martes, septiembre 29, 2026

Reseña de Predicador 3

Panini

Panini Comics lleva a Nueva Orleans el vudú, los vampiros y el whisky con el tercer tomo de Predicador, un volumen feroz que agranda todavía más la leyenda de la obra maestra de Garth Ennis y Steve Dillon

Nueva Orleans nunca duerme. En sus calles húmedas se mezclan el jazz, el olor a fritanga y el eco de los tambores de las ceremonias vudú. Hasta allí llega un predicador de Texas con la voz de Dios metida en el pecho, acompañado por una novia que dispara mejor que cualquier sheriff y por un vampiro irlandés que bebe whisky como si fuera agua. Buscan un respiro después de sobrevivir a una conspiración que mueve los hilos del mundo desde las sombras. No lo encuentran. En su lugar aparecen viejas deudas, jóvenes que juegan a ser inmortales, un chaval con la cara destrozada que clama venganza y una confesión de amor capaz de agrietar la amistad más sólida de la carretera. Ese sur profundo, sucio y fascinante, contado por dos autores que jamás pidieron permiso para escandalizar, es el que recoge Panini Comics en Predicador 3.

Tras los excesos del segundo tomo, Garth Ennis y Steve Dillon levantan el pie del acelerador y miran hacia dentro. La persecución a escala mundial cede terreno a las relaciones entre los protagonistas. Puede parecer un tomo de transición, pero es mucho más que eso. Aquí se siembran conflictos que tardarán en estallar y que marcarán el rumbo de toda la historia. La serie original se publicó entre 1995 y 2000 bajo el sello Vertigo de DC Comics, y este tercer volumen confirma por qué sigue siendo una de las cimas de aquel catálogo.

Reseña de Predicador 3

Vudú, whisky y vampiros de pega

Jesse Custer sigue siendo el reverendo tozudo de siempre. Dentro de él vive Génesis, una entidad nacida de la unión entre un ángel y un demonio que le concede la Palabra de Dios (el poder de hacer que cualquiera obedezca sus órdenes). Su meta tampoco ha cambiado. Quiere encontrar a Dios, que ha abandonado su puesto en el Cielo, y pedirle explicaciones. Pero antes necesita entender qué es eso que lleva dentro.

Tras el choque con el Grial, la organización secreta que maneja gobiernos a su antojo, el trío pone rumbo al sur. Cassidy propone Nueva Orleans. Allí tiene un viejo amigo que practica el vudú y que quizá pueda ayudar a Jesse a asomarse a los secretos de Génesis. El problema es que Cassidy también tiene un pasado en la ciudad, y ese pasado viene con colmillos. Una pandilla de jóvenes góticos que se hacen llamar Les Enfants du Sang sueña con la vida eterna y ve en el irlandés a su mesías particular.

Mientras tanto, Tulip O’Hare recibe una declaración que no esperaba. Cassidy le confiesa lo que siente por ella, y la relación entre los tres empieza a llenarse de silencios incómodos. Tulip tiene en este tomo más peso que nunca. Se enfada, dispara, se defiende sola y deja claro que no es un simple adorno del héroe. A este cóctel se suma Caraculo, el muchacho de rostro desfigurado que llega dispuesto a vengar la muerte de su padre.

Ennis también abre la puerta al pasado. Por un lado descubrimos el único encuentro de Cassidy con otro vampiro, Eccarius, un tipo pomposo y vanidoso que se aprovecha de chavales perdidos. Es un dardo directo contra el vampiro romántico y atormentado tan de moda en los noventa. Por otro conocemos el origen del Santo de los Asesinos, el pistolero implacable que persigue a Jesse desde el principio. Es un western seco y cruel, sin apenas humor, y quizá lo más oscuro que Ennis escribió para esta saga.

Sorprende el respeto con el que Ennis, ateo declarado, trata el vudú. Frente a la religión organizada, a la que no deja de atizar, las creencias del pantano aparecen como algo cercano y humano. Esa mirada da al tomo un tono distinto, más cálido, sin perder la mala leche habitual.

predicador

Un guionista sin frenos y dos dibujantes de raza

Garth Ennis nació en 1970 en Irlanda del Norte y empezó a publicar cómics en 1989. Su nombre despegó a principios de los noventa en Hellblazer, la serie de John Constantine, donde formó pareja con Steve Dillon. De esa química nació Predicador. Su bibliografía incluye también Hitman, una larga etapa en The Punisher para Marvel Comics y The Boys, otra de sus obras más populares. Su estilo se reconoce al instante. Violencia extrema, humor negro, diálogos afilados y una ternura inesperada cuando toca hablar de la amistad.

