El chico de la semana: Gibón

Un día, mientras hacía uso de una de sus apariciones públicas para dar un paseo por el zoo, acompañado de unos cuantos aficionados, Stan Lee bromeó con su capacidad para crear un villano a partir de cualquier concepto. Quiso la casualidad que, en aquel momento, uno de sus acompañantes se fijara en cómo retozaba un gibón larguirucho que se encontraba en una jaula cercana y le planteara a Stan Lee el reto de convertirlo en una amenaza. Como cabía esperar, el guionista, lejos de achantarse, aceptó el desafío. Y, de esa forma tan particular, nació el Gibón, sin duda uno de los secundarios más peculiares que se haya dejado ver por el Universo Marvel.

El personaje, de 1,96 metros de altura y 113 kilos de peso, debutó en las páginas de The Amazing Spider-Man nº 110 (1972), dibujado por John Romita Sr. (que también figuraba como co-guionista de la colección), cuya portada puedes ver a la derecha de este párrafo. Este cómic no destaca solo por contar con la primera aparición del Gibón, sino también porque, de manera inesperada, se conviritó en la última historia del lanzarredes escrita por Stan Lee como guionista regular de la serie, ya que, por aquellas fechas, había ascendido demasiado dentro de Marvel como para poder seguir ocupándose de narrar las aventuras mensuales de sus personajes. Por tanto, Gerry Conway tuvo que ocuparse del desarrollo de la primera aventura  del nuevo villano a partir del siguiente número.

La verdad es que Martin Blank, nombre real del Gibón, no contó con una infancia feliz. Debido a su aspecto simiesco, sus compañeros de clase se burlaban de él y le gastaban bromas pesadas acerca de la posibilidad de que su padre hubiera mantenido relaciones con una mona. Las cosas no fueron mejor cuando terminó los estudios, ya que solo pudo encontrar trabajo como fenómeno de circo, lo que conllevó que las burlas hacia su aspecto físico se intensificaran.

Tras ser despedido del circo, Martin consiguió alojarse en un tugurio, en el cual tenía que compartir en baño con otras doce personas, lo cual se le antojaba como una experiencia horrible, aunque con la ventaja de disponer de una gran azotea a la que le gustaba acudir cada noche. Fue allí donde, por primera vez, se encontró frente a frente con Spiderman.

El hecho de conocer personalmente a otra persona que, al igual que él, disfrutaba columpiándose y saltando por los aires, hizo que no se sintiera tan solo. De hecho, creía que Spiderman podía ser más que alguien a quien admirar y llegar a convertirse en su amigo. Dado que aún conservaba su traje del circo, Martin se presentó ante el superhéroe y le ofreció ser su compañero en la lucha contra el crimen. Sin embargo, las cosas no salieron como él esperaba, ya que el trepamuros encontró ridícula su proposición y se rió en su cara. Aquella reacción, de alguien al que admiraba, fue otro duro golpe para el protagonista de este artículo, que respondió de manera violenta. Evidentemente, su resentimiento con la sociedad aumentó y fue empujándolo poco a poco hacia la senda del crimen.

Poco después de ser rechazado por Spiderman, Kraven se cruzó en el camino de Martin y le ofreció una poción que, según dijo, le haría más fuerte y más duro que nunca. Por supuesto, a una persona con su historial, la oferta no podía resultarle más tentadora. Sin embargo, el efecto que le produjo fue un dolor atroz y una transformación física que le daba el aspecto de un gibón sin necesidad de ponerse el traje del circo.

Aunque, en una ocasión ayudó a Spiderman contra el Escarabajo, Martin no llegó a sentirse parte de un equipo hasta que se unió al Oso Pardo, la Mancha y el Canguro II y fundaron el Escuadrón de la Venganza (aunque los lectores los conocían más como la Banda de los Perdedores). Entre los cuatro, consiguieron poner en apuros a Spiderman. Sin embargo, de manera inesperada, el Gibón y el Oso Pardo se dieron cuenta de que no deseaban matar de verdad al hombre araña, de modo que decidieron traicionar a sus dos compañeros y ayudar al héroe a derrotarlos.

El Gibón y elOso Pardo tomaron la determinación de combatir juntos el crimen, aunque con resultados más bien desastrosos, como una ocasión en la que Spiderman tuvo que librarlos de la Coneja Blanca, que había logrado atraparlos y trataba de usarlos como rehenes para chantajear a un gobierno que se tomó a risa todo el asunto. Sin embargo, eso no los desalentó, si no que siguieron tratando de ser héroes hasta que al Oso Pardo le salió otro trabajo y el Gibón volvió a quedarse solo.

Martin pensó que la vida le daba una nueva oportunidad de ser feliz cuando Zelda DuBois, más conocida como la Princesa Pitón, se cruzó en su camino. No tardó en caer rendido en sus brazos, sobre todo al darse cuenta de que ella también mostraba interés por él. Sin embargo, como consecuencia de una explosión a la que había estado expuesta, Zelda perdió la vista, lo que llevó a Martin a buscar un trabajo en la construcción y a casarse con ella para que pudiera beneficiarse de su seguro médico. Volver cada noche a la casa para cuidarla lo hacía muy feliz.

Sin embargo, cuando ella comenzó a mejorar, empezó a cansarse de él y a tacharlo de aburrido, además de pasar largas horas hablando por internet con Lazo Eléctrico, uno de sus antiguos compañeros del mundo del crimen. Por mucho que ella dijera que solo eran amigos, a Martin no le cogió por sorpresa el día que lo abandonó y se subió al coche de su viejo socio entre risas

En una ocasión, el Gibón, acompañado por la doctora Fiona Fitzhugh, se vio accidentalmente transportado a un mundo en el que todos sus habitantes eran simios. Sintió que había conseguido encontrar un lugar en el que encajaba y podía ser feliz. Sin embargo, en circunstancias poco claras, acabó por regresar a su planeta de origen, sin saber que allí le esperaba la muerte.

Todo empezó cuando Kraven decidió llevar a cabo una cacería de todos aquellos personajes cuyos poderes estuvieran relacionados con el reino animal, Spiderman incluido. Con esa idea en mente, contrató al Supervisor y a Hormiga Negra (quien no sospechaba que acabaría siendo una presa más) para secuestrarlos y soltarlos en un terreno en el que serían cazados por robots, con una apariencia similar a la de Kraven, construidos por el letal Arcade. Los invitados a esta singular experiencia podían controlar los autómatas a distancia desde la seguridad de una mansión cercana.

En mitad de dicha cacería, cuando los caminos de Spiderman y el Gibón se cruzaron, el héroe intentó formar equipo con Martin para encontrar una forma de escapar de allí. Pero, en ese momento, apareció el Buitre para disuadirle de unirse al trepamuros, ya que era posible que después intentara llevarlo a prisión. El Gibón decidió que era mejor idea seguir a Adrian Toomes, pero ignoraba que el alado villano le estaba tendiendo una trampa, ya que su verdadera intención era disparar a Martin para convertirlo en una presa fácil mientras él ponía distancia por medio. El plan funcionó a la perfección y el Gibón fue abatido por los robots de Arcade. Spiderman solo llegó a tiempo de sostenerlo en sus brazos mientras moría.

El Gibón nunca ha sido un personaje de gran importancia argumental, por lo que es muy posible que su muerte sea definitiva. Además, también parece bastante evidente que nunca pensarán en él para incluirlo en una película del UCM, pese a destacar por ser el último personaje creado por Stan Lee y haber muerto poco después que su creador.

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