Reseña de El cazador de rayos: Edición 25 aniversario

La portada del elegante tomo de Dolmen

Bienvenidos al camino del héroe

Un héroe, las cenizas de un mundo decadente, el viaje a lo desconocido, la pérdida y la esperanza: estos elementos constituyen el pilar de tantas historias que, seguro, os vienen a la mente docenas de narraciones que se sustentan sobre esas palabras. Desde que el ser humano contaba cuentos a la luz de las hogueras en las cuevas, hace miles de años, la eterna lucha entre el bien y el mal, encarnada en principios algo maniqueos acerca de la bondad del héroe como motor de cambio, el viaje ha quedado incrustado en nuestro inconsciente. El cazador de rayos sigue esta milenaria forma, y demuestra con autoridad que lo importante no es que nos cuenten millones de veces lo mismo; el secreto está en la forma de contarlo.

Los pequeños detalles, la pericia del autor, marcan las diferencias con los que han recorrido el camino antes, devuelven al lector la experiencia pasada por la capacidad creativa de los concienzudos y valientes que siguen los pasos de la tradición. Nuevas envolturas nos seducen para creer que, efectivamente, estamos ante algo poderosamente inédito. Kenny Ruiz, guionista y dibujante de ‘El cazador de rayos’, se las apaña para que este juego de humo y espejos visual encandile y sorprenda. Por encima de las muchas bondades de la obra, pongamos el punto de partida en este hecho. Ya de por sí dice mucho de la habilidad del espectacular trabajo sobre la página que lleva a cabo en la que es su cómic más reconocido.

Kenny Ruiz era insultantemente joven cuando sacó adelante este proyecto, esa clase de obras, por lo que él mismo cuenta en sus entrevistas, que se convirtió en una pequeña obsesión personal. Y, a pesar de esa juventud, es complicado encontrar los consiguientes errores de novato en las páginas de ‘El cazador de rayos’. Es más, en todos los apartados, después de 25 años desde la publicación original, hay que reconocer que la trilogía ha envejecido estupendamente. Hay algo más que dignidad en el paso del tiempo. En este caso, vemos una autoridad en la línea de dibujo, en la mezcla de ideas y conceptos y en la sencillez orgánica con la que cada pieza encaja en la página que ‘El cazador de rayos’ resulta tan impresionante como lo fue en su día.

Un mundo de lluvia eterna

¿Qué cuenta exactamente ‘El cazador de rayos’? Pues tenemos un mundo sumido en la tormenta constante, producto del cataclismo subyacente a la decadencia de la civilización. Los supervivientes intentan reconstruir el sueño del pasado glorioso, pero la tecnología, la técnica, la filosofía y el saber en general se perdió tras la debacle. Ecos de aquel tiempo pretérito resuenan, pero lo que un día fue esplendor, ahora ha sido sustituido por la ley de la supervivencia y la superstición. Profecías de antaño hablan de un hombre, el cazador de rayos, que será la llave del resurgir. Kaín porta la marca del cazador, y tendrá que renunciar a todo al emprender el viaje que sacará a la humanidad de las sombras y la amenaza de la lluvia constante. La luz del rayo marca el futuro de la humanidad.

El cazador de rayos bajo la tormenta

Por supuesto, el viaje en cuestión será un proceso de descubrimiento en el que nada es lo que parece, y las leyendas dejan paso a la realidad, aún más terrible de lo imaginado. Kaín, la imagen viva de la esperanza, tendrá que mirarse al espejo cuando el mismo la pierde.

En el camino, Kaín cuenta con un nutrido grupo de secundarios, dispuestos a dar su vida por el sueño del futuro. Recorreremos con este pintoresco grupo los rincones siniestros y olvidados del mundo en ruinas, escenario de auténtico lujo en el que el autor no pierde detalle. La ambientación es clave en obras de este género, y con mucha sencillez y sin pararse en explicaciones excesivas, Ruiz nos marca,con pinceladas inteligentes e intuitivas, los puntos clave que sostienen la sociedad poscataclísmica y sus protagonistas.

Persecuciones mortales, duelos a espada, sacrificio, pérdida, renacimiento y todo el aparato simbólico de las historias del viaje del héroe se dan cita en las páginas de ‘El cazador de rayos’. Quizá, a simple vista, tengáis la sensación de que todo esto ya lo habéis visto antes.

