Norma Editorial recupera Sin City 6 – Alcohol, chicas y balas, la antología en la que Frank Miller demuestra que también es un maestro absoluto del relato corto y afilado
El neón de un bar de mala muerte parpadea sobre la barra mientras alguien pide otro whisky doble y, fuera, la lluvia golpea el asfalto como si quisiera limpiar algo que ya no tiene arreglo. En Basin City cualquier noche puede ser la última. Un gigantón con la cara cosida a cicatrices despierta junto a la carretera, rodeado de cadáveres y sin recordar cómo ha llegado hasta allí. Una mujer de ojos azules acompaña en el coche a un desconocido que cree estar viviendo la noche de su vida. Dos matones de poca monta, que hablan como si se hubieran tragado un diccionario, esperan la siguiente orden para apretar el gatillo. Nada de esto sale en los periódicos, porque en esta ciudad la violencia es tan cotidiana como el café recalentado de las comisarías. Son historias breves, casi confesiones susurradas en un callejón, que duran lo que un cigarrillo y dejan el mismo regusto amargo. Ese retrato fragmentado, sucio y fascinante de la ciudad del pecado es el que recupera ahora Norma Editorial en Sin City 6 – Alcohol, chicas y balas.
Pequeños pecados en la ciudad del pecado
Este sexto volumen rompe con la dinámica de las entregas anteriores. No hay aquí una gran trama que avance durante cientos de páginas, sino una antología de relatos cortos, esos yarns (como se conoce a las historias de la serie) que Frank Miller fue publicando durante los años noventa en especiales y números sueltos. Algunos ocupan apenas un puñado de páginas y otros se estiran lo suficiente como para construir una pequeña tragedia completa. Todos comparten escenario, ese laberinto de bares, moteles y callejones donde la ley es poco más que una sugerencia.
Por estas páginas desfilan viejos conocidos. Marv vuelve a cargar con algunas de las mejores historias, con esa mezcla tan suya de brutalidad y nobleza. Hay sitio también para Dwight, para la silenciosa Miho y para Gail y las chicas del Barrio Viejo, que siguen dejando muy claro qué le pasa a quien se salta sus normas. Junto a ellos aparecen caras nuevas que se quedan grabadas, como la asesina a sueldo Ojos Azules o la pareja formada por Fat Man y Little Boy, dos sicarios de lenguaje pomposo que aportan un humor negrísimo.
Algunos relatos se cruzan con tramas de tomos anteriores y rellenan huecos que el lector reconocerá enseguida. Otros funcionan por libre y se centran en ciudadanos anónimos con la mala suerte de toparse con la persona equivocada. El resultado es un mosaico que ayuda a entender la ciudad mejor que cualquier mapa. El título lo resume bien. Alcohol, chicas y balas son los ingredientes del pulp de toda la vida, y Miller los agita con ironía, crueldad y un sentido del ritmo que no da tregua.
Un maestro de la distancia corta
Miller nació en 1957 en Olney (Maryland) y desde joven fue un fanático de las viejas películas de gánsteres con James Cagney y Humphrey Bogart, una pasión que él mismo señala como la semilla de esta serie. Empezó a trabajar para Marvel Comics en 1979 y se hizo un nombre con su etapa en Daredevil, donde empujó al personaje hacia el crimen urbano y creó a Elektra. Después llegaron Ronin para DC Comics y, sobre todo, Batman: El regreso del Caballero Oscuro y Batman: Año Uno (esta última junto a David Mazzucchelli), dos obras que cambiaron la manera de entender al superhéroe.
A comienzos de los noventa buscó libertad total en Dark Horse Comics. Allí nació Sin City, primero en las páginas de la antología Dark Horse Presents y después en series limitadas propias. Era cómic de autor en el sentido más literal, porque él se encargaba del guion, el dibujo, las tintas y hasta la rotulación. La apuesta le valió varios Premios Eisner (uno de ellos, precisamente, por una de las historias cortas de este volumen) y lo asentó como uno de los creadores más influyentes de su generación. Años más tarde firmaría también 300, su visión de la legendaria resistencia espartana.
Este tomo muestra a Miller en un terreno distinto. En la distancia corta no hay sitio para rodeos. Cada viñeta tiene que golpear y cada diálogo tiene que dejar marca. El autor, gran admirador de Will Eisner (con quien llegó a publicar un libro de conversaciones), demuestra aquí que domina el arte de contar mucho con muy poco. Y su relación con Basin City sigue viva, porque en 2022 puso en marcha su propio sello, Frank Miller Presents, y anunció una nueva historia de la ciudad ambientada en el siglo XIX.
