La película de La novia de Frankenstein de la década de los treinta.
Los monstruos clásicos del cine de terror resultan un filón inagotable para los amantes de este género, por lo que no es de extrañar que existan múltiples adaptaciones cinematográficas de La novia de Frankenstein. Sin embargo, dado que un clásico de esta envergadura nunca pasa de moda, a nadie le debe extrañar que, hasta la fecha actual, con mayor o menor acierto, hayamos podido ver tantas versiones diferentes de dicha historia, como es el caso de ¡La Novia!, la nueva adaptación que hace poco que ha aterrizado en la cartelera, por lo que es un buen momento para analizar la versión original, que vio la luz en el año 1935, como secuela directa da la película Frankenstein (1931).
Con James Whale sentado en la silla del director, al igual que hizo en su precuela, La novia de Frankenstein, con casi hora y cuarto de duración, está rodada en blanco y negro y protagonizada por Karloff (como el monstruo de Frankenstein), Colin Clive (en el papel de Henry Frankenstein), Valerie Hobson (que encarna a Elizabeth), Ernest Thesiger (que interpreta al doctor Pretorius), Elsa Lanchester (que se mete tanto en la piel de Mary Wollstonecraft Shelley como en de la novia de Frankenstein), Gavin Gordon (que hace de Lord Byron) y Douglas Walton (que se convierte en Percy Bysshe Shelley).
La película comienza con la autora de la novela, que se encuentra reunida con su esposo y con Lord Byron, a los que le cuenta cómo continúa la historia del doctor Frankenstein y del monstruo al que había dado vida después de que ambos parecieran morir en un incendio. Según dicha trama, después de que descubrimos que los dos han logrado sobrevivir, el marido de Elizabeth recibe la visita de Pretorius, un médico que pretende que le ayude a realizar un experimento parecido al suyo, aunque, en esta ocasión, para tratar de dotar de vida al cuerpo de una mujer. Aunque, inicialmente, el doctor Frankenstein se niega a colaborar, acaba aceptando para proteger la vida de su esposa.
Un dato que no pasará desapercibido, antes incluso de que comience la trama del filme, a ojos de los seguidores de la franquicia, lo encontramos en el reparto, donde podemos ver cómo se deja bien claro que el personaje al que da vida Colin Clive responde por el nombre de Henry Frankenstein, como ya hemos comentado en el segundo párrafo de este artículo, en lugar de Víctor Frankenstein, que es, como todos sabemos, el verdadero nombre del protagonista de la novela en la que está basada esta película.
La verdad es que no deja de resultar curioso que la película lleve por título La novia de Frankenstein (aunque seria mas correcto que se llamase La novia del monstruo de Frankenstein), cuando la presencia en pantalla de dicho personaje es bastante reducida, ya que no cobra vida hasta casi el final del filme.
Gracias al cartel promocional de La novia de Frankenstein, el cual, tal y como puede verse bajo este párrafo, es en color, se comprueba que el monstruo no solo tiene la cabeza cuadrada sino que el color de su piel es verde, un peculiar aspecto que en aquella época, por alguna razón, no le parecía extraño a nadie, pero que, afortunadamente, se está perdiendo en los proyectos actuales, con la intención de obtener un resultado final más realista y acorde con el que debería tendría un ser creado a partir de partes del cuerpo de diferentes personas.

La novia de Frankenstein ha recibido críticas positivas tanto por parte del público que la vio en su día como en ciertas páginas webs, que la consideran una de las mejores películas de 1935. Además, en 1998, fue recogida en una filmoteca dedicada a conservar películas que se considerasen cultural, histórica o estéticamente significativas.
También está considerada como una de las 100 mejores películas de la historia del cine y está situada en el número 18 de las más terroríficas. No obstante, para 2008, La novia de Frankenstein ya había caído un poco, ya que se le concedió el puesto 204 de las 500 mejores películas de todos los tiempos, que tampoco es que sea una mala ubicación.
Si al hecho de que la duración de la película sea inferior a hora y media le sumamos que se trata de un proyecto en blanco y negro, ya que era el único tipo de cine que se hacía en dicha época, cabe la opción de que haya gente a la que le dé pereza sentarse a verla. Sin embargo, si se dejan de lado este tipo de perjuicios, es muy posible que cualquier amante del género disfrute con el visionado de La novia de Frankenstein, ya que no ha pasado en vano a considerarse un clásico del cine de terror.


