Reseña de Obras Maestras Marvel. Los 4 Fantásticos de John Byrne 3

Panini

Panini Comics continúa la recopilación de una de las etapas más celebradas de la historia del cómic de superhéroes americano: John Byrne al frente de La Primera Familia del Universo Marvel

Hay un cómic de 1982 que no tiene villano. No hay combate, no hay amenaza global, no hay cliffhanger. Es una tarde en la vida de una mujer mientras el resto del equipo está fuera. Ese número, titulado Interlude, es posiblemente el más celebrado de toda la etapa de John Byrne en Los 4 Fantásticos, y da la medida exacta de lo que este autor era capaz de hacer cuando tenía el control total de una serie. Está en este tercer tomo de la línea Obras Maestras Marvel editado por Panini Comics, y no es ni de lejos la única razón para leerlo.

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Por qué Los 4 Fantásticos necesitaban a Byrne

Los 4 Fantásticos habían sido la columna vertebral del Universo Marvel desde su creación por Stan Lee y Jack Kirby en 1961, el laboratorio conceptual donde nacieron Galactus, la Zona Negativa, los Inhumanos o los Skrull como amenaza cósmica. Pero a finales de los setenta la serie había perdido el rumbo. Byrne llegó dispuesto a no imitar a Kirby sino a honrarlo desde la distancia, construyendo algo propio pero reconociblemente parte de la misma tradición. A estas alturas de su etapa, ese proceso ya estaba completado y Byrne operaba desde una posición de plena confianza creativa.

En un contexto donde cada número debía incluir acción y resolución, Byrne dedicó el número #251 a un solo personaje, Sue Richards, en una tarde sin incidentes mientras el resto del equipo está fuera. No hay villanos, no hay combates. Solo Sue moviéndose por el Edificio Baxter en una estructura que debe más a la narrativa literaria que a los convencionalismos del género.

Sue había sido durante décadas la miembro más infravalorada del equipo, una figura definida por su relación con Reed Richards y por un poder defensivo que muchos lectores encontraban poco espectacular. Byrne la convirtió en la columna vertebral emocional y moral del grupo, e Interlude fue su manifiesto. Con el tiempo ha sido reconocido como uno de los mejores números individuales de la Edad de Bronce del cómic americano.

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La Zona Negativa y el ataque al Edificio Baxter

El grueso narrativo de este tomo lo ocupa una épica en varias partes que lleva al equipo a la Zona Negativa mientras Annihilus aprovecha la ausencia de Reed para atacar el Edificio Baxter desde dentro. Byrne la ejecuta con una complejidad táctica y emocional que va más allá del entretenimiento superficial, y las decisiones a las que se enfrentan Reed y Sue cambiarán el futuro del equipo de maneras que el lector no verá venir de inmediato. La incorporación de Hulka y Daredevil como apoyo externo añade profundidad sin que su presencia resulte forzada, y el crossover con Los Vengadores encaja con naturalidad. Byrne apostó por la coherencia del universo compartido antes de que esa coherencia fuera una demanda editorial sistemática.

Y entonces llega el número #257. Galactus regresa y selecciona como festín el mundo natal de los Skrull. Byrne lo ejecuta con una contención narrativa que amplifica el impacto. Galactus no combate, no dialoga, sino que aparece, actúa y se marcha. Los Skrull eran desde los tiempos de Kirby una de las amenazas más recurrentes del Universo Marvel, y Byrne los redujo a escombros como culminación lógica de lo que Galactus debería significar si uno se toma en serio su naturaleza como fuerza cósmica amoral. Las réplicas de esta decisión se notaron en la continuidad de Marvel Comics durante años.

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El dibujante que también escribía, o viceversa

Ser a la vez guionista y dibujante de una cabecera mensual en el mainstream americano de los ochenta era una hazaña logística además de creativa. El trazo de Byrne tenía la claridad y la potencia expresiva de alguien que había estudiado en profundidad la tradición del cómic americano sin copiar a nadie. Sus páginas son legibles a alta velocidad y ricas en detalle si uno se detiene. Su guion no recurría al exceso de texto explicativo que lastraba muchas series de la época y confiaba en que la imagen llevara el peso narrativo que le corresponde.

Este es el tomo para quien ya ha disfrutado de los dos volúmenes anteriores y quiere ver a Byrne operando sin red. Para quien lleva años preguntándose por qué Sue Richards es el miembro más interesante del grupo y para cualquiera que quiera ver a Galactus hacer lo que Galactus debería siempre hacer.

El tomo publicado por Panini Comics en cartoné contiene 344 páginas a color con un tamaño de 17 x 26 cm. e incluye la traducción de los números 251 a 257 de Fantastic Four, el número anual 17, The Avengers 233, The Thing 2 y material del Official Handbook of the Marvel Universe. El precio de venta recomendado es de 42 € y se puso a la venta en marzo de 2026.


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Obras Maestras Marvel. Los 4 Fantásticos de John Byrne 3

La etapa de John Byrne al frente de La Primera Familia llega a uno de sus momentos más icónicos, un viaje a la Zona Negativa que el oportunista Annihilus aprovechará para atacar el Edificio Baxter. ¡Una excepcional epopeya con dos mundos en juego! Con Daredevil, Hulka y Los Vengadores del lado de Los 4F, Reed y Sue deben tomar drásticas decisiones que cambiarán el futuro del equipo. Además, Galactus ha vuelto, con el mundo natal Skrull en el menú. Y hablando de los Skrull y de alimentarse: ¿qué fue de los primeros cambiaformas que se cruzaron en el camino del cuarteto? ¡Descúbrelo aquí! 

Autores: John Byrne, Roger Stern y Ron Wilson

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