Tinta negra, manchas de color y un salto a la gran pantalla
En lo gráfico, este es probablemente el volumen en el que Miller más se divierte. El blanco y negro sigue siendo extremo, casi sin grises, con siluetas recortadas contra la lluvia y rostros que se reducen a una mancha de tinta y un brillo en la mirada. Pero aquí el autor juega a fondo con el color puntual. Un vestido azul o un vestido rojo rompen la oscuridad y convierten a ciertas mujeres en imanes para el ojo del lector. Es un recurso que ya había probado antes en la serie y que en estas historias alcanza su punto más atrevido.
También hay espacio para la experimentación pura. La nieve cae en páginas casi abstractas, las onomatopeyas se funden con el propio dibujo y reaparecen las estatuas de dinosaurios de los pozos de alquitrán de las afueras (Miller ha reconocido que ese lugar existe sobre todo por el placer de dibujarlas). El formato grande de esta nueva edición le sienta de maravilla a un estilo que vive del contraste.
Estas historias también dejaron huella en el cine. En 2005 Robert Rodríguez y el propio Miller codirigieron la película homónima, que compitió en el Festival de Cannes y se llevó allí un premio técnico. La escena que abre y cierra aquel filme, con Josh Hartnett como un seductor asesino en una terraza, procede de uno de los relatos de este tomo. En 2014 llegó Sin City: Una dama por la que matar, que dedica uno de sus segmentos (con Mickey Rourke otra vez en la piel de Marv) a otra de estas historias.
El veredicto es claro. Quien venga de Valores familiares encontrará aquí el complemento perfecto, un paseo por los rincones de Basin City que las grandes sagas dejaban en penumbra. Es el tomo más variado y ligero de la colección, pero en absoluto un tomo menor. Se lee de un tirón, se relee con gusto y sirve como puerta de entrada ideal para quien quiera probar el universo de Miller antes de lanzarse con las historias largas. Imprescindible para coleccionistas y muy recomendable para cualquier amante del noir.
Esta edición presentada por Norma Editorial viene en un formato de cartoné con un tamaño de página de 22 x 29,5 cm. y contiene la traducción del recopilatorio Booze, Broads, & Bullets, publicado originalmente por Dark Horse Comics en 1998, que reúne las historias cortas Just Another Saturday Night, Fat Man and Little Boy, The Customer Is Always Right, Silent Night, And Behind Door Number Three…, Blue Eyes, Rats, Daddy’s Little Girl, Wrong Turn, Wrong Track y The Babe Wore Red. El tomo contiene 168 páginas en blanco y negro. El precio de venta recomendado es de 39,50 € y se puso a la venta en julio de 2026.
Sin City 6 – Alcohol, chicas y balas
¡REGRESA LA OBRA MAESTRA DEL CÓMIC DE GÉNERO NEGRO EN UNA NUEVA EDICIÓN!
Frank Miller vuelve a Sin City en un nuevo formato de lujo espectacular, ahora con su sexto volumen de siete: Alcohol, chicas y balas.
Durante una noche cualquiera en Basin City puedes encontrarte todo tipo de asuntos sucios y las historias aquí incluidas componen un retrato de la ciudad gloriosamente sórdido. Marv, el fornido exconvicto, tiene que refrescar su memoria sobre un sábado muy particular y, en otra de esas veladas, debe buscar algo con una discreción muy poco habitual en él. En el Barrio Viejo de Sin City, donde todos tus sueños pueden hacerse realidad, Gail y Miho te enseñan lo que sucede cuando no te atienes a sus reglas. Además, la asesina a sueldo Ojos Azules lleva a cabo una matanza de peso, unas cuantas, a decir verdad. Una mujer que huye descubre por fin una salida… Un inocente con buenos sentimientos es embaucado. Nos encontramos con Fat Man y Little Boy ocupados en un par de trabajos y, teniendo en cuenta que su profesión es la de matones de poca monta, ya te puedes imaginar qué tipo de trabajos son esos. Las conductas y negocios más turbios redoblan su turbiedad dentro de unas cuantas historias adicionales también incluidas en esta antología.
Autor: Frank Miller


