En la ya mencionada Thor: Ragnarok, somos testigos de un obra de teatro, representada en Asgard, donde vemos una interpretación de Loki que lo deja en un lugar mucho más heroico de lo que le corresponde. Es cierto que no se trata del auténtico dios de las mentiras sino de una encarnación ficticia para el mundo del entretenimiento, pero, al fin y al cabo, ¿acaso no lo son todas?


