Reseña de Eerie 7 y 17

Panini

Eerie regresa gracias a Planeta Cómic por partida doble con más historias de terror y ciencia ficción perpetradas por autores de la talla de Marv Wolfman o Frank Frazetta

La editorial Planeta Cómic continúa con su encomiable labor de rescatar el terror clásico de Eerie. Una serie que, junto a su serie gemela Creepy, es una de las mejores antologías del cómic de horror de la historia del noveno arte. En esta nueva entrega doble (como ya viene siendo costumbre) llegan los volúmenes 7 y 17, repletos de fantásticas y terroríficas historias.

Planeta Cómic

Eerie 7

Pasad, pasad, amigos míos, no os quedéis en el umbral. El viento aúlla ahí fuera y la noche es larga, pero aquí dentro, entre estas páginas con olor a pasado, os espera algo mucho peor que el frío. En este séptimo volumen de Eerie, el Primo Eerie vuelve a abrir su viejo baúl de pesadillas para enseñarnos un puñado de relatos donde la ciencia ficción, el terror y la fantasía oscura se funden en una sopa espesa, como esas que cuecen durante siglos en las cocinas del inframundo.

Este tomo pertenece a una época especialmente fértil de la revista, cuando los guionistas y dibujantes parecían competir por ver quién llevaba más lejos los límites de la imaginación y del mal gusto exquisito. Aquí conviven historias que beben del terror clásico de la Universal y de los futuros deshumanizados de la ciencia ficción pulp, todo pasado por el filtro enfermizo que convirtió a Eerie en una referencia indiscutible del cómic adulto.

Una de las constantes que atraviesa el volumen es la sensación de fatalismo. No importa si los protagonistas son astronautas perdidos en un planeta muerto, científicos jugando a ser dioses o simples mortales atrapados en una trampa sobrenatural: el destino siempre aguarda, paciente, con los dientes afilados. Hay relatos que recuerdan poderosamente a los episodios más crueles de The Twilight Zone, donde la ironía final es un golpe seco en la nuca, y otros que parecen salidos de un guion descartado de La invasión de los ladrones de cuerpos, con esa desconfianza constante hacia el otro, hacia lo que parece humano pero no lo es.

Entre las historias más destacadas se encuentran algunas con ecos claros de la ciencia ficción melancólica de Ray Bradbury, otras sobre científicos (en diversas variantes) que en su búsqueda de alcanzar el culmen de su especialidad se olvidan de cualquier atadura moral y acaban por desatar el desastre y también tendremos nuestra dosis de historias con aroma a los viejos relatos de H. G. Wells y a las pesadillas corporales que décadas después popularizaría David Cronenberg en el cine.

El volumen también reserva espacio para el terror más puramente sobrenatural. Fantasmas vengativos, pactos demoníacos y maldiciones ancestrales desfilan con paso firme, recordándonos que, aunque los cohetes espaciales surquen los cielos, el infierno sigue estando peligrosamente cerca. Todo ello se ve realzado por un apartado gráfico soberbio. Los dibujantes de este tomo dominan el claroscuro, las sombras densas y los encuadres cinematográficos, creando imágenes que parecen fotogramas congelados de una película de terror olvidada. Hay rostros desencajados, paisajes desolados y criaturas imposibles que se quedan adheridas a la retina mucho después de cerrar el libro. Es un arte que no busca la belleza convencional, sino la incomodidad, la sensación persistente de que algo no encaja del todo.

Al cerrar este séptimo volumen, el lector tiene la impresión de haber recorrido un museo de horrores, donde cada sala es distinta pero todas comparten el mismo aire viciado. Y allí, en la última página, el Primo Eerie aguarda con su sonrisa torcida, recordándonos que siempre hay sitio para una pesadilla más…

Planeta Cómic

Eerie 17

Ah, pero no os relajéis, queridos míos. Si pensabais que el tiempo suaviza las pesadillas, estabais terriblemente equivocados. En el volumen diecisiete, Eerie entra en una fase aún más audaz, más oscura y, por qué no decirlo, más cruel. Aquí el terror ya no se conforma con asustar, sino que quiere perturbar, sacudir y dejar cicatrices invisibles en la mente del lector.

Las historias de este tomo muestran una clara evolución temática. La ingenuidad pulp de los primeros años ha quedado atrás, sustituida por relatos más complejos, más psicológicos, donde el verdadero horror suele brotar del interior de los personajes. Hay una clara influencia del cine de los setenta, de ese período en el que películas como El exorcista o La semilla del diablo demostraron que el miedo más efectivo es el que se infiltra en la vida cotidiana y la corrompe desde dentro.

