Steve Rogers/Capitán América deja atrás temporalmente el tradicional escudo de vibranio para convertir una poderosa fuerza sobrenatural en una nueva arma, capaz incluso de destruir criaturas oscuras
Marvel ha llevado al Capitán América a uno de sus escenarios más extremos en su actual etapa: el Infierno. Tras enfrentarse a Red Hulk y quedar con el alma atrapada en el dominio de Mefisto, Steve Rogers terminó formando una improbable alianza con Doctor Doom para plantar cara al señor de los demonios.
La situación también ha permitido que el héroe obtenga un nuevo escudo. Steve se ha apoderado de la Antidivina, una energía creada específicamente para acabar con seres celestiales, y ha conseguido transformar esta fuerza, originalmente representada como una hoz, en una versión circular de su arma característica.
Las capacidades del nuevo escudo están muy por encima de las de su equipamiento habitual. Además de poder cambiar de dirección mientras vuela y regresar hasta Steve después de atravesar a varios enemigos, su naturaleza sobrenatural provoca que las criaturas demoníacas puedan ser destruidas al entrar en contacto con él.
La historia también demuestra que Rogers puede utilizar poderes que normalmente estarían fuera del alcance de un héroe humano. El Capitán América ya ha demostrado anteriormente ser digno de Mjolnir y ahora puede manejar la Antidivina sin resultar afectado por su enorme poder.
Sin embargo, el arma no parece ser completamente estable. Durante su enfrentamiento con Cráneo Rojo, el escudo comienza a deteriorarse, lo que podría indicar que esta transformación no puede mantenerse indefinidamente.

La aventura infernal también ha servido para reforzar una de las características fundamentales de Steve: su determinación. Su comportamiento llega a inspirar una rebelión entre las almas condenadas por Mefisto, aunque finalmente Rogers decide regresar al mundo de los vivos y dejar atrás cualquier poder divino.
Marvel continúa así explorando una faceta poco habitual del personaje, demostrando que el Capitán América puede resultar peligroso incluso cuando abandona su tradicional escudo de vibranio.