Como os decía al principio, hay historias de las que se nutren los demás relatos. épica inmortales que resuenan a través del tiempo, y que conforman cosmos completos. Miles de años de héroes se traducen en las actuales sagas de Star Wars o El señor de los anillos, completamente diferentes en las formas pero donde es fácil identificar elementos comunes. A pesar de esa repetición de esquemas mitológicos, ya forman parte del imaginario de la cultura popular por méritos propios.

‘El cazador de rayos’ un espectáculo visual.

Duelos a muerte bajo la lluvia eterna

En ‘El cazador de rayos’ sucede algo similar. A partir de esa piedra, Kenny Ruiz perpetra todo un universo propio, donde esos esquemas quedan sepultados con un aparato visual que quita el hipo. En el dibujo de Ruiz veremos como el diseño de aires manga de los personajes se mezcla con la elegante composición de página a la europea y el dinamismo de la acción del mejor cómic americano. Y todo funciona de manera especial, orgánica; en cada página vemos un ejemplo de planificación y ejecución donde la sobriedad del maestro combina con la audacia del recién llegado.

El uso del color marca la idiosincrasia del mundo de la tormenta, y dota de autoridad a la intensa paleta de emociones que experimentan los protagonistas de esta historia. A nivel narrativo, la acción es protagonista y hay poco respiro, al mismo tiempo que los flashbacks ahondan en la identidad de Kaín y su constante encuentro con la pérdida.

Si todo esto fuera poco, Dolmen se marca un tomo de auténtico lujo para la puesta al día de esta obra. Al fin se publica en toda su belleza la obra completa, ofrecida como trilogía de álbunes separados en anteriores reencarnaciones. En el interior del elegante lanzamiento de Dolmen, encontraremos los tres títulos originales, así como gran cantidad de extras acerca del desarrollo del arte de ‘El cazador de rayos’, presentado con ese buen hacer y cariño por el producto del que Dolmen suele hacer gala en cada lanzamiento. Un placer el regreso a estas páginas en el formato adecuado, que permite el disfrute de cada detalle del increíble arte de Kenny Ruiz.

Sí, puede que la historia de ‘El cazador de rayos’ rememore a otros que han recorrido este camino antes. Pero es lo grande de las historias épicas, de esas que han funcionado toda la vida, que nunca nos cansamos de leerlas. Si al clásico añadimos un toque de melancolía y el eterno día gris, ‘El cazador de rayos’ queda para posteridad como algo único,al mismo tiempo que rinde reverencia a todos aquellos que han dejado su marca en el camino del héroe. Imprescindible.

En esta nueva edición 25 aniversario podrás disfrutar de ‘El cazador de rayos’ en todo su esplendor, en el formato para el que fue originalmente concebida. Además de los tres álbumes que constituyeron el lanzamiento original, el formato incluye gran cantidad de extras visuales, así como una entrevista con el autor que da una perspectiva de la obra un cuarto de siglo después. Lo encontrarás en tu librería favorita al precio recomendado de 31,90 euros.

Kenny Ruiz

Natural de Alicante y nacido en 1980, Kenny Ruiz comenzó su andadura en el mundo de los cómics gracias a la publicación del fanzine Proyecto Cómic, en 1994. Interesado en mejorar técnica, se trasladó a Barcelona a estudiar en la popular Escuela Joso, donde, con los años, acabaría impartiendo clase. En aquellos primeros pasos profesionales, Ruiz trabajó para Disney, ilustrando cuentos infantiles protagonizados por los personajes de la compañía. Aunque publicó con algunos sellos españoles, ha sido en el mercado francés donde el autor ha encontrado acomodo y éxito

 

DESCRIPCIÓN

Dolmen rinde en su 25 aniversario homenaje al talento de Kenny Ruiz con un tomo integral que recupera su obra cumbre, que se edita por primera vez en el tamaño de la edición original francesa, permitiendo así admirar la belleza del dibujo y el detalle del trazo del autor.

El mundo se halla en su crepúsculo. Asfixiados por un cielo de nubes perpetuas que no dejan de arrojar lluvia, los seres humanos han tenido que adaptarse a esta nueva era de oscuridad.

Sin embargo, de la desesperación surge la esperanza: Kaín porta la marca del Cazador de Rayos, aquel al que la profecía señala como el encargado de devolver la luz al mundo. Pero ¿logrará cumplir con la profecía o sumergirá a la humanidad en un abismo aún más tenebroso?

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