Tras haber tenido lugar los contactos de rigor, Jim Shooter, Bob Budianski y John Byrne (que es el único que figura como cocreador del proyecto, junto a Scott Adams, aunque parece ser que los conceptos fundamentales del cómic fueron idea de Budianski) se reunieron para perfilar los detalles. La idea estaba clara: crear historietas cuya continuación tuviera lugar en un videojuego, de tal modo que serían complementarias, pero también podrían disfrutarse de manera independiente.
Estaba previsto que la colección Questprobe constara de doce números, de cadencia trimestral, protagonizados los once primeros por un personaje Marvel diferente, que coincidirían con la salida a la venta del videojuego relacionado. Cada aventura sería autoconclusiva, con la excepción de la que se publicara en el número final, para la que se requeriría que hubieras leído los once tebeos anteriores.
Dado que, en aquella época, Bill Mantlo era el guionista de la cabecera regular del coloso esmeralda y el primer número iba a protagonizarlo Hulk, se recurrió a ese escritor para que se encargara del texto, acompañado por Mark Gruenwald y John Romita Sr. en la parte gráfica. La verdad es que el primero se encargaba solo de los bocetos, mientras que en el segundo recaían los acabados finales.
Aunque se suponía que los cómics iban a estar dentro de la continuidad, en el inicio del primer número de Questprobe, se nos mostraba al descontrolado Hulk clásico, cargando contra tanques de la Guardia Nacional de Colorado, que no guardaba ninguna relación con la personalidad que el coloso esmeralda tenía en aquella época editorial.
Pero, ¿cuál era el auténtico punto de partida de la trama de este peculiar proyecto? Todo empezaba con una raza alienígena pacifista y la amenaza a la que la sometía la Flota Negra. Finalmente, el filósofo Durgan, un miembro del consejo de líderes de planeta inspirado en el aspecto físico de Scott Adams, decidió tomar cartas en el asunto. Así, llevó a cabo la construcción del Exterminador Jefe, una inteligencia artificial, en la que estaba proyectada la consciencia de su creador, que se transportaría a la Tierra para captar las energías de los héroes más poderosos de nuestro planeta y canalizarlas en un campeón capaz de derrotar a la Flota Negra. El medio utilizado para dicha transmisión sería un portal que guardaba muchas similitudes con el monolito de la película 2001: Una odisea del espacio (1968).
Como ya hemos comentado, Hulk fue el primer superhéroe elegido para aparecer en la colección Questprobe. El Exterminador Jefe trataba, sin éxito, de hacerlo flanquear el portal. Sin embargo, cuando el coloso esmeralda descubrió a una joven que se ahogaba en los rápidos del Gran Cañón, se lanzó a salvarla, sin darse cuenta de que se precipitaba justo al mismo lugar al que el Exterminador Jefe había intentado atraerlo. Supuestamente, aquel era el punto en el que el cómic y el videojuego contactaban, aunque había ciertos aspectos que no encajaban, ya que la aventura del ordenador comenzaba con Bruce Banner atado en una silla, sin saberse cómo ni por qué.
Aún suponiendo que no haya problemas de derechos, parece improbable que Marvel decida recuperar la colección Questprobe, ya sea en tomo único o en los volúmenes recopilatorios de los personajes correspondientes, aunque hay que reconocer que se trataría de un material que, debido a su peculiar origen, podría llamar la atención de muchos fans del noveno arte.


