¿Quién descifró Enigma?, publicada por Cartem Cómics es un impresionante relato de la operación de inteligencia que ayudó a decantar la II Guerra Mundial del lado aliado
Cartem Cómics ha publicado en castellano la obra ¿Quién descifró Enigma? de Fabien Tillon y Lelio Bonaccorso, adaptando el libro de Dermot Turing The Enigma Story: The Truth Behindt he Unbreakable World War II Cipher. La editorial salmantina da un nuevo punto de vista al mundo de la inteligencia histórica, tras haber publicado El espía de César y Los cinco de Cambridge.
La edición original francesa, titulada Qui a cassé Enigma?, fue publicada por Nouveau Monde Éditions en colaboración con el ministerio de Defensa de francés en 2022. De hecho, el prólogo de la edición castellana tiene también la rúbrica de Bernard Émié, a la sazón, director general de la DGSE francesa, el servicio de inteligencia del país galo.
Enigma
La historia del descifrado de la máquina Enigma suele identificarse casi exclusivamente con Alan Turing y el trabajo desarrollado en Bletchley Park, sin embargo, la realidad fue bastante más compleja y, sobre todo, mucho más internacional.
Así, antes de que los británicos consiguieran leer regularmente las comunicaciones alemanas, los servicios de inteligencia franceses y, especialmente, un reducido grupo de matemáticos polacos habían realizado avances decisivos que hicieron posible el éxito posterior de los criptógrafos británicos.
Precisamente esa es la tesis que desarrolla el historiador Dermot Turing, sobrino de Alan Turing, desmontando la visión simplificada que fue popularizada por numerosas películas y documentales. El libro fue muy bien recibido por los especialistas por su rigor documental y por rescatar del olvido a figuras como Marian Rejewski, Jerzy Różycki y Henryk Zygalski, auténticos pioneros del criptoanálisis moderno.
La trama
La historia comienza en 1931, cuando un funcionario alemán del servicio de cifrado decide vender documentación secreta al contraespionaje francés. A partir de ese momento se inicia una carrera intelectual que recorrerá varios países europeos durante más de una década.
Lejos de construir un relato centrado únicamente en Alan Turing, el cómic sigue una estructura coral en la que los protagonistas van cambiando conforme evoluciona la historia. Los primeros capítulos conceden un protagonismo absoluto a los criptógrafos polacos, responsables de los primeros grandes avances para comprender el funcionamiento de Enigma.
Posteriormente, la invasión de Polonia el 1 de septiembre de 1939, que dio comienzo a la II Guerra Mundial, obliga a trasladar el conocimiento acumulado hacia Francia y, finalmente, al Reino Unido, donde Bletchley Park desarrollará el trabajo definitivo que permitirá leer de forma sistemática las comunicaciones alemanas.
El resultado es una auténtica historia de espionaje, aunque construida desde los despachos, los laboratorios matemáticos y las oficinas de inteligencia, donde las armas principales no son las de fuego, sino el talento matemático, la paciencia y la cooperación internacional.
Guion
Fabien Tillon afronta un reto complicado, porque ha de condensar un ensayo histórico de gran densidad en apenas un centenar de páginas sin perder precisión ni ritmo narrativo. Y lo consigue con notable solvencia.
El principal acierto del guion consiste en convertir un proceso eminentemente técnico en una narración accesible. Conceptos como el funcionamiento de Enigma, los métodos criptográficos o la evolución de las distintas versiones de la máquina aparecen explicados con claridad, sin caer en simplificaciones excesivas ni saturar al lector con terminología especializada.
Además, el relato evita el tono hagiográfico que suele rodear la figura de Alan Turing. Su importancia nunca se minimiza, pero queda integrada dentro de una cadena de descubrimientos iniciada años antes por los matemáticos polacos y apoyada constantemente por los servicios secretos franceses. Esa perspectiva colectiva constituye probablemente la mayor virtud del cómic.
