lunes, octubre 25, 2021

Crítica de Dune (2021)

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Te traemos nuestra crítica de la película Dune de Denis Villeneuve, la primera parte de la adaptación del libro de Herbert

Siempre me ha gustado la ciencia ficción. Siempre. Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: televisiones con solo dos canales y no todo el día; programas en blanco y negro; películas espaciales en las que veías los hilos de las naves… Luego llegaron los 80 (porque en los 70 el “cine de género” no estaba muy bien visto) y hubo una explosión de cine de C-F: El Imperio contraataca y el Retorno del Jedi, Aliens, Terminator, Blade Runner, Star Trek IV: Misión salvar la Tierra, Superman IV: en busca de la paz o Dune (1984). Y puede que no todas tuvieran la misma calidad en cuanto a guión y a efectos especiales, pero los que las vimos entonces alucinamos con todas ellas, pero Dune fue algo diferente. Poneos en mi lugar: un joven adolescente acostumbrado al cine de fantasía que se enfrenta a… David Lynch. Pese a todas sus deficiencias, aquella película fue completamente diferente. Ahora volvemos a visitar Arrakis y, creedme, la espera ha merecido la pena.

Dune, visto por Villeneuve

Que Denis Villeneuve no es un director convencional lo sabemos todos, Nos ha epatado con obras como Incendios (2010) la dura Prisioneros (2013), la interesante Sicario (2015) o las deslumbrantes La llegada (Arrival, 2016) y Blade Runner 2049 (2017). Precisamente con ésta última Dune tiene bastantes semejanzas extracinematográficas.

Dune 4

Villeneuve es un artista y, como ocurre con todo el arte, no es del gusto de todos. Lo que quiero decir es que esta versión de Dune, además de muy personal (lo cual está bien), no será del gusto de todos (lo que también está bien). Por desgracia muchos espectadores no lo entenderán. Ya le han llovido muchas críticas a esta película por no ser entendida y, en gran parte, por culpa de agentes externos al equipo técnico y artístico.

Novela Dune de Frank Herbert

Pero vayamos con la película en sí. Como muchos ya sabéis, Dune (2021) adapta la novela del mismo título de Frank Herbert. Ambientada miles de años en el futuro, “Dune” cuenta la historia de Paul Atreides, un joven al que el destino empuja a una lucha de poder intergaláctica. Paul, hijo del querido y asediado gobernante Duke Leto, y de la poderosa sacerdotisa guerrera Lady Jessica, se enfrentará a la prueba definitiva: superar sus miedos cuando el destino y poderosas fuerzas invisibles, lo empujen inexorablemente a las arenas del remoto planeta Arrakis.

La novela, escrita en 1965 ganó un Premio Nébula a la mejor novela de ciencia ficción ese mismo año y el Premio Hugo en 1966, iniciando una de las sagas más importantes de la literatura de este género (tenéis una excelente guía de lectura confeccionada por mi compañero Pablo aquí).

La novela trata varios temas de una forma que, en 1965, causó una revolución en el género y fue una gran influencia en obras de muchas décadas después, incluido Star Wars. Sin entrar en detalles, lo que nos interesa es que es una obra muy difícil de adaptar. Y Villeneuve lo sabía.

Del libro a la película: más peligroso que el mismo Arrakis

Villeneuve ha escrito el guión junto con Jon Spaihts (Doctor Strange, Prometheus) y Eric Roth (ganador del Oscar por el guión de Forrest Gump, además de haber escrito otras como Munich, El hombre que susurraba a los caballos, el curioso caso de Benjamin Button, etc.) para conseguir reflejar de la mejor manera posible este complejo universo. Además del guión, claro, otras partes importantísimas de la película son el diseño de producción y la música.

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La producción de Dune crea una gran película de ciencia ficción

Villeneuve vuelve a formar equipo con el diseñador de producción Patrice Vermette (La llegada, Sicario, La reina Victoria), el montador Joe Walker (Blade Runner 2049, La llegada), el supervisor de efectos visuales Oscar Paul Lambert (Blade Runner 2049) y con el supervisor de efectos especiales Gerd Nefzer (Blade Runner 2049). Como vemos, casi todos ya habían trabajado con el director.

Pero también ha elegido a nuevos miembros como el director de fotografía Greig Fraser (Lion, La noche más oscura [Zero Dark Thirty], Rogue One: Una historia de Star Wars), además de la diseñadora de vestuario Jacqueline West y el co-diseñador de vestuario Bob Morgan.

Entre todos (junto a los actores y la banda sonora, de lo que hablaremos más tarde) han conseguido una gran obra en la que el espectador, si se deja llevar, se verá inmerso en un rico mundo lleno de misterios, de juegos de poder y de una cultura que subyace, con unos personajes creíbles que harán que nos identifiquemos con ellos… todo a pesar de ser una obra con una escala gigantesca.

Este es el primer hándicap que encontrarán los espectadores casuales de la película: a la hora de estructurar el guión, todos coincidieron en que para hacer justicia al libro se necesitaría más de una película, dividiendo el libro en (al menos) dos partes, por lo que la película que nos ocupa hoy no termina. Esto no debería ser ningún problema si, al menos, se hubiera publicitado como se debe. Esto lastrará la experiencia de buena parte del público, y no es culpa del director ni de la película.

