La línea DC Finest de Panini Comics continúa recuperando clásicos de DC Comics, esta vez con el origen del absurdo Plastic Man de Jack Cole
Plastic Man es un personaje que a todo lector de cómics le suena (siempre está por ahí, de fondo en las viñetas de esos cómics en los que salen muchos personajes de DC Comics) pero que muy pocos conocen en profundidad. Para solucionar esto, Panini Comics publica ahora el origen de este peculiar superhéroe a través de un tomo que nos llega bajo el título de DC Finest. Plastic Man de Jack Cole.
Estirando la viñeta
Este tomo, más allá de lo que uno espera de un superhéroe clásico, es como un viaje a un pasado del cómic que casi ningún lector ha visto en su forma completa hasta ahora. Es ese tipo de tomo que cuando lo tienes en la mano parece más una excavación arqueológica que un simple recopilatorio de aventuras: es la evidencia de cómo se contaba una historia de superhéroes cuando el género aún estaba encontrando su voz y al mismo tiempo rompiéndola. Aquí encontramos los comics en los que se relata el origen de Plastic Man, todos creados por Jack Cole durante los años cuarenta, y lo que uno descubre al leerlos uno tras otro es que su éxito no radica en sus poderes elásticos. Es un personaje cuya elasticidad física refleja la elasticidad del propio medio del cómic en ese momento, capaz de doblarse, contorsionarse y hacer formas imposibles no solo con su cuerpo, sino con la narrativa misma. Y eso es lo que lo hace especial.
La figura central de estas historias es Patrick “Eel” O’Brian, un hombre que no siempre fue un héroe. Antes de convertirse en Plastic Man, Eel era un pequeño delincuente, alguien para quien la vida era una serie de decisiones rápidas y que respiraba una ética flexible, lo cual lo acerca a otros conocidos superhéroes como por ejemplo Eric O’Grady (uno de los más modernos Ant Man) entre muchos otros. Su origen no es una alegoría de tragedia ni una epifanía mística, sino que sucede de la manera más inverosímil posible: un accidente químico le otorga la capacidad de estirar y moldear su cuerpo en cualquier forma imaginable. Esa premisa, tan absurda sobre el papel, no se usa solo para generar risas (aunque estos cómics están llenos de humor), sino para subvertir la imagen clásica del héroe templado y rígido. Con sus poderes, Eel puede ser un bastón para alcanzar una llave tras una puerta, una cuerda para escapar de una trampa o una enorme zapatilla de payaso para aturdir a un villano. Esa fluidez de forma simboliza una fluidez narrativa que Jack Cole explora con un desparpajo pocas veces visto en aquellos primeros años de los cómics de superhéroes.
Mientras la mayoría de los personajes de superhéroes de la época se tomaban muy en serio su misión de defender a los inocentes o de luchar contra el mal absoluto, Plastic Man parece estar siempre a medio camino entre el slapstick y la épica. En estas páginas, las historias nos llevan desde persecuciones absurdas en callejones hasta enfrentamientos con bandas criminales que parecen salidas de disparatados sketches más que de un pulp sin refinar. Pero el tono humorístico no implica falta de ambición creativa, ya que para Cole cada página era una oportunidad para desafiar las convenciones de cómo contar una historia en viñetas. En ese sentido estas historias son ejercicios narrativos, pruebas de concepto de que en un cómic cualquier cosa es posible si se tiene la imaginación suficiente para dibujarlo.

Cronología de un personaje
Este tomo no se limita a presentar algunos episodios de la época clásica del personaje escogidos por su fama o calidad, sino que aquí tenemos la secuencia completa que cubre cronológicamente las primeras apariciones y desarrollo del personaje durante la Edad de Oro del cómic. El material tiene momentos en los que el tono cambia, a veces de manera abrupta, porque Cole estaba constantemente probando ideas, y eso es fácilmente perceptible por el lector. Un número puede comenzar con una típica bronca con criminales y terminar con Plastic Man convertido en una enorme pelota de goma persiguiendo a contrabandistas en una bodega, mientras en otra página se las ingenia para liberar a niños atrapados en una estructura colapsada usando su propio cuerpo como muelle. El contraste entre lo serio y lo caricaturesco, entre la aventura y la burla, es lo que da a este material una vitalidad que pocas colecciones clásicas mantienen cuando se leen de forma continua.
Leer estos números de una sentada también ofrece otra revelación referente a la forma en que la narrativa visual puede ser impulsada por un solo creador con una visión clara y expansiva. Cole no solo creó las historias, sino que fue autor completo (escribió, dibujó y diseñó cada página), y esa unidad de visión se siente en el ritmo de cada capítulo. Eso hace que el tono cómico, la estructura de cada gag visual y la manera en que cada página salta de una idea a otra se perciban como un solo pensamiento prolongado que rueda y rebota en la mente del lector.
Continuidad discontinua
En cuanto a las tramas aquí contenidas, no hay un único arco narrativo clásico y cerrado como los que se ven en las historias modernas. Cada número tiende a ser más una aventura episódica que un serial continuo, lo cual era parte del encanto original y también era el signo de los tiempos. Se trata de una recopilación de aventuras rápidas y golpes visuales impredecibles con una casi total ausencia de continuidad, ya que era importante que cualquier lector se pudiera enganchar a la serie en cualquier momento sin necesidad de un conocimiento previo. A veces es un ladrón que ha encontrado una nueva tecnología peligrosa, a veces una banda de criminales que cree poder usar la elasticidad de Plastic Man en su beneficio, y otras veces se trata de enigmas que requieren que el propio héroe se transforme en martillo o puente para resolver un conflicto.
Y es que la fuerza de este volumen radica en mostrar que Plastic Man era y sigue siendo un personaje que desafía categorizaciones sencillas. No es ni un detective noir puro ni un bufón, ni un héroe glorioso ni un narrador serio, es un personaje elástico en cuerpo y espíritu que puede aparecer en una situación ridícula y salir victorioso no tanto por su fuerza, sino por su ingenio y por la fuerza de la imaginación que lo creó.
El tomo publicado por Panini Comics en tapa blanda contiene 584 páginas a color con un tamaño de 17 x 26 cm. e incluye la traducción de la edición americana de Police Comics 1-36 y Plastic Man 1-2, además de una introducción escrita por Bamf!. El precio de venta recomendado es de 49,95 € y se puso a la venta en diciembre de 2025.

DC Finest. Plastic Man de Jack Cole
La obra maestra que no sabías que te faltaba en tu biblioteca! En 1941, el caricaturista Jack Cole concibió a Plastic Man, capaz de estirar su cuerpo para darle las más insospechadas formas, descubrir sorprendentes misterios y vivir aventuras diferentes a todo lo que ofrecía el género superheroico. Plastic Man puede botar, estirarse y soltar chascarrillos, pero ¿podrá salvar la situación? Y, sobre todo, ¿querrá siquiera hacerlo? Este volumen presenta el origen y las aventuras fundacionales de uno de los justicieros más absurdos de todos los tiempos.
Autores: Jack Cole


