Planeta Cómic nos trae un tomo con los inicios de Sam y Twitch en una serie que también supuso el estrellato para Brian Michael Bendis
Planeta Cómic ha tenido a bien premiar a los amantes del género detectivesco con una obra inolvidable como es la etapa de Brian Michael Bendis al cargo de un spin-off de Spawn que resultó ser una de las series más refrescantes de aquellos lejanos años noventa. Sam y Twitch están aquí para que te olvides del noir clásico y te sumerjas en la narración descomprimida del guionista de Cleveland más famoso.
El detective más gordo y el más flaco de Nueva York
En 1992 Todd McFarlane creó Spawn y cambió para siempre la industria del cómic independiente americano. Se convirtió en el cómic independiente más exitoso de la historia, publicado en doce idiomas y vendido en treinta y siete países, adaptado a serie animada en HBO ganadora de un Emmy y a (olvidable) película. Spawn es un antiguo agente de operaciones especiales que regresa del infierno convertido en un soldado infernal con poderes sobrenaturales, un antihéroe envuelto en un traje vivo y situado en un universo de pesadilla donde el Cielo y el Infierno libran una guerra permanente sobre suelo humano. Los colores son oscuros, la violencia es explícita, el simbolismo es bíblico y la escala es cósmica.
En ese universo de caos y demonios, aparecieron desde el primer número dos personajes completamente distintos a todo lo demás. Eran el detective Samuel Burke, conocido como Sam, un tipo enorme, malhablado y con poca paciencia, y su compañero Maxwell Williams, apodado Twitch, un hombrecillo de aspecto frágil con gafas, bigote ralo y una puntería sobrehumana. Dos polis de homicidios de Nueva York sin poderes, sin traje mágico, sin conexión con el infierno. Solo una placa, una pistola y demasiadas noches sin dormir. Nunca fueron relegados a simple alivio cómico, pero resultaba un salto considerable sacarlos de un universo de superhéroes y horror sobrenatural para protagonizar su propio cómic de procedimiento policial.
Lo que cimentó la calidad del experimento fue que McFarlane tomó una decisión brillante para poner en pie la serie, y esta fue llamar a un escritor entonces prácticamente desconocido llamado Brian Michael Bendis. Esa fue la clave.
El nacimiento de un maestro
Bendis entró en el mundo del cómic en 1995 con la línea Jinx, una serie de cómics de crimen independiente publicada por Image Comics que incluye las novelas gráficas Goldfish, Fire, Jinx y Torso (con Marc Andreyko). Era un escritor de novela negra de culto, con tres sólidas obras criminales en su haber y cero presencia en el mainstream. Esta serie, lanzada en 1999, fue su primer encargo en un cómic de verdadera tirada, el trampolín que lo llevaría directamente a Marvel Comics, donde escribiría Ultimate Spider-Man desde su lanzamiento y acabaría siendo durante más de una década el escritor más vendido de la editorial. Aunque comenzó como escritor e ilustrador de ficción noir independiente, su salto a la fama llegó precisamente como guionista de cómics de superhéroes.
Lo que Bendis hizo con Sam y Twitch fue exactamente lo que sabía hacer mejor: ignorar por completo el entorno sobrenatural del universo Spawn y escribir novela negra pura. El primer y más largo arco de este tomo, Udaku, arranca cuando Sam y Twitch, recién reincorporados al cuerpo de policía de Nueva York, son asignados a un caso perturbador: aparecen varias partes del cuerpo en distintas escenas del crimen de toda la ciudad, y cuando los análisis de ADN revelan que todas pertenecen a la misma persona, la investigación se convierte en algo mucho más siniestro. El gancho es demoledor: cuatro pulgares encontrados en una escena del crimen. Ninguna de las víctimas tiene un pulgar de menos. ¿Cómo no querer seguir leyendo? El siguiente arco aquí incluido, Witchcraft, lleva a los detectives a una investigación sobre asesinatos rituales de brujos en Central Park, donde el universo Spawn filtra su presencia sobrenatural de manera mucho más sutil y atmosférica que en la serie madre.