Dentro de Dune: viajando a Arrakis

Una adaptación es, como su propio nombre indica, una visión posible de las muchas que existen de, en este caso, una novela. Villeneuve y sus guionistas se han centrado el drama emocional de un hijo con su padre y con su madre, centrando todo en la familia Atreides y desarrollando la historia desde el punto de vista de cada uno de sus miembros cuando se enfrentan a problemas emocionales y políticos.

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Dune no es una película lenta. Se toma su tiempo, necesario, para presentarnos a los personajes principales (incluido el mundo de Arrakis), para que nos sintamos dentro de ese ambiente, de ese mundo. Villeneuve quiere llevar al espectador de viaje para conocer a las Bene Gesserit, poderosas y peligrosas mujeres religiosas, o las Grandes Casas de Atreides y Harkonnen o los Fremen, los habitantes nativos de Arrakis.

Villeneuve nos brinda una gran experiencia audiovisual para ver en el cine (repito, en el cine), consiguiendo ese difícil equilibrio entre la grandiosidad y lo pomposo, sin caer en esto último. Y, lo mejor, es que si no has leído el libro no te perderás a poco que prestes atención. Los diálogos y las interpretaciones son más que suficiente para explicarnos todo lo que necesitamos, aunque ello no quita que haya muchos conceptos que solo los lectores de la novela captarán pero, repito, sin mermar la experiencia del resto. Eso sí, te dejará con ganas de descubrir más de este rico mundo.

El reparto hace su trabajo de manera magistral. Timothée Chalamet es un magnífico Paul, algo estoico y casi insensible hasta que se da cuenta de su poder y su destino. Oscar Isaac me ha encantado como el Duque, sabio como gobernante y cariñoso como padre. Rebecca Ferguson es a la vez enigmática y una gran luchadora, o el temible Baron Vladimir Harkonnen, interpretado breve pero intensamente por Stellan Skarsgård.

Y llegamos al sonido, la música y los silencios. Como en un buen dibujo, en el que tan importante son los dibujos como las sombras, aquí la música y los sonidos (¡esa percusión!) es tan importante como su ausencia. El silencio de algunas escenas está diseñado para que el espectador se encuentre inmerso en ese mundo, a veces deslumbrante y a veces oscuro y tenebroso (la luz y la oscuridad), siempre acompañado de la música de Hans Zimmer (Blade Runner 2049, Origen, Gladiator), llena de temas solemnes y sombríos, épicos a veces, pero siempre bien coordinados con la historia que se nos está contando, acompañada de esa percusión (latidos incluidos) y diferentes instrumentos de viento y cuerda, que nos mete de lleno en la obra.

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Conclusión

En resumen, Dune, de Villeneuve (la autoría aquí sí es importante) es un majestuoso espectáculo, apabullante visualmente, en la que disfrutaremos de guerras entre clanes, un grotesco villano, naves de unas dimensiones inmensas y un estilo cinematográfico que va desde extensas planicies de desierto hasta sombrías estancias. Desde luego, para el director es muy importante la construcción del mundo, pero no descuida el argumento, la historia o, incluso, las escenas de acción, con una buena coreografía (sobre todo por parte del personaje de Momoa, Duncan) y con un destello de originalidad. No es una película perfecta pero, desde luego, es una experiencia que no debes dejar pasar si te gusta el cine.

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El gran cast de Dune

Dune está protagonizada por Timothée Chalamet (Call Me by Your Name, Mujercitas), Rebecca Ferguson (Doctor Sueño, Misión Imposible – Fallout, El gran Showman), Oscar Isaac (la franquicia de “Star Wars”), Josh Brolin (“Mi nombre es Harvey Milk, Vengadores: Infinity War), Stellan Skarsgård (Chernobyl de HBO, Vengadores: La era de Ultrón), Dave Bautista (Guardianes de la Galaxia, Vengadores: Endgame), Stephen McKinley Henderson (Fences, Lady Bird), Zendaya (Spider-Man: Homecoming, Euphoria de HBO), David Dastmalchian (Blade Runner 2049, El caballero oscuro), Chang Chen (Mr. Long, Tigre y dragón), Sharon Duncan-Brewster (Rogue One: Una historia de Star Wars, Sex Education de Netflix), Charlotte Rampling (45 años, Assassin’s Creed), Jason Momoa (Aquaman, Juego de tronos de HBO) y Javier Bardem (No es país para viejos, Skyfall).

Villeneuve dirige Dune a partir de un guion que coescribió con Jon Spaihts y Eric Roth basado en la novela del mismo nombre escrita por Frank Herbert.

Dune se estrena en España el 17 de septiembre solo en cines.

CRÍTICA

Visualmente apabullante

RESUMEN

Te traemos nuestra crítica de Dune, la versión que Denis Villeneuve trae a la gran pantalla en la que será la primera parte de la adaptación del libro de Herbert

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