Reseña de I hate Fairyland Omnibus 1

Panini

Panini Comics reúne en un tomo descomunal todo el delirio sangriento y adorable de I hate Fairyland

Hay mundos de fantasía que prometen algodón de azúcar, arcoíris perpetuos y criaturas de ojos enormes que cantan sobre la amistad. Y luego está ese rincón maldito donde una cría de seis años lleva casi tres décadas atrapada, blandiendo un hacha del tamaño de su propio cuerpo y maldiciendo a todo ser parlanchín que ose cruzarse en su camino. Es un cuento de hadas que se pudre por dentro, una pesadilla de purpurina en la que la dulzura empalaga hasta provocar arcadas y la violencia estalla con la lógica elástica de los dibujos animados de sábado por la mañana. Aquí los duendes sangran confeti, las hadas esconden colmillos y la protagonista preferiría arrancarse los ojos antes que escuchar una sola canción cursi más. Ese delirio de colores chillones y humor negrísimo, una de las grandes barbaridades del cómic independiente estadounidense de la última década, es el que recopila ahora Panini Comics en I hate Fairyland Omnibus 1.

Skottie Young

El cuento de hadas más cabreado del cómic

La premisa es tan sencilla como diabólica. Gertrude, una niña de seis años, pide un deseo y acaba transportada a Fairyland, un reino mágico calcado de los clásicos de la literatura infantil. Lo único que debe hacer para volver a casa es encontrar una llave escondida. El problema es que la búsqueda se eterniza y, casi treinta años después, Gert sigue allí, sin haber envejecido un solo día por fuera mientras por dentro se ha convertido en una adulta amargada, cínica y profundamente harta de tanto arcoíris. Su cuerpo de niña no puede sufrir daño alguno (otra de las absurdas reglas del lugar), de modo que descarga su frustración masacrando a cuanta criatura adorable se le pone por delante.

La acompaña Larry, una mosca parlanchina y fumadora empedernida que ejerce de guía a regañadientes, además de un hacha de guerra que nunca llega a estar del todo limpia. Lo más delicioso del invento es cómo la propia magia del reino censura las barbaridades que suelta Gert y transforma sus tacos en ñoñerías inofensivas como fluff, de manera que la blasfemia más soez termina vestida de domingo. Es Alicia en el País de las Maravillas pasada por la batidora de un Deadpool con resaca, una sátira feroz de toda la cultura del cuento endulzado y de su tiranía pastel. La gracia no está solo en la sangre, sino en el contraste permanente entre la cara angelical de Gert y la criatura iracunda que vive dentro de ella.

I hate fairyland destacada

Skottie Young, del país de Oz al matadero de Fairyland

El cerebro detrás de semejante despropósito es Skottie Young, uno de los autores más reconocibles del cómic estadounidense contemporáneo. Antes de Fairyland se forjó un nombre en Marvel Comics, primero en títulos de superhéroes y, sobre todo, con sus aclamadas adaptaciones de las novelas de Oz de L. Frank Baum junto al guionista Eric Shanower, un trabajo que le valió varios premios Eisner. Fue precisamente durante aquellos años, dibujando una y otra vez las maravillas de El Mago de Oz, cuando germinó la semilla del personaje. Young imaginó qué ocurriría si Dorothy se quedara atascada para siempre en aquel mundo de prodigios hasta acabar aborreciéndolo con toda su alma. A ese chispazo se sumó su experiencia como padre primerizo, condenado a releer los mismos cuentos ilustrados y a tragarse los mismos dibujos en bucle hasta rozar la locura. De esa mezcla de ternura y hartazgo nació Gert.

El autor publicó la serie en Image Comics como su primer proyecto enteramente de autor, y desde entonces ha firmado otras obras de prestigio como Rocket Raccoon, la ilustración del libro infantil Fortunately, the Milk del escritor Neil Gaiman o cómics de cosecha propia como Middlewest. Mención aparte merece el color, responsabilidad del imprescindible Jean-François Beaulieu, colorista habitual de Young durante más de una década y también nominado al Eisner, cuya paleta de tonos imposibles es la que vuelve verdaderamente hipnótica cada página. El rotulista Nate Piekos redondea un equipo que lleva tantos años trabajando junto que parece leerse el pensamiento.

I hate fairyland 2

Una bestia parda que también enamora a los más pequeños

Visualmente, la obra es un prodigio. El trazo de Young, deudor de Looney Tunes y de la energía gamberra de Ren y Stimpy, deforma anatomías y expresiones con una libertad cartoon absoluta, mientras los colores de Beaulieu lo bañan todo en un caramelo tan saturado que casi se mastica. El resultado es maravillosamente paradójico, y ahí reside buena parte de su encanto. Por un lado es una bestia parda, un festival de casquería y humor adulto que entronca con la tradición de Tank Girl o con la cara más salvaje de Adventure Time, con vísceras volando y mala leche en cada viñeta.

Por otro, su superficie de cuento luminoso, sus monstruitos achuchables y esa violencia de física imposible (donde nadie sufre de verdad y todo rebota como en un dibujo animado) ejercen un imán innegable sobre los más pequeños, fascinados por ese universo de purpurina mucho antes de pillar la sátira que esconde debajo. Es un cómic de doble lectura. Los adultos se parten con el retorcido humor negro mientras la chiquillería se queda embobada ante el espectáculo de color y movimiento. A día de hoy la historia sigue clamando por un salto a la animación que, por ahora, no ha terminado de llegar, pese a que su estética parece diseñada para la pantalla. Mientras tanto, la fiesta se disfruta en papel, y en ese terreno Panini Comics ha hecho los deberes con una edición sencillamente espléndida, un omnibus de gran formato y acabado de lujo que hace plena justicia a su desbordante apartado gráfico. Si uno busca un tebeo que sea a la vez una carcajada brutal y una pequeña joya para presumir en la estantería, esta recopilación es una compra más que obligatoria.

Esta edición presentada por Panini Comics viene en un formato de cartoné con un tamaño de página de 18 x 27,5 cm. y contiene la traducción de los números 1 a 20 de la serie original además del especial I Hate Image. El tomo contiene 560 páginas a color. El precio de venta recomendado es de 60 € y se puso a la venta en marzo de 2026.


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I hate Fairyland Omnibus 1

En este megacompendio de lujo, Gert, una mujer adulta atrapada en el cuerpo de una niña de seis años, lleva más de treinta años prisionera en el mágico mundo de Fairyland. Lo único que Gert quiere es volver a casa, pero, con un sinfín de adorables y aterradoras hadas que le impiden cada movimiento, podría perder la cabeza en el proceso. ¡Una locura total! Acompañada por la mosca Larry, un fumador empedernido, y su fiel hacha de batalla empapada en sangre, Gert lucha contra un ejército de cosplayers de Gerts, un rey duende y su propia cordura, absorbida en un infierno de fantasía para siempre. Para siempre. ¿Para siempre? Sí. No es para tanto.

Autores: Skottie Young y Jean-François Beaulieu

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