El guionista Benjamin von Eckartsberg y el dibujante Thomy von Kummant nos traen Gung Ho, un thriller de ciencia ficción de la mano de Norma Editorial
Hay cómics que te llaman la atención por la portada y luego resultan ser otra cosa. Gung Ho es de los que hacen exactamente lo que prometen, pero con una profundidad que la portada no te anticipa del todo. Publicado por Norma Editorial en edición integral ahora podemos hacernos con la serie completa firmada por el guionista Benjamin von Eckartsberg y el dibujante Thomas von Kummant, dos creadores alemanes que llevaban años colaborando antes de lanzarse con este proyecto que concibieron durante casi una década antes de llevarlo al papel.
Ciencia ficción apocalíptica a ritmo adolescente
El mundo que propone Gung Ho no es especialmente original en su premisa, y menos en estos días. Una plaga ha diezmado a la humanidad y los supervivientes se agrupan en colonias militarizadas rodeadas de una zona de peligro. En un futuro cercano no especificado, la Plaga Blanca se ha llevado por delante buena parte de la humanidad y la civilización no es más que un recuerdo. Europa entera se ha convertido en un erial donde sobrevivir solo es posible dentro de poblaciones o aldeas fortificadas. Lo que sí es original es el ángulo desde el que se cuenta todo esto, ya que aquí no hay veteranos curtidos ni líderes carismáticos como protagonistas. Hay dos hermanos huérfanos adolescentes, Zack Goodwoody y Archer Goodwoody, que acaban de ser expulsados de su orfanato por su comportamiento y son enviados a Fort Apache, el asentamiento número 16, básicamente el último destino posible antes de quedarse completamente fuera del sistema.
Archer desprecia la autoridad con una descaro que pronto lo enfrenta a los líderes del asentamiento, mientras que Zack, más sensato, se integra rápidamente y forma un círculo estrecho de amigos entre los huérfanos con los que pasa sus días entrenando para combatir a las bestias que acechan en las ruinas más allá de las murallas de Fort Apache. Esa dualidad entre los dos hermanos es el motor emocional de todo. Zack quiere hacerlo bien, integrarse, encontrar un lugar donde pertenecer. Archer quiere vivir, punto. Las reglas le parecen una sugerencia y las consecuencias algo que ya gestionará cuando lleguen. Son personajes que no te caen bien del todo al principio, y ese es precisamente el punto, porque en un mundo así caer bien es un lujo que la supervivencia no siempre puede permitirse.
Lo que va descubriendo el lector junto a los hermanos es que Fort Apache tiene una estructura social bastante oscura por debajo de la superficie. Von Kummant y Von Eckartsberg sientan las bases de una trama mucho más compleja: la prostitución y los abusos sexuales del líder del fuerte forman parte del tejido corrupto que sostiene el orden dentro de la colonia. La colonia no es solo un refugio. Es una meritocracia militar donde los guerreros más capaces tienen privilegios y los débiles dependen de la buena voluntad de quienes mandan. Y quienes mandan no siempre tienen las manos limpias.
Lo mismo de siempre, pero completamente diferente
La cosa se calienta cuando Archer acusa a Bagster de violar a Celine y exige un juicio público, pero el proceso se tuerce y en lugar de Bagster es el propio Archer quien acaba acusado, traicionado y condenado con pruebas falsas, y es exiliado de Fort Apache con una cruz tatuada en la frente, una marca que lo convierte en un proscrito incapaz de buscar refugio en ninguna otra colonia. Zack, que no cree en la culpabilidad de su hermano, organiza con otros jóvenes una expedición al exterior para encontrarlo. Esa expedición, evidentemente, no va a ser un paseo.
Lo que distingue a Gung Ho de otros cómics postapocalípticos es esa mezcla de drama adolescente genuino con violencia real y consecuencias reales. No es The Walking Dead con personajes más jóvenes, aunque las comparaciones son inevitables. Von Eckartsberg despliega su trama a un ritmo pausado, pero su método es profesional. A través de la integración de Archer y Zack el lector va conociendo las tensiones dentro de la comunidad, la jerarquía y las rutinas, de modo que cuando llega la acción existe un contexto que le da peso. Importa lo que les pasa a estos chicos porque antes has tenido tiempo de entender por qué importa.
Pintando viñetas
Pero si hay algo que convierte a este integral en un objeto difícil de soltar, eso es el trabajo del dibujante. Von Kummant siempre se ha definido más como un pintor que como un dibujante de cómics, y cada viñeta es un mundo en sí mismo, cargado de detalles y de expresiones que recuerdan más a un storyboard a óleo y pastel que a un cómic convencional. Estudió en la Escuela de Moda de Múnich, y ese bagaje se nota en el cuidado con el que cada personaje viste, en cómo la ropa define quién es cada uno dentro del ecosistema del fuerte. Los fondos están diseñados como un concept painting, con brochazos rápidos de pintura y texturas que otorgan un aspecto cálido, sucio y desaliñado a la estampa, desde los tatuajes de los personajes hasta las paredes de ladrillo y los grafitis repartidos por la ciudad.
Las localizaciones son las que realmente destacan, con un uso de la luz raramente visto en el cómic, donde la tendencia suele ser hacia la oscuridad. Von Kummant hace lo contrario e ilumina Fort Apache con una luz casi fotográfica, sucia pero real, que hace que el entorno se sienta habitado de verdad. No es un dibujo de superhéroes ni de ciencia ficción tecnológica. Es casi hiperrealista, y esa decisión estética tiene una consecuencia narrativa muy concreta, ya que logra que el peligro se sienta más cerca. Los Rippers, esos simios blancos que atacan en masa y que son capaces de descuartizar a un adulto en segundos, resultan aterradores precisamente porque están dibujados con la misma textura de realidad que todo lo demás.
Dicho todo esto, Gung Ho no es un cómic para todo el mundo. El tono adulto es genuino, el contenido sexual y violento existe y tiene peso narrativo, y hay momentos que incomodan deliberadamente. Pero esa incomodidad es parte del argumento. Un mundo en el que la humanidad ha retrocedido décadas en términos de seguridad y derechos no iba a ser un lugar amable, y Von Eckartsberg no intenta endulzarlo.
Esta edición presentada por Norma Editorial viene en un formato de tapa dura con un tamaño de página de 23,5 x 31 cm. y contiene la traducción de la edición original de esta obra de origen europeo. El tomo contiene 456 páginas a color. El precio de venta recomendado es de 59,95 € y se puso a la venta en febrero de 2026.
Gung Ho (Edición integral)
CÓMO SOBREVIVIR A LA ADOLESCENCIA DURANTE EL POSTAPOCALIPISIS
Después del colapso global, el género humano ha descendido varios peldaños en la cadena alimentaria. Los supervivientes se concentran en colonias militarizadas, ferozmente defendidas contra “la plaga blanca”, un supersimio que se ha adueñado del planeta a fuerza de rabia y salvajismo. Solo los adolescentes más temerarios, los auténticos “gung ho”, se atreven a romper los estrechos límites que impone la vida en las colonias.
El guionista Benjamin von Eckartsberg y el dibujante Thomy von Kummant firman un vertiginoso thriller de ciencia ficción protagonizado por un grupo de jóvenes empeñados en vivir (y morir) a todo gas.
Autores: Benjamin von Eckartsberg y Thomy von Kummant


