Reseña de: El día que cambié a mi papá por dos peces de colores

eldiaquecambieamipapa“Te cambió a mi papá”, dije.

“Oh-oh”, dijo mi hermana pequeña.

En palabras de, propio Neil Gaiman, una vez que su hijo se enfadó con él, por no querer ir a acostarse, el pequeño le dijo: “¡Ójala no tuviera padre! Ójala tuviese…“. Después de una pausa, para decidir por qué cosa cambiaría a su progenitor, terminó por decir: “¡Ójala tuviese un pez de colores!“. Esta anécdota real le dio a Neil Gaiman la idea de escribir las dos primeras frases de lo que podía ser una nueva historia, pero no tenía ni idea de cómo continuarla. Años después, mientras trataba de crear un guion para televisión, encontró entre los archivos de su ordenador aquella idea que no pudo desarrollar en su día, pero parecía haber llegado el momento de hacerlo. Tras terminar el texto, se lo pasó a Dave McKean, para que se encargase de los dibujos. Así nació El día que cambié a mi papá por dos peces de colores, que es, precisamente, el tomo que analiza este artículo, el cual va precedido por estos dos mensajes:

Perdido:

Un libro. Si lo encuentran, por favor devuélvanselo a Hayley Campbell (aunque quizás ya sea muy mayor para él) o a Maddy Gaiman (aunque quizás sea demasiado grande para ella). Nada de peces, por favor.

Se busca:

Un fletán, debe estar en buen estado, tener aletas. No rayas, por favor. Lo cambiamos por dos bebés, una llamada Yolanda, otro llamado Liam.

Dirigir ofertas al Lic. Sr. Davis Tench McKean, a la atención de El Editor.

Seamos sinceros. En algún momento de nuestra vida, todos hemos fantaseado con la idea de vender o intercambiar por algo a algún miembro de nuestra familia, aunque tal plan nunca ha ido más allá de nuestra imaginación. Sin embargo, el protagonista de la obra El día que cambié a mi papá por dos peces de colores logra llevarlo a cabo, lo que conllevará las pertinentes consecuencias.

Lo más curioso de esta historia es la cosificación que se hace de la figura del padre, al que nunca vemos la cara, que se amolda a cualquier situación y lugar siempre que tenga el periódico consigo.

Aunque está publicado en formato cómic, con una o dos viñetas por página, la narrativa del tomo hace que su lectura sea más similar a la de una novela. Ejemplos de ambos casos podemos verlos en las imágenes que acompañan a este párrafo.

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No cuesta nada darse cuenta de que los dibujos de El día que cambié a papá por dos peces de colores están realizado en un estilo peculiar, pero bastante acorde para el público infantil, principal consumidor al que va destinado el tomo.

Sin olvidar nunca quiénes van a ser los potenciales lectores de esta obra, y que como tal debe considerarse, hay que reconocer que se trata de una historia ligera y entretenida, que gustará a los niños pero también logrará arrancar alguna sonrisa a los adultos.

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Las portadas del tomo van protegidas por una sobrecubierta con solapas, en las que se puede leer la biografía de los autores. Además, el volumen cuenta con un epílogo escrito por Neil Gaiman, en el que explica las circunstancias que lo llevaron a crear esta historia tan singular, tal y como ya hemos detallado al principio de este artículo.

El día que cambié a mi papá por dos peces de colores está correctamente publicado por Astiberri Ediciones, en fomato cartoné, a todo color, con unas medidas de 23 x 23 centímetros y un total de 56 páginas. Su precio es de 16 euros.

Neil Gaiman, nacido en Portchester (Reino Unido), en 1960, y residente actual de Estados Unidos, es el autor de la premiada serie de cómic The Sandman (Norma, 1997), ha colaborado muchas veces con el dibujante Dave McKean, en diversas editoriales, tal y como demuestran sus trabajos conjuntos en Mr. Punch (Norma, 2001), Casos violentos (ECC, 2016), Los lobos de la pared (Astiberri, 2004), que también vio la luz en euskera y en catalán, Orquidea Negra (Planeta DeAgostini, 2005), Señal y ruido (Astiberri, 2008) y Cabello Loco (Astiberri, 2010). Ha ganado 19 premios Eisner, gracias a sus guiones de cómics. Las novelas American Gods y El libro del cementerio (ambas publicadas por Roca Editorial, en 2010), le hicieron ganador del premio Hugo. Entre sus creaciones, podemos destacar que Carolina (Círculo de lectores, 2013) y Stardust (ECC, 2016) han sido adaptadas al cine, mientras que American Gods se convirtió en una serie de televisión en 2017.

Dave McKean, que nació en 1963 en Maidenhead (Gran Bretaña), está reconocido como uno de los más importantes ilustradores y diseñadores de su tierra. Portadas de discos, libros, proyectos publicitarios para personajes de renombre como John Cale, Stephen King o los Rolling Stone, además de su habilidad para dirigir cortometrajes, son una clara muestra de la versatilidad de su arte. Pero su carrera más relevante es la del noveno arte, sobre todo en todos los títulos en los que ha colaborado con Neil Gaiman, tal y como se ha mencionado en el párrafo anterior. Sus portadas para The Sandman (ECC, 2012) le concedieron un gran nivel de prestigio, que fue refrendado en su obra Cages (ECC, 2017), como autor completo. Junto a Grant Morrison, se ha encargado de Batman: Arkham Asylum (Planeta de Agostini, 2007). En 2005, dirigió y coescribió junto a Neil Gaiman el largometraje Mirrormask. Otra obras ilustrada suya, publicada por Astiberri, es El salvaje (2008), junto a David Almond.

¿Qué pasaría si quisieras tanto los dos peces de colores de tu mejor amigo que los cambiarías por cualquier cosa, incluso tu padre?

¿Que pasaría si al llegar a casa tu madre descubre lo que has hecho?

El día que cambié a mis padres por dos peces de colores es el primer libro destinado a los niños de los creadores de Los lobos de la pared (Astiberri, 2004) y Cabello loco (Astiberri, 2010), y autores asimismo de Señal y ruido (Astiberri, 2008). Fue elegido por la revista Newsweek como uno de los mejores libros infantiles del año. Esta edición cuenta con una nueva cubierta y un epílogo de Neil Gaiman sobre el origen de esta divertida y singular historia.

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