La ciencia ficción adquiere aquí un cariz más sombrío, con historias claramente influenciadas por los relatos de Philip K. Dick, explorando la fragilidad del yo y la inquietante posibilidad de que la tecnología termine por despojarnos de lo que nos hace humanos. No faltan tampoco las incursiones en el terror cósmico, con relatos que parecen rendir homenaje directo a H. P. Lovecraft. Antiguas entidades dormidas bajo la superficie del mundo, cultos secretos y libros prohibidos conforman una mitología retorcida donde la insignificancia del ser humano se hace dolorosamente evidente.

El western, en sus diferentes variantes, tiene un lugar privilegiado en este tomo. Y eso va a actuar muy a favor de la apertura de miras y de ideas que en estos años la revista estaba buscando. Deudoras claramente de un enfoque mucho más desalmado y pesimista de los primeros años de la publicación, estas historias en las que los sombreros, las cartucheras y las balas aparecen en cada viñeta son realmente disfrutables y refrescantes, pero nunca esperanzadoras…

El tono general del volumen es más desesperanzado, casi nihilista. Aquí no hay espacio para la ironía ligera de los primeros números. Incluso cuando el Primo Eerie hace acto de presencia, su humor negro parece teñido de una melancolía nueva, como si él mismo fuera consciente de que las historias que presenta reflejan un mundo cada vez más oscuro. El horror ya no es una fantasía escapista, sino un espejo deformado de la realidad.

Visualmente, el tomo alcanza cotas impresionantes. Los artistas juegan con composiciones más arriesgadas, con páginas que rompen la cuadrícula tradicional y se atreven con silencios prolongados, dejando que la imagen respire y golpee con mayor fuerza. La influencia del cine es evidente en el uso del encuadre, el ritmo y la iluminación, creando secuencias que parecen diseñadas para ser proyectadas en una sala oscura, con el proyector traqueteando al fondo.

En conjunto, Eerie 17 es un viaje a los abismos de la mente humana y más allá, una colección de relatos que no buscan consuelo ni redención, solo la certeza de que el horror, una vez despertado, ya no puede volver a dormirse. Cuando el Primo Eerie cierra el telón, su risa resuena como un eco lejano, recordándonos que estas historias no terminan al pasar la última página. Se quedan ahí, agazapadas, esperando el momento adecuado para volver a salir…

Con un precio de venta recomendado de 40 € cada uno estos tomos salieron a la venta en enero de 2026, y se consolidan como piezas imprescindibles para coleccionistas y amantes del cómic de terror clásico. Ya sea para revivir el espíritu inquietante de Eerie o para descubrirlo por primera vez, esta edición ofrece una experiencia de lectura sólida y de calidad.


Eerie

Eerie 7

Sigue esta antología de cómics de la editorial Warren.

Este séptimo volumen de los tomos recopilatorios deluxe de esta edición de archivos captura gran parte de la producción de la revista Eerie durante el año 1971, y fue un año que vio a talentos duraderos y excitantes como Boris Vallejo, Marv Wolfman, Doug Moench y Mike Ploog cubrir las páginas de los títulos de terror estrella de Warren. Además de estas alabadas personalidades del cómic, Eerie también presentó parte del material más travieso y orientado hacia la ciencia ficción del archivo de Warren y creó un hogar único para creadores como Larry Todd, Bruce Jones y Richard Corben.

Tras constituirse como terreno de pruebas para fascinantes jóvenes creadores de cómics, Eerie, la antología de cómics de la editorial Warren, siguió sirviendo como sagrada institución para la narrativa más innovadora del género.

Esta entrega también presenta un prefacio realizado por el artista ganador de un Premio Eisner, Guy Davis, un maestro moderno de los cómics de terror.


Planeta Cómic

Eerie 17

¡El Primo Eerie os trae derramamientos de sangre!

El más reciente volumen de la galardonada serie en tapa dura publicada por Dark Horse presenta magníficas portadas a color de Frank Frazetta, la presentación del viajero temporal TORRE, un puntual relato a color a cargo de Bruce Jones y Richard Corben, y muchos sobresaltos de Jim Starlin, José Ortiz, Jim Stenstrum, Carmine Infantino, Esteban Maroto y muchos otros.

Con todas las historias, columnas de correo, textos y páginas de aficionados de los números 81 a 85 de EERIE, esta cautivadora recopilación tiene algo para cada devoto del terror, y presenta una rara portada de Torre nunca antes vista, ilustrada por Paul Gulacy, y un nuevo preámbulo de Denis Kitchen!

¡La antología de terror, fantasía y ciencia ficción ARCHIVOS DE EERIE rebosa con gran cantidad de brutales relatos en blanco y negro! Y este volumen presenta el debut de un ícono de EERIE, de manos de Bill DuBay y Luis Bermejo llega la PRIMERA ELECTRIZANTE AVENTURA DE TORRE.

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