego de Peter Parker hasta ‘The amazing Spider-Man‘ nº 14 (1964), los X – Men hacían frente a su mayor rival desde su primer número, lo cual te dejan claro al darse a conocer el dato de que, en su juventud, fue el mejor amigo de Charles Xavier. Así se daba a entender a los lectores que ya se había sacado la artillería pesada y que todo lo que viniera a continuación solo podía ser de categoría inferior.
Como todo el mundo sabe, Magneto es un mutante que controla el metal y piensa que los homo sapiens están obsoletos, mientras que el homo superior es el siguiente paso de la humanidad. Esa fue la manera utilizada por Lee para tratar el tema de la evolución, sin olvidarse de otros asuntos candentes, como son los de la radiación (que mostraba al mundo los primeros mutantes) y la carrera espacial (que, si ya había sido mencionada en la colección de ‘Los Cuatro Fantásticos‘, también es nombrada en la serie de los mutantes, como cuando se frustra un plan de Magneto para hacerse con el nuevo modelo de la NASA).
No obstante, la colección continúo su andadura, con Stan Lee y Jack Kirby dando lo mejor de sí mismos, pero con una periodicidad bimestral, ya que Martin Goodman no acababa de confiar en la cabecera. Así, en el segundo número continuaban las dudas existenciales de Scott Summers, mientras el grupo entero se enfrentaba al Desvanecedor. Y en el cuarto, hizo su aparición la Hermandad de Mutantes Diabólicos, con miembros como Sapo, Mente Maestra, Mercurio o la Bruja Escarlata (antes de que estos dos últimos cambiaran de bando), grupo liderado por Magneto. De esta forma, solo habían transcurrido tres números y ya teníamos de regreso al enemigo principal de los X – Men, lo que parecía dar a entender que no había mucho más donde elegir.
Estaba claro que Marvel contaba con cabeceras de mucho mayor éxito y la marcha de Jack Kirby como dibujante (que, desde el número 12 hasta el 17 de la coleccion ‘The X – Men‘, publicados entre 1965 y 1966, pasó a ocuparse solo de los bocetos, hasta que desapareció por completo) no ayudó en nada. Para colmo, el asesinato de J. F. Kennedy todavía era algo reciente y, mientras los X – Men se enfrentaban por enésima vez a Magneto, los lectores tenían puesta la atención en otra colección, ya que el mundo necesitaba el regreso de una leyenda, aunque fuese de papel, para tener algo en lo que creer en una época tan convulsa. Por tanto, los Vengadores estaban a punto de ingresar en sus filas a un héroe congelado desde la Segunda Guerra Mundial: el Capitán América.
Stan Lee dejó de guionizar la colección en ‘The X – Men‘ nº 19 (1966), la cual pasó por diversos escritores, siendo Roy Thomas el más constante de todos ellos, pero ninguno logró equiparar el título al resto de series de la editorial. Por ello, entre los números 67 y 93 de la colección ‘The X – Men‘ (1970 – 1975), dicho título se limitó a publicar reediciones de viejas aventuras del grupo.

Esto hizo que la colección ‘The X – Men‘ dejase de publicar reediciones a partir de su número 94. Y las nuevas incorporaciones demostraron ser justo lo que precisaba esta serie para despegar de una manera definitiva.
Hoy en día, las diversas colecciones de los X – Men gozan de una estupenda salud. Desde inicios del nuevo siglo, la Twenty Century Fox ha contribuido a ello, gracias a sus seis películas grupales y sus cinco largometrajes de personajes individuales, hasta la fecha, ya que todos sabemos que esas cifras no están cerradas. Definitivamente, lo que parece claro es todo en esta vida merece que se le dé la oportunidad de demostrar su valía antes de considerarlo algo totalmente abocado al fracaso.



