Crítica de “Supergirl”: ¿logra despegar la nueva apuesta de DC Studios con Milly Alcock?

Supergirl
Panini

Después del aterrizaje de “Superman” el verano pasado, DC Studios lanza su segunda gran apuesta del Universo DC: “Supergirl”.

La película, dirigida por Craig Gillespie y protagonizada por Milly Alcock, llega a los cines el 26 de junio con la promesa de explorar un rincón de la galaxia muy distinto al de su primo Kal-El. ¿Logra despegar o se queda enganchada en la atmósfera? Repasamos qué nos ha parecido esta nueva aventura interplanetaria.

De qué va “Supergirl”

La historia sigue a Kara Zor-El, la prima de Superman, en un viaje interestelar muy alejado de Metrópolis. Cuando un adversario inesperado golpea cerca de casa, Kara se ve obligada a unir fuerzas con una compañera de viaje poco probable: Ruthye, una joven decidida a vengar a su familia.

Juntas emprenden un periplo por varios planetas en busca del villano Krem de las Colinas Amarillas. Por el camino, la dupla se cruza con piratas espaciales, cazarrecompensas y toda clase de criaturas de aspecto inquietante.

El reparto: Milly Alcock encabeza una Supergirl distinta

  • Milly Alcock interpreta a Kara Zor-El / Supergirl, en su primer protagónico tras el salto a la fama con “La Casa del Dragón”. Eve Ridley da vida a Ruthye, la joven guerrera de 13 años que arrastra a Kara a su cruzada personal.
  • Matthias Schoenaerts se mete en la piel de Krem, el villano que pone en marcha toda la trama, aunque el pobre hace lo que puede con el papel que le han escrito.
  • Jason Momoa aparece como Lobo, el temido cazarrecompensas intergaláctico, un papel que llevaba años persiguiendo.
  • David Krumholtz y Emily Beecham dan vida a Zor-El y Alura, los padres de Kara en Krypton.

Una Supergirl con más actitud que la de Clark Kent

Lo que distingue a esta versión de Kara del resto de adaptaciones es su carácter. Lejos de la heroína pulida y abnegada que solemos asociar con el apellido Kryptoniano, esta Supergirl es desordenada, sarcástica y carga con un pasado mucho más duro que el de su primo.

Mientras Superman creció en un hogar idílico, Kara presenció la destrucción de su planeta y la muerte de quienes la rodeaban. Ese trauma, lejos de convertirla en una heroína ejemplar, la ha llevado a refugiarse en el alcohol, la fiesta y la huida constante de cualquier responsabilidad.

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Es precisamente esa fragilidad emocional lo que mejor funciona en la película. Las escenas que recuperan su infancia en Argo, la capital de Krypton, antes de su destrucción, aportan el peso dramático que sostiene buena parte del metraje. La relación con sus padres, y después con Ruthye, son los momentos donde Alcock saca más partido al personaje.

Un universo visual ambicioso, aunque desigual en el ritmo

El salto de planeta en planeta permite a la producción jugar con estéticas muy distintas: desde la opulencia decadente de Argo, inspirada en arquitecturas como Petra o la estética art decó, hasta los bares de mala muerte de Holzherr o la ciudad en ruinas de Evely.

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El trabajo de maquillaje, prótesis y vestuario es uno de los puntos más destacados de la cinta. Legacy Effects, responsable de animatrónicos y criaturas, junto al diseñador de vestuario Anna B. Sheppard, construyeron un catálogo de más de 150 personajes alienígenas distintos, varios de ellos con presencia física real en el set en lugar de recurrir solo a efectos digitales.

Sin embargo, esa ambición visual no siempre se traduce en un ritmo narrativo sólido. La estructura de saltos entre planetas, sumada al uso de flashbacks para ir desgranando el pasado de Kara, hace que la trama avance de forma irregular, con tramos que funcionan mejor que otros.

Jason Momoa, la sorpresa cargada de carisma

Si hay un elemento que va a generar unanimidad es la presencia de Jason Momoa como Lobo. El actor, fan declarado del personaje desde joven, aporta una energía gamberra y un punto de humor que contrasta con el tono más sombrío del resto de la cinta.

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Eso sí, su irrupción en la trama llega de forma puntual: Lobo se cruza con Kara y Ruthye porque persigue al mismo grupo de villanos, sin que su papel termine de tejerse con el resto de la historia de manera profunda.

Nuestra valoración

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“Supergirl” tiene ingredientes de sobra para enganchar: una protagonista con aristas, un diseño de producción notable y un Jason Momoa que se roba varias escenas.

Pero el conjunto no siempre consigue que esas piezas encajen con fluidez, y el resultado es una película que combina momentos de verdadero peso emocional con tramos de aventura intergaláctica más convencionales.

La historia es previsible y muy conocida. El villano es poco menos que un muñeco, al que la guionista no le ha prestado la menor atención. Y la causa principal de las “aventuras” de esta Supegirl, aunque emotiva, no deja de ser muy superficial.

Para quienes busquen una heroína distinta a lo ya visto en el género, vale la pena darle una oportunidad. Eso sí, conviene llegar sin esperar una redonda historia de origen, sino más bien un primer capítulo de algo que todavía está encontrando su rumbo.

Craig Gillespie dirige el film basado en el guión de Ana Nogueira, adaptando (muy libremente) el cómic “Supergirl: Woman of Tomorrow” de Tom King y Bilquis Evely, mientras que Peter Safran y James Gunn producen el proyecto como cabezas de DC Studios.

Supergirl” llega a los cines de toda España el 26 de junio de 2026, distribuida por Warner Bros. Pictures.

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