Con la ayuda de Synergy, una mujer holográfica que hace acto de presencia cuando Jerrica activa unos pendientes mágicos, un regalo paterno póstumo, las cuatro amigas consiguen todo lo necesario para crear su propio grupo musical y poder competir contra Eric Raymond y sus Misfits. Además, gracias a una aplicación especial de Synergy, capaz de cambiar el aspecto visual de una persona, Jerrica Benton se transforma en Jem, secreto que solo comparten las integrantes del grupo y que mantiene confundido a Riot, cantante de The Stingers, que siente atracción por las dos identidades de Jerrica. Así, en reconocimiento a la labor de Synergy, nace el grupo conocido como Jem y los Hologramas.
La serie, pensada inicialmente para el público femenino, aunque también contaba con bastantes seguidores masculinos, se mantuvo en antena, con un considerable éxito, hasta 1988, año en que se decidió cancelarla, debido a la caída de ventas de las muñecas de dicha línea. Eso hace que resulte curioso que, veintisiete años después, el director Jon M. Chu llevase al cine Jem y los Hologramas, como ya comentamos en su momento, película basada en la serie de animación, cuyo análisis puedes leer a continuación:
Como se puede comprobar con tan solo hacer una primera lectura de la sinopsis, las diferencias entre la serie original y la película son bastante reconocibles. Algunos de los cambios más notorios son sustituir a Eric por Erica, que no exista ningún orfanato, que Synergy haya quedado relegada a un pequeño robot (que nos recuerda a H.E.R.B.I.E, el androide de los Cuatro Fantásticos) y que la doble identidad que Jerrica Benton tenía en la serie se reemplace por ponerse una peluca y maquillaje, lo cual echa a perder la posibilidad de que Rio se sienta dividido entre sus sentimientos por Jerrica y Jem. Además, las protagonistas mostraban un aspecto más adulto en la serie.
La película cuenta con una escena situada entre medias de los créditos finales, en la que aparecen las Misfits, a las cuales hemos echado de menos a lo largo de todo el metraje, como supuestas enemigas de las protagonistas en una secuela que no parece que vaya a rodarse nunca, ya que tanto la crítica como el público respondieron de forma desfavorable.
La película Jem y los Hologramas es aceptable como filme independiente, pero resulta bastante pobre como adaptación de la serie animada. A eso hay que añadir el hecho de que los fans del material original son ya treintañeros, como mínimo, puesto que los adolescentes de hoy en día, principal público al que va destinada la película, no han crecido con estos personajes y no saben quienes son, lo que la convierte en un producto para adultos nostálgicos. Sin embargo, en los años ochenta y con un guion más fiel al material original, es muy posible que la idea hubiera funcionado.