También merece destacarse el equilibrio entre la divulgación y el entretenimiento. Aunque el componente histórico predomina claramente sobre la acción, la sucesión de operaciones de espionaje, huidas, intercambios de información y avances científicos mantiene el interés durante toda la lectura.
Como única limitación, algunos episodios inevitablemente aparecen resumidos debido a la necesidad de condensar más de una década de acontecimientos. Determinados personajes secundarios apenas tienen espacio para desarrollarse, aunque difícilmente podría haberse evitado sin aumentar considerablemente la extensión del álbum.
Dibujo y color
El italiano Lelio Bonaccorso realiza un trabajo especialmente adecuado para una obra de estas características, puesto que su estilo, de clara tradición franco-belga con influencias del cómic histórico italiano, apuesta por la claridad narrativa antes que por el espectáculo visual.
La composición de página facilita seguir una historia repleta de personajes, localizaciones y saltos temporales sin que el lector llegue a desorientarse.
Especialmente interesantes resultan las soluciones gráficas empleadas para representar procesos matemáticos y criptográficos. En lugar de recurrir a largas explicaciones textuales, Bonaccorso utiliza diagramas, símbolos, alfabetos cifrados y composiciones visuales que ayudan a comprender conceptos abstractos de forma intuitiva.
El diseño de personajes también merece reconocimiento. Aunque aparecen numerosos protagonistas históricos, cada uno posee rasgos suficientemente diferenciados para facilitar su identificación, algo fundamental en un relato coral como este.
El color acompaña con discreción el tono documental de la obra. Predominan gamas relativamente apagadas que evocan la Europa de entreguerras y la II Guerra Mundial, reservando colores más vivos para remarcar momentos de tensión o información especialmente relevante. Nunca busca el efectismo; su función principal consiste en reforzar la legibilidad y la ambientación histórica.
En definitiva, ¿Quién descifró Enigma? es una magnífica muestra de cómo el cómic puede convertirse en una herramienta de divulgación histórica sin renunciar a las virtudes narrativas del medio.
Su mayor aportación consiste en corregir una visión excesivamente simplificada de uno de los episodios científicos y de inteligencia más importantes del siglo XX. Alan Turing continúa ocupando el lugar que merece, pero comparte protagonismo con quienes hicieron posible que su trabajo pudiera desarrollarse: los criptógrafos polacos, los servicios secretos franceses y una extensa red de matemáticos, espías e ingenieros cuya colaboración fue decisiva para acortar la guerra.
No es un cómic pensado para quienes busquen grandes escenas bélicas o acción ininterrumpida. Es, ante todo, un relato sobre la inteligencia, la cooperación y el poder del conocimiento científico frente a uno de los mayores desafíos tecnológicos de la Segunda Guerra Mundial. Precisamente por eso resulta tan estimulante.
Se trata de una obra muy recomendable tanto para aficionados al cómic histórico como para cualquier lector interesado en conocer la auténtica historia del descifrado de Enigma, más allá de los mitos popularizados por el cine.
La edición
Cartem Cómics ha publicado ¿Quién descifró Enigma? de Fabien Tillon y Lelio Bonaccorso, dentro de su colección Súper BD, con una encuadernación de tapa dura, unas medidas de 21×29,7, a color, con una extensión de 120 páginas, traducidas al castellano por Elia Maqueda. Además cuenta con un prólogo del director general de la DGSE francesa y entrevistas a Fabien Tillon y Dermont Turing.
Desde Polonia hasta Reino Unido, pasando por Francia, matemáticos, criptógrafos y espías unieron fuerzas para enfrentarse a un desafío que parecía imposible: descifrar Enigma, la máquina que protegía las comunicaciones secretas del Tercer Reich.
Un cómic histórico de no ficción que combina rigor documental y tensión narrativa para convertir el espionaje, la inteligencia y la guerra de códigos en una lectura tan apasionante como reveladora.
La verdadera historia del código secreto nazi
Con guion de Fabien Tillon y Dermot Turing, y dibujo de Lelio Bonaccorso, Enigma reconstruye una de las operaciones de inteligencia más importantes del siglo XX: la carrera internacional para descifrar la máquina que protegía las comunicaciones secretas del Tercer Reich.
