El portaaeronaves Dédalo ha sido publicado por GP Ediciones, en el que Daniel Viñuales y Óscar Sanz explican la historia de una de las embarcaciones más insólitas de la Armada española
El portaaeronaves Dédalo (R-01, en la nomenclatura de la militar) ocupa un lugar privilegiado en la historia de la Armada española, que GP Ediciones muestra en esta obra con guion de Daniel Viñuales y dibujo de Óscar Sanz. El origen de esta embarcación era estadounidense, porque originalmente era el portaaviones ligero estadounidense USS Cabot (CVL-28), un veterano de la Segunda Guerra Mundial en el escenario del Pacífico.
La incorporación del portaaeronaves Dédalo a la Armada en la década de 1960 marcó el inicio de una nueva etapa para las capacidades aeronavales españolas. Durante más de dos décadas fue el eje de una fuerza embarcada que permitió desarrollar las doctrinas, los procedimientos y una cultura de aviación naval que acabarían desembocando, tras el Príncipe de Asturias, al actual buque anfibio portaeronaves Juan Carlos I (L-61).
La acción del cómic se sitúa en torno a las maniobras Ocean Venture 1981, uno de los mayores ejercicios de la OTAN durante la Guerra Fría. En un momento en que España aún no había ingresado formalmente en la Alianza Atlántica, porque lo haría en 1982, la participación del Dédalo simbolizaba el creciente acercamiento estratégico del país al bloque occidental.
El mar Mediterráneo y el océano Atlántico oriental constituían dos escenarios de enorme relevancia geopolítica, donde el control de las rutas marítimas y la capacidad de proyectar poder desde el mar adquirían un valor fundamental frente a la presencia soviética. Lo que hace que sea una obra donde se combina la divulgación histórica con la narrativa gráfica para acercar al lector a una etapa decisiva de la Armada española.
La trama
El cómic plantea una narración que sigue el desarrollo de las maniobras de 1981 a bordo del Dédalo, pero situando al lector en toda la génesis de la historia del buque. A través de la actividad diaria de la dotación y de las operaciones aéreas y navales, el lector descubre su funcionamiento interno, así como la coordinación entre las diferentes partes de este y el papel que desempeñaba dentro de un gran dispositivo multinacional.
La trama sirve, a su vez, para transmitir la importancia que tuvo el portaaeronaves en la evolución de la Armada española. Aquí el interés no reside tanto en los giros argumentales como en la inmersión en una época y en un modo de operar que hoy pertenece a la historia. El resultado es una obra de vocación claramente divulgativa que consigue mantener el ritmo sin renunciar al rigor histórico.
El guion de Viñuales
Uno de los principales aciertos del guion es encontrar un equilibrio entre la documentación y la narración. Daniel Viñuales demuestra en El portaaeronaves Dédalo un conocimiento profundo del periodo y evita caer en el exceso de datos o en un tono excesivamente académico.
De este modo, la información histórica aparece integrada de forma natural en los diálogos y en las situaciones que experimentan los personajes, permitiendo que el lector comprenda tanto la situación estratégica del momento como los aspectos técnicos sin sentir que está leyendo un ensayo ilustrado.
Especialmente interesante resulta la manera en que el autor convierte al propio Dédalo en uno de los grandes protagonistas de la historia. El buque deja de ser un mero escenario para convertirse en el auténtico eje narrativo, alrededor del cual gira toda la acción. Al igual que el F-14, en este caso de la marina de guerra estadounidense, lo fue en la historia Tomcat.
El dibujo y el color
El trabajo de Óscar Sanz en la representación del Dédalo resulta magnífico. El portaaviones aparece reproducido con un elevado grado de fidelidad, tanto en sus cubiertas como en los espacios interiores, transmitiendo en todo momento la sensación de encontrarse realmente a bordo del buque.
Esa misma calidad se extiende a los vehículos y aeronaves. Los Harrier, los helicópteros, las embarcaciones auxiliares y el resto del material militar están dibujados con un notable nivel de detalle y un evidente trabajo de documentación. También los escenarios presentan una ambientación muy convincente.
El color acompaña eficazmente al dibujo, reforzando la atmósfera naval y diferenciando con claridad los distintos ambientes del barco, desde la luminosidad de la cubierta hasta los espacios interiores más cerrados.
Sin embargo, el apartado gráfico presenta un punto claramente mejorable en la representación de los personajes. Frente al extraordinario nivel de detalle dedicado a los buques y vehículos, las figuras humanas aparecen tratadas con un estilo mucho más esquemático, así, en numerosas viñetas recuerdan más a bocetos o esbozos que a personajes completamente terminados.
A ello se suma cierta falta de proporcionalidad anatómica y una expresividad que, en ocasiones, resulta excesivamente caricaturesca. Algunos rostros y posturas transmiten una sensación más cercana al cómic humorístico que al tono histórico y realista que domina el resto de la obra. Este contraste puede romper parcialmente la inmersión, especialmente cuando se compara con el extraordinario cuidado puesto en la recreación del material naval y aeronáutico.
En definitiva El Portaaeronaves Dédalo es una novela gráfica que sobresale por su capacidad para divulgar un episodio poco conocido de la historia naval española sin perder el interés narrativo.
Daniel Viñuales construye un relato sólido, bien documentado y accesible, mientras que Óscar Sanz ofrece una recreación visual sobresaliente del buque, de las aeronaves y del entorno operativo en el que se desenvolvía la Armada durante los primeros años de la década de 1980.
El balance final es claramente positivo. No solo constituye un homenaje al Dédalo y a quienes sirvieron en él, sino también una excelente puerta de entrada para conocer una etapa fundamental en la modernización de la Armada Española y su progresiva integración en el entorno estratégico occidental durante la Guerra Fría.
Para los aficionados a la historia militar y naval, se trata de una lectura muy recomendable que demuestra el enorme potencial del cómic como herramienta de divulgación histórica.
La edición
El portaaeronaves Dédalo de Daniel Viñuales y Óscar Sanz ha sido publicado por GP Ediciones en rústica, dentro de la colección Armada -donde también tiene publicado 13 grados. 13 millas, del mismo guionista-, con unas medidas de 29,7×21 cm, a color, con una extensión de 64 páginas.
En 1981, en el trascurso de las maniobras anuales “Ocean venture” la Otan puso a prueba las capacidades técnicas de la Armada Española. Esta superó con creces las expectativas y demostró la profesionalidad de sus unidades, pero, sobre todo, de su personal.
Esta es la historia de unos hombres que, contra todo pronóstico, convirtieron un barco condenado a la chatarra en el ejemplo a seguir por muchas armadas del planeta.


