Norma Editorial galopa hasta el corazón más oscuro del salvaje oeste con La madre de los hermanos Blood, el western más feroz y hermoso del tándem de 100 balas
Hay polvo en todas partes. En la boca, en los ojos, en la memoria de un padre que ya no respira. El viejo oeste norteamericano nunca fue aquel lugar luminoso de sombreros blancos y duelos limpios al mediodía, y hay autores que llevan toda una carrera recordándonoslo. Tres críos cruzan la frontera de Texas detrás de su madre, arrancada de casa por hombres que desconocen la palabra piedad, y a cada milla descubren que la inocencia se paga cara y que la venganza, por dulce que parezca vista de lejos, siempre deja un regusto amargo. Esa travesía sin retorno, escrita con la misma tinta negra con la que se firman las grandes tragedias, es la que rescata Norma Editorial en La madre de los hermanos Blood.
Tres niños y un desierto que no perdona
La historia arranca, tras un pequeño prólogo, con una muerte y una ausencia. El predicador del pueblo es asesinado, su esposa desaparece y los tres hermanos hijos de esta se quedan solos frente a un horizonte que no promete nada bueno. En lugar de esperar a que alguien venga a salvarlos, deciden ir ellos mismos a por ella, y ahí empieza un viaje que tiene tanto de aventura como de descenso a los infiernos. Lo que parecía una sencilla misión de rescate se va abriendo poco a poco hasta convertirse en un retrato de lo peor y lo mejor del ser humano. Por el camino, los chavales se cruzan con cuatreros, cazadores de recompensas, colonos, buscadores de oro y gente difícil de encasillar en el bando de los buenos o de los malos. También con la cara fea de una época en la que quienes se vendían como portadores de la civilización fueron, en realidad, los invasores que masacraron a los pueblos nativos. No conviene contar mucho más, porque buena parte del placer de leer esta obra está en descubrir hasta dónde son capaces de llegar estos niños y cuánta de su inocencia quedará enterrada en la arena. Basta decir que la búsqueda de la madre es solo el hilo del que cuelga un tapiz enorme, sucio y honesto, y que cada personaje que aparece esconde una historia capaz de llevarse un cómic entero para él solo.
La pareja que aprendió a matar en la ciudad
Para entender por qué este western pega tan fuerte hay que mirar de dónde vienen sus autores. Brian Azzarello (Cleveland, 1962) y Eduardo Risso (Leones, Argentina, 1959) llevan más de dos décadas firmando historias juntos, y todas comparten un mismo ADN. Risso se había curtido en su país y en Europa antes de dar el salto al mercado estadounidense, y fue al unir fuerzas con Azzarello cuando los dos se consagraron de golpe. Lo hicieron con 100 balas, aquella serie del sello Vertigo de DC Comics que se llevó un premio Eisner y que convirtió un noir urbano de maletines y venganzas en uno de los grandes clásicos modernos del cómic. Después llegaron historias del Hombre Murciélago como Batman: Ciudad rota, la ciencia ficción de Spaceman y, sobre todo, Moonshine, aquel cruce de gánsteres y terror que publicó Image Comics.
En todas esas obras se repiten las mismas obsesiones. Personajes que nunca son del todo buenos ni del todo malos, diálogos cortantes que dicen menos de lo que esconden, secundarios que parecen de paso y acaban siendo claves, y una violencia que estalla de repente, sin avisar, como en la vida real. Lo fascinante de La madre de los hermanos Blood es ver cómo todo ese bagaje urbano se traslada ahora al desierto. La pregunta que latía en 100 balas, eso de si la venganza es capaz de llenar el vacío que deja una pérdida, vuelve a sonar aquí, solo que a lomos de un caballo y bajo un sol de justicia. La conspiración de la gran ciudad se cambia por la inmensidad vacía de la frontera, pero el latido es el mismo. Si os gustó cómo el dúo le dio una vuelta de tuerca al cine de gánsteres en Moonshine, aquí encontraréis ese mismo gesto aplicado a las películas de vaqueros, con el añadido de que esta vez los protagonistas son tres niños y eso lo vuelve todo aún más demoledor.
Acuarelas que huelen a sangre y a sol
Y luego está el dibujo, que es media obra. Risso siempre ha sido un maestro de las luces y las sombras, capaz de meterte en un callejón oscuro con cuatro trazos, y aquí coge todo ese talento y lo saca al aire libre. El resultado es deslumbrante. Sus paisajes enormes y vacíos, sus rostros marcados por el sol y la mala vida, su forma de narrar la acción con calma para que el golpe llegue más fuerte cuando tenga que llegar. La gran novedad es el color, que firma él mismo a base de acuarelas cálidas que contrastan con la dureza de lo que cuentan, de modo que la belleza y el horror conviven en la misma viñeta sin pedirse permiso. Es ese contraste el que convierte la lectura en algo casi físico, porque uno disfruta del paisaje al mismo tiempo que aprieta los dientes. No es casualidad que el argentino se llevara un Eisner precisamente por este trabajo, y se nota que está en uno de los mejores momentos de su carrera. La edición española cuenta además con la traducción de Hernán Migoya, que mantiene el tono seco y directo del original sin suavizar nada.
La madre de los hermanos Blood no es un cómic para todo el mundo. Hay violencia explícita y secuencias muy duras que pueden incomodar a más de uno, así que conviene saberlo antes de abrirlo. Pero quien busque un western adulto, hermoso y despiadado, de esos que se quedan dentro mucho después de cerrar la última página, tiene aquí una de las cumbres recientes de Azzarello y una nueva prueba de que, cuando él y Risso se juntan, el cómic se convierte en algo grande. Una historia sobre la familia, la pérdida y el precio de la sangre que confirma que el viejo oeste, contado por las personas adecuadas, todavía tiene muchísimo que decir.
Esta edición presentada por Norma Editorial viene en un formato de tapa dura (cartoné) con un tamaño de página de 21,5 x 27,5 cm. y contiene la traducción de los números 1 a 4 de la serie original The Blood Brothers Mother, publicada en Estados Unidos por DSTLRY. El tomo contiene 224 páginas a color. El precio de venta recomendado es de 36 € y se puso a la venta en mayo de 2026.
La madre de los hermanos Blood
UN VIOLENTO WÉSTERN DE DOS MAESTROS DEL GÉNERO NEGRO EN CÓMIC
Tres niños emprenden un viaje a través de la salvaje frontera texana para rescatar a su madre, raptada por unos crueles forajidos tras eliminar a balazos a su padre, de oficio predicador. Durante su accidentado periplo, afrontarán los elementos hostiles de un paisaje despiadado, peligrosos animales sedientos de sangre, cazadores de recompensas sin compasión… y mucho más. Un alto precio a pagar en su búsqueda incansable por salvar lo poco que queda en pie de su familia.
Un trepidante wéstern en la tradición de Meridiano de sangre de Cormac McCarthy y Centauros del desierto de John Ford, La madre de los hermanos Blood te dejará sin aliento ¡hasta su última página!
El legendario tándem responsable de la esencial serie de género negro 100 balas se reúne de nuevo en esta aventura implacable de brutalidad y supervivencia en el viejo oeste norteamericano.
Autores: Brian Azzarello y Eduardo Risso