Lo que distingue este trabajo del resto del universo Spawn es, fundamentalmente, el ritmo. Bendis construye la tensión mediante conversación. Páginas enteras de diálogo entre dos personajes en una sala de interrogatorios. Intercambios cortantes entre Sam y su compañero. Monólogos interiores que revelan el peso de años de ver lo peor de la humanidad. Hay indicios de que este es todavía un Bendis relativamente novato. En ocasiones fuerza partes del argumento sin demasiada convicción, se deja llevar por las conversaciones sin calcular del todo cómo quedarán en la página y la dinámica de los dos inadaptados incomprendidos contra el mundo carece a veces de la solidez que tendría más adelante en su carrera. Lo que compensa con creces todo eso es el fino desarrollo de los personajes protagonistas, una trama de ritmo trepidante, diálogos que chispean y un par de giros muy bien ejecutados.
Herederos de McFarlane
El apartado gráfico interior corre a cargo de Angel Medina, que tiene un estilo muy particular que funciona tanto en las pequeñas viñetas de diálogo como en las grandes escenas de acción. La consistencia visual con los personajes tal como los dibujaba McFarlane es uno de sus méritos, aunque su trabajo puede resultar caótico en ocasiones. Medina no es un dibujante de precisión quirúrgica, y en algunos números esa energía descontrolada puede dificultar el seguimiento de la acción. Pero hay algo en la suciedad de su trazo que encaja perfectamente con el tono de las calles de Nueva York que Bendis construye.
Donde el tomo se vuelve visualmente lujoso es en las portadas. Todas ellas están firmadas por Ashley Wood, cuyo trabajo pictórico, gestual y atmosférico contrasta enormemente con el interior y eleva el conjunto a otro nivel estético. Las portadas de Wood son pequeñas obras de arte que casi justifican el volumen por sí solas.
Hay que hacer mención, sin embargo, a un defecto de la edición española (heredado de la edición original, las cosas como son) que no pasa desapercibido. Y es que la rotulación deja bastante que desear. Esos texto sin globos de diálogo a veces resultan demasiado confusos, se mezclan con el color de la viñeta y a pesar de que la intención parece dejar respirar a las viñetas para que no se vean encorsetadas por un millar de bocadillos, el resultado en realidad es que acaban produciendo problemas en la lectura, convirtiendo la experiencia del lector en ocasiones en algo arduo.
Este cómic será una gran adquisición para el lector que quiera ver de dónde viene uno de los escritores más importantes del cómic de los últimos treinta años antes de que se convirtiera en estrella. También para el fan de Spawn que quiera explorar los rincones más oscuros y humanos de ese universo y para quien disfruta del noir urbano y no le importa que el cadáver al que investigan tenga cuatro pulgares de más. Una reliquia histórica y una lectura genuinamente sólida, con una rotulación que ojalá estuviera a la altura del resto.
Este tomo que nos trae Planeta Cómic, de tapa dura y con un tamaño de página de 16.8 x 25.7 cm, está formado por un total de 328 páginas a todo color e incluye los trece primeros números de la serie Sam and Twitch. Se publicó en marzo de 2026 y su precio es de 40€.

Spawn: Sam y Twitch Orígenes 1
Un recopilatorio que sin duda gustará tanto a los aficionados al crimen real como a los amantes del cómic.
Desde las oscuras calles y los rincones más sórdidos de la ciudad de Nueva York llegan dos de los detectives más avezados de la policía de Nueva York: Sam y Twitch. Salidos directamente de las páginas de Spawn, el cómic superventas de Todd McFarlane, estos inusitados héroes tienen cierta tendencia a estar en el lugar adecuado en el momento erróneo.
En primer lugar, únete a Sam Burke y a “”Twitch”” Williams cuando les piden que investiguen una serie de misteriosos asesinatos entre mafiosos, con un componente bio-sobrenatural, en el aclamado arco argumental “”Udaku””. A continuación, sigue a los funcionarios públicos de Nueva York mientras resuelven los crímenes de unos asesinatos en Central Park relacionados con “”Brujería””.
Lánzate de cabeza mientras Brian Michael Bendis (Jinx, Ultimate Spider-Man) y los dibujantes Angel Medina (Spawn, The Amazing Spider-Man) y Alberto Ponticelli (Unknown Soldier) crean una nueva y sombría visión de Manhattan. Ashley Wood (Hellspawn, Popbot) también aporta su talento para realzar aún más la atmósfera de la serie con unas memorables ilustraciones de portada.
Sam y Twitch: Orígenes Vol. 1 reúne los trece primeros números de esta innovadora serie. Este recopilatorio, que sin duda gustará tanto a los aficionados al crimen real como a los amantes del cómic, también incluye una galería de ilustraciones y una mirada entre bastidores junto al guionista de la serie.
Autores: Todd McFarlane, Brian Michael Bendis, Angel Medina y Ashley Wood