Mucho antes de que los británicos entraran en escena, espías franceses, criptógrafos polacos, matemáticos e ingenieros llevaban años enfrentándose a un desafío que parecía imposible. Una batalla silenciosa en la que no había trincheras ni tanques, pero cuyo resultado acabaría influyendo decisivamente en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
Enigma es la historia de esa batalla.
El secreto mejor guardado del Tercer Reich
En 1931, un empleado alemán llamado Hans-Thilo Schmidt tomó una decisión que cambiaría la historia.
Descontento con su vida y necesitado de dinero, comenzó a vender información confidencial al contraespionaje francés. Aquellos documentos revelaban detalles sobre Enigma, la sofisticada máquina de cifrado utilizada por Alemania para proteger sus comunicaciones militares.
Lo que parecía una simple operación de espionaje acabó desencadenando una extraordinaria carrera internacional en la que participaron Francia, Polonia y Reino Unido.
Una historia de agentes secretos, matemáticos brillantes, operaciones clandestinas y cooperación internacional que demuestra que algunas de las victorias más importantes de la Historia comenzaron con un simple intercambio de documentos.
La máquina que parecía imposible de descifrar
Enigma no era únicamente una máquina. Era una auténtica fortaleza matemática.
Cada día cambiaba su configuración, generando millones de combinaciones posibles. Cada mensaje interceptado obligaba prácticamente a empezar desde cero. Durante años, los responsables militares alemanes estuvieron convencidos de que nadie podría romper aquel sistema.
Y tenían motivos para creerlo.
Descifrar Enigma exigía mucho más que inteligencia. Requería creatividad, perseverancia, conocimientos matemáticos avanzados y una capacidad extraordinaria para detectar patrones donde otros solo veían caos. Lo que estaba en juego tampoco era menor.
Detrás de cada mensaje podían ocultarse movimientos de tropas, operaciones navales, rutas de submarinos o decisiones estratégicas capaces de alterar el rumbo de la guerra.
La guerra que se libró lejos del frente
Cuando pensamos en la Segunda Guerra Mundial solemos imaginar desembarcos, tanques, bombarderos y grandes batallas. Pero parte del conflicto se decidió en lugares mucho más discretos.
Despachos. Laboratorios. Centros de inteligencia. Mientras millones de soldados combatían en Europa, otros luchaban contra un enemigo diferente: un código que parecía imposible de romper.
Cada avance suponía una ventaja estratégica. Cada retraso podía costar miles de vidas. La tensión no procedía de los disparos, sino de una pregunta constante:
¿Llegarán a tiempo para descifrar el siguiente mensaje?
Un thriller histórico basado en hechos reales
Uno de los grandes logros de Enigma es convertir una historia de matemáticas, criptografía e inteligencia en una lectura absorbente. La documentación es rigurosa, pero nunca se vuelve pesada.
Fabien Tillon y Dermot Turing construyen una narración ágil que combina espionaje, historia militar, investigación y drama humano. La complejidad técnica se explica de forma clara y accesible, permitiendo que cualquier lector disfrute de la historia sin necesidad de conocimientos previos.
Por su parte, Lelio Bonaccorso aporta un dibujo elegante, dinámico y muy expresivo que humaniza a todos los protagonistas de esta historia real.
El resultado es un cómic que se lee con el ritmo de un thriller, pero con el valor añadido de saber que todo ocurrió realmente.
Cuando la información se convierte en un arma
Más de 80 años después, la historia de Enigma sigue resultando fascinante porque habla de algo que continúa definiendo nuestro mundo.
La información.
Quién la posee. Quién la protege. Y quién es capaz de descifrarla.
Esta obra no solo explica cómo se rompió uno de los sistemas de cifrado más famosos de la historia. También muestra cómo el talento colectivo, la cooperación internacional y la perseverancia intelectual pueden cambiar el curso de los acontecimientos.
Porque a veces las victorias más importantes no se consiguen con más fuerza. Se consiguen con más ingenio.


