Reseña de la edición integral de Sleeper

Agentes dobles y superpoderes

No todo el mundo lo aprecia, pero aquellos que disfrutamos de series o etapas completas contenidas en un único tomo estamos muy contentos con las decisiones que últimamente se están tomando en ECC Ediciones. Uno de los últimos ejemplos de esto es la edición integral de Sleeper, una serie que hace honor a su título cuando este se utiliza en el sentido de un producto que llegó sin hacer mucho ruido, del que nadie esperaba gran cosa, y que de repente se convirtió en algo de lo que todo el mundo hablaba.

Sleeper
Portada del número #7 de la serie Sleeper

El inicio de una leyenda

A principios del presente siglo un joven Ed Brubaker comenzaba a dar sus primeros pasos en esto de guionizar cómics y lo hacía, cuando la cosa se puso seria, con una pequeña serie llamada Point Blank junto al dibujante Colin Wilson para el sello Wildstorm de DC Comics. Tal vez este título no fue todo lo potente que podía haber sido, pero sirvió de carta de presentación de Brubaker hasta el punto de que le permitieron coger a uno de los personajes secundarios de aquella historia y comenzar una especie de spin-off que llegaría a ser mucho más grande que su serie madre.

Así fue como Holden Carver se convirtió en el protagonista de una maxiserie de doce números titulada Sleeper, título que definitivamente acabaría por consagrar al guionista, convirtiéndose también en el primero (si obviamos La escena del crimen) de una larga serie de cómics de excelsa calidad con elementos noir predominantes.

Pero no fue Brubaker el único nombre en el que mucha gente se empezó a fijar tras la publicación de esta serie. El dibujante Sean Phillips ya había participado en interesantes títulos antes de llegar aquí (había trabajado en números de Hellblazer e incluso en una gran serie de Brubaker, la ya mencionada La escena del crimen, donde ejercería de entintador de Michael Lark), pero fue probablemente con este título con el que comenzaría una exitosa carrera muy ligada a la del guionista. Aquí su estilo realista es notablemente más tosco y menos grácil de lo que podemos ver en la actualidad, pero las bases de su éxito ya las podemos encontrar, empleando viñetas flotantes sobre splash pages cuando se sale de la composición tradicional de entre seis y diez viñetas bien delimitadas por página.

Nada es lo que parece

Existe una organización criminal que está dirigida por un tipo tan misterioso como despiadado al que se conoce como Tao, y existe un agente gubernamental que traiciona a los suyos para unirse a las filas de este gran villano. Así es como Carver, un metahumano con el poder de devolver a su atacante cualquier daño que este sea capaz de infligirle a él, acaba por convertirse en uno de los esbirros más preciados de Tao. No es el único bajo sus ordenes que posee ciertas habilidades especiales, pero parece ser el que mejor provecho es capaz de sacar de ellas.

No tardaremos en descubrir que en realidad Carver no es más que un agente doble infiltrado que lo sacrificó todo para poder llevar adelante una investigación sobre las actividades de Tao. Su superior directo, John Lynch (una especie de trasunto de Nick Fury), es el único ser vivo que conoce las auténticas lealtades de Carver, pero cuando este queda fuera de juego nuestro protagonista se convierte en una especie de agente durmiente, un espía que no tiene a quién informar y que solo puede seguir comportándose como un criminal con la esperanza de que llegue el momento en el que alguien sea capaz de ayudarle en el embrollo en el que se ha metido…

Pero, como estamos acostumbrados a ver en estos casos, mantener una mente compartimentada en la que por un lado está lo que eres y por otra lo que pretendes ser ante los que te rodean no es tarea fácil, y pronto Carver empezará a tener problemas para diferenciar cuánto de lo que hace lo hace por un bien mayor y cuánto lo hace porque ahora se ha convertido una persona distinta.

Esto es a lo que Brubaker sabe sacarle partido, convirtiendo la serie en una historia que vive entre cliffhanger y cliffhanger a base de meterse de lleno en la mente del protagonista. Brubaker nos muestra de una forma muy sutil cómo a través de los ojos de Carver la diferencia entre la organización de Tao y sus antiguos compañeros es cada vez más difusa. El día a día es muy parecido, tanto en lo que se refiere al trato con sus iguales como a las misiones que debe cumplir, por lo que la consecuencia obvia es que Carver acaba tomando parte por el único bando en el que sabe que puede confiar: por sí mismo.

Así es como el guionista acaba por conseguir meter al lector en la cabeza de su protagonista, lo cual le da a la obra un valor extra, un punto de vista narrativo que solo ocurre en la mente del tipo que tiene el cómic en sus manos. Sleeper es una obra que se disfruta en su primera lectura, pero que se puede gozar mucho más (y de distinta forma) en lecturas posteriores, y eso no es algo que se pueda decir de muchos cómics…

Tamaño reducido

Esta edición integral de Sleeper publicada por ECC Ediciones se presenta en formato cartoné de tapa dura. Cabe hacer aquí una advertencia a aquellos lectores que no comulgan con los formatos reducidos. Estamos hablando de un tomo un par de centímetros más bajo y un centímetro más corto (aproximadamente) de lo que estamos acostumbrados a ver en tapa dura, y el precio no es precisamente asequible para todos los bolsillos. Por eso, todo aquel que no pueda soportar este tipo de ediciones no debe ni molestarse en pasar por su tienda de cómics a ojear el tomo. Para el resto, aquellos que no tienen tan en cuenta el tamaño como otros factores, se van a encontrar aquí con una edición a la que no le van a poder poner casi ninguna pega.

El tomo contiene 656 páginas a color e incluye la traducción de la edición americana de los doce números de los que consta la serie limitada Sleeper: Season One, los doce números de los que consta la serie limitada Sleeper: Season Two y el especial Sleeper: Coup d’état, además de las portadas originales de cada uno de los números incluidos y una extensa galería de material extra. El precio de venta recomendado es de 51,5 € y se puso a la venta en enero de 2020.

Sean Phillips

Debutó en la revista británica Crisis antes de dar el salto a Estados Unidos para participar en la serie Hellblazer. Su desembarco definitivo al otro lado del charco no se consolidaría hasta el año 2000, cuando inició una prolífica colaboración con el guionista Ed Brubaker que incluyó obras como Scene of the Crime, Sleeper o Criminal. También trabajó en la serie WildC.A.T.S. del extinto sello WildStorm durante varios años y coincidiendo con la etapa escrita por Joe Casey.

Sleeper

Sleeper (edición integral)

ISBN: 978-84-18120-07-7

El agente doble Holden Carver se ha infiltrado en una organización secreta dirigida por la mayor mente criminal del planeta: el maquiavélico Tao. Para ganarse la confianza de su nuevo patrón, Carver deserta de la agencia gubernamental a la que pertenece, convirtiéndose en un traidor a ojos de todo el mundo. Ahora, a las órdenes de Tao, se ocupa de misiones sucias y arriesgadas para las que está especialmente dotado por su capacidad de canalizar hacia otras personas todo el dolor que se le inflija. En algunas ocasiones, esto es una bendición. En otras, una auténtica pesadilla.

Entre 2003 y 2005, Ed Brubaker y Sean Phillips (Criminal, Incógnito, Fatale, The Fade Out) dieron forma a una sorprendente combinación de género negro y superheroico en una serie extraordinaria. ¿El resultado? Una obra maestra del suspense cuyos dos volúmenes son ahora recopilados en esta edición integral, que también contiene el especial Sleeper: Coup d’état y abundante material extra descriptivo del proceso creativo.

Guion: Ed Brubaker

Dibujo: Sean Phillips

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