Steve Dillon nació en Londres en 1962 y firmó su primer trabajo profesional con solo 16 años, en el número inaugural de Hulk Weekly para Marvel UK. Pasó por 2000 AD y en 1988 fundó junto a Brett Ewins la revista Deadline, muy influyente en el cómic británico alternativo de aquella época. Murió en Nueva York en octubre de 2016, con 54 años.

Su dibujo en este tomo es una lección de narrativa. No busca el lucimiento ni las páginas espectaculares. Prefiere viñetas limpias, fondos justos y una claridad absoluta. Su gran arma son las caras. Dillon consigue que una mirada diga más que un bocadillo entero, y por eso las escenas de diálogo (que son muchas) funcionan igual de bien que los tiroteos. Cuando llega la sangre, que llega, la muestra sin rodeos y con un punto de humor muy negro.

El origen del Santo de los Asesinos corre a cargo de Steve Pugh, dibujante británico nacido en 1966 que trabajó para Vertigo desde sus inicios, con títulos como Hellblazer y Animal Man. Años después firmaría obras tan distintas como The Flintstones, junto a Mark Russell, o Harley Quinn: Breaking Glass, ambas nominadas a los premios Eisner. Su trazo es más áspero y sucio que el de Dillon, y encaja de maravilla con un relato del Viejo Oeste lleno de polvo, sudor y muerte.

El color también tiene su historia. Matt Hollingsworth, que ganó el premio Eisner al mejor colorista en 1997 gracias en parte a esta serie, cede aquí el testigo a Pamela Rambo. Ella se queda con la colección desde este punto y mantiene un estilo coherente durante toda la segunda mitad. Completa el apartado James Sinclair. El resultado acompaña muy bien el calor pegajoso del sur.

Reseña de Predicador 3

Del papel a la televisión (y un veredicto sin sermones)

Durante años Predicador arrastró fama de obra imposible de adaptar. Hubo intentos de película y de serie que se quedaron por el camino. Al final fue la cadena AMC la que estrenó en 2016 una serie desarrollada por Sam Catlin, Seth Rogen y Evan Goldberg. Dominic Cooper dio vida a Jesse, Ruth Negga a Tulip y Joseph Gilgun a Cassidy, mientras que Ian Colletti fue Caraculo y Graham McTavish el Santo de los Asesinos. Duró cuatro temporadas y 43 episodios, hasta 2019.

La serie se tomó muchas libertades con el material original, pero su segunda temporada llevó al trío a Nueva Orleans, un guiño claro a lo que se cuenta en este tomo. Eccarius también acabó asomando en la tercera temporada. Rogen y Goldberg repetirían con Ennis al impulsar la adaptación de The Boys para Prime Video, que acabó siendo un enorme éxito.

Aun así, nada sustituye a las viñetas. Predicador ganó el premio Eisner a la mejor serie regular en 1999, y tomos como este explican por qué. Ennis y Dillon logran algo muy difícil. Hacen reír, asquean, emocionan y hacen pensar, a veces en la misma página. Este tercer volumen baja el ritmo de la acción para mirar a sus personajes a los ojos, y el resultado es un relato más íntimo y, por eso mismo, más inquietante. El capítulo del Santo de los Asesinos, por sí solo, ya justificaría la compra.

Si los dos primeros volúmenes te engancharon, este no te va a defraudar. Si todavía no has empezado, estás tardando. Predicador sigue siendo lectura obligada para cualquier adulto que quiera ver hasta dónde puede llegar el cómic cuando nadie le pone freno.

Esta edición presentada por Panini Comics viene en un formato de cartoné con un tamaño de página de 17 x 26 cm. y contiene la traducción de los números 27 a 33 de la serie original Preacher, además de los números 1 a 4 de la miniserie Preacher Special: Saint of Killers y el especial Preacher Special: Cassidy: Blood & Whiskey. El tomo contiene 352 páginas a color. El precio de venta recomendado es de 42 € y se puso a la venta en agosto de 2026.


Reseña de Predicador 3

Predicador 3

Tras su enfrentamiento con el Grial, Jesse, Tulip y Cassidy ponen rumbo al sur con la intención de recuperarse, pero el descanso pronto termina: Jesse deberá enfrentarse a un furioso Caraculo decidido a vengar la muerte de su padre, mientras Tulip lidia con la inesperada declaración de amor de Cassidy. Este tercer volumen de la obra maestra de Garth Ennis y Steve Dillon se completa con el salvaje origen del Santo de los Asesinos y el relato del primer y único encuentro de Cassidy con otros vampiros.

Autores: Garth Ennis, Steve Dillon, Steve Pugh, Matt Hollingsworth, Pamela Rambo y James Sinclair

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