Descubre cuáles fueron los inicios de Todd McFarlane en el mundo del cómic.
A lo largo de la década de los ochenta, el mundo del noveno arte nos mostró grandes obras de arte a cargo de guionistas y dibujantes de la talla de Alan Moore, Frank Miller, Dave Gibbons, John Byrne, Walt Simonson, Jim Lee, Mike Mignola, Bill Sienkiewicz o Todd McFarlane, que es, precisamente, el protagonista de este artículo.
Se trata de un artista, escritor, diseñador y fabricante de juguetes, nacido en Canadá, que ha sabido dejar una huella imborrable en el mundo del cómic, gracias a conceptos como el estilo propio que le confirió a las redes de Spiderman, y que acabó siendo reconocido popularmente como “telarañas spaguetti“, o la creación de personajes tan icónicos como Spawn. Pero, ¿cómo pudo llegar a convertirse en uno de los autores más recordados del mundo del cómic? Sigue leyendo este artículo hasta el final para averiguarlo.
Todo empezó en el año 1977, cuando un Todd McFarlane que, por aquel entonces, contaba con tan solo 16 años de edad decidió que quería dedicarse a dibujar cómics, de modo que empezó a enviar paquetes con muestras de sus dibujos a diferentes compañías, a ver si alguna aceptaba darle una oportunidad. Tal era su afán por trabajar en dicho mundillo que se calcula que pudo llegar a mandar más de 700 paquetes en apenas 14 meses.
No obstante, en un principio, la constancia de Todd McFarlane no parecía verse recompensada, ya que, aunque llegó a recibir unas 280 contestaciones, la mayoría eran de rechazo. Sin embargo, no todo estaba perdido, ya que, en una de las respuestas que le enviaron, sí que se mostraron dispuestos a tenerlo en cuenta. Así, acabó por conseguir su primer trabajo, junto al guionista Steve Englehart, con Slash, que es el título de la segunda historieta publicada en el cómic Coyote nº 11 (1985), perteneciente a la línea Epic de Marvel, cuya portada puede verse bajo este párrafo.

Dado que se trataba del primer trabajo de Todd McFarlane en dicha industria, no es de extrañar que se tratara de una historia de complemento, aunque no estaba exenta de contener una trama de interés, ya que revelaba el origen de Slash, el peor enemigo del Coyote, tal y como habrá podido comprobar en la portada reproducida sobre estas líneas todo aquel que tenga unas mínimas nociones de inglés.
No obstante, la aportación de Todd McFarlane a esta cabecera no se detuvo en dicha aventura, ya que, de nuevo con Steve Englehart a cargo del quion, también se encargó de llevar a cabo las ilustraciones de las historias de complemento de los tres siguiente ejemplares, con los títulos The Night (para el número 12) y Scorpio Rose (en los cómics 13 y 14), confiriendo así un gran protagonismo a dicha hechicera.
Este trabajó de Todd McFarlane atrajo el interés de DC, donde acabó como dibujante titular de la cabecera Infinity Inc., a partir de su número 14 (publicado en 1984), con la historieta Concert in the Key of…Chroma, escrita por Roy y Dann Thomas. A continuación, reproducimos la portada de dicho ejemplar.

En 1987, regresó a La Casa de las Ideas donde alcanzó grandes cotas de popularidad gracias a cabeceras de personajes tan icónicos como Hulk o Spiderman, del que ya hemos hablado en el segundo párrafo de este artículo, hasta el punto en que John Byrne decidió destacarle como uno de los jóvenes talentos más prometedores del panorama.
Sin embargo, cuando Todd McFarlane consideró que estaba harto de las directrices editoriales de Marvel, decidió marcharse, junto a Erik Larsen, Jim Valentino, Marc Silvestri, Rob Liefeld, Whilce Portacio y Jim Lee para fundar la editorial Image, tal y como comentamos en su momento, donde creó a personajes tan inolvidables como el ya mencionado Spawn. El fruto de esa decisión fue que las valoraciones positivas se convirtieron en agrios reproches.
Un buen ejemplo de ese cambio de opinión lo tenemos con el propio John Byrne, que aseguraba no entender la actitud de Todd McFarlane. Pasó de destacarle como uno de los jóvenes talentos más prometedores del panorama, tal y como hemos comentado un poco más arriba, a considerarle l’enfant terrible de los cómics de los noventa y se refería a él en los siguientes términos:
Nadie podría sentirse orgulloso de ser tan idiota, así que no puede ser real. Pero… ¿quién sabe? Busca provocar, pero lo hace por las razones equivocadas. Son, simplemente, estúpidas.
No obstante, las mayores broncas de Todd McFarlane habían sido con el recientemente desaparecido Peter David, a pesar del tiempo que estuvieron ocupándose juntos de las aventuras de Hulk en Marvel.
Si podemos sacar una lección de todo esto es la de perseguir nuestros sueños por imposibles que parezcan, ya que si Todd McFarlane se hubiera rendido no hubiéramos podido disfrutar de los guiones y dibujos que nos ha ido mostrando a lo largo de su trayectoria editorial.



