jueves, diciembre 3, 2020

Reseña de la edición Black Label de Marshal Law

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Sátira y ultraviolencia de los ochenta

A mediados de la década de los años ochenta fue probablemente la más revolucionaría en lo que a cómic occidental se refiere. Desde el Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons hasta el Dark Knight returns de Frank Miller pasando por el Maus de Art Spiegelman, parecía que cada mes se publicaba una nueva obra que se convertía en un clásico instantáneo y que lo cambiaba todo. Pero entre tanto título de culto se colaron algunos cómics que de haber sido publicados en otro contexto seguramente hubieran tenido mucho más predicamento del que les fue concedido. Uno de esos casos es el de Marshal Law, una obra de Pat Mills y Kevin O’Neill que nos llega ahora en una edición Black Label publicada por ECC Ediciones.

Marshal Law

Juez Dredd con un traje sadomasoquista

Marshal Law es un cazador de superhéroes descarriados que trabaja en la ciudad de San Futuro, una metrópolis futurista levantada sobre las cenizas de lo que quedó de San Francisco tras la destrucción derivada de un gran terremoto ocurrido años atrás. Los métodos de Marshal Law son extremadamente violentos, algo que a él no le importa lo más mínimo.

En su misma presentación el personaje nos hará saber cuánto disfruta con su trabajo, dándole de esta forma los autores tal vez un toque de sadomasoquismo (reafirmado por la indumentaria de cuero con cremalleras que porta) que realza su aura políticamente incorrecta…

Los malos viejos tiempos…
Los malos nuevos tiempos…
Hemos cerrado el círculo. Pero ahora, los forajidos se llaman superhéroes. Mucha gente dice que odio a los superhéroes. Eso no es cierto, ¿sabes? Bueno, vale…en parte es cierto…
Vale, es cierto.

Nuestro protagonista opera desde una base policial secreta con la ayuda de un reducido número de colaboradores para cumplir su principal objetivo: mantener al mínimo la cantidad de bandas de gente superpoderosa para que los ciudadanos normales y corrientes puedan vivir en relativa paz.

Marshal Law 2

Antes de convertirse en Marshal Law, Joe Gilmore era un miembro de un programa de supersoldados que se alistó bajo la falsa promesa de convertirse en un superhéroe, en una referencia nada sutil a la política de captación del ejército. Las alteraciones genéticas que proporcionan superpoderes a las personas normales son las culpables tanto de los veteranos con estrés postraumático como de los criminales que han perdido la chaveta, aquellos que disfrutan causando dolor quizás porque ellos no son capaces de sentirlo en sus propias carnes.

La trama principal con la que comenzamos este tomo llevará a nuestro ultraviolento agente de la ley a perseguir a un asesino en serie y violador cuya relación con la élite de los superhéroes parece clara, aunque a partir del universo que se va construyendo en la serie desde la primera página se irán sucediendo distintas tramas en los siguientes capítulos de una forma bastante natural…

Marshal Law 3

Inclasificable

Mucho antes de que Garth Ennis y Darick Robertson lo pusieran todo patas arriba con The Boys, Pat Mills ya mostraba aquí muchos de los temas por los que dicha serie se hizo famosa. Con una narración que en ocasiones parece sacada de los monólogos interiores de Miller, un contexto que encajaría perfectamente en el Robocop de Paul Verhoeven y unas tramas de lo más underground, Mills crea aquí un monstruo de Frankenstein inclasificable que utiliza como sátira del género superheroico, como crítica política e incluso como simple divertimento.

Y en el apartado gráfico tenemos a un Kevin O’Neil que, a pesar de tal vez no estar a la altura de su propio trabajo en The league of the extraordinary gentlemen, realiza una labor realmente encomiable. La maravillosa estética de sus personajes de líneas rectas nos mete de lleno en un mundo asqueroso en múltiples sentidos donde no existen límites ni para el sexo ni para la violencia, contextualizando de manera perfecta el espíritu que se trata de transmitir.

Como pega quizás cabría reseñar que en ocasiones nos encontramos con secuencias excesivamente sobrecargadas de información que pueden llegar a saturar al lector cuando se alargan más de lo debido y que en ocasiones el color, especialmente cuando se trata de degradados, da un aspecto de imperfección que los lápices de O’Neill no suelen tener.

En resumidas cuentas, Marshal Law es un título que quizás no tenga toda la fama que merece, y tal vez gracias a esta edición integral se le haga justicia en nuestro país si la maravillosa portada elegida atrae a suficientes lectores.

La edición Black Label de Marshal Law publicada por ECC Ediciones se presenta en formato cartoné de tapa dura. El tomo contiene 480 páginas a color e incluye la traducción de la edición americana de los seis números de los que consta la miniserie Marshal Law: Fear and Loathing, de Marshal Law: Takes Manhattan, de Marshal Law: Kingdom of the Blind, de Marshal Law: The Hateful Dead, de Marshal Law: Super Babylon y de los dos números de los que consta la serie limitada Marshal Law: Secret Tribunal, además de una sección final con diverso material extra, incluyendo un epílogo escrito por el propio Pat Mills. El precio de venta recomendado es de 40,5 € y se puso a la venta en octubre de 2020.

Marshal Law

Marshal Law (edición Black Label)

ISBN: 978-84-18293-76-4

Después de que el Grande arrasara la vieja San Francisco, una nueva metrópolis se alzó de sus cenizas: una ciudad surgida de sueño febril hiperviolento, infectada con el peor caso de superheroísmo. Creados en laboratorios militares para librar las guerras secretas más violentas de Estados Unidos, estos “héroes” modificados genéticamente vagan por las calles de San Futuro formando bandas superpoderosas, poniendo a prueba el gatillo fácil de las demás en una orgía interminable de furia adrenalínica. Sin embargo, uno de esos veteranos descartados se ha embarcado en una misión personal para devolver la ley y el orden a este paisaje de batalla urbana.

No siente dolor. No muestra remordimientos. Su odio ardiente hacia los superhéroes es lo único que lo mantiene en marcha. Es el mejor de San Futuro, y se llama Marshal Law.

Los referentes de la historieta británica Pat Mills (Judge Dredd, Sláine) y Kevin O’Neill (The League of Extraordinary Gentlemen, Cinema Purgatorio) desarrollaron en Marshal Law una de las parodias del género superheroico más ácidas y divertidas que se recuerden. Una obra inclasificable que ahora es recopilada en su integridad a través del presente volumen.

Guion: Pat Mills

Dibujo: Kevin O’Neill

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CRÍTICA

Guion
Dibujo
Edición

RESUMEN

Ácido

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