jueves, octubre 15, 2026

Reseña de Arzak, el pequeño Panteón Moebius

Panini

Norma Editorial abre las puertas del desierto más fascinante de Moebius con Arzak, El pequeño panteón Moebius, un libro de arte deslumbrante e imprescindible para cualquier amante del noveno arte

Un jinete silencioso cruza un desierto sin fin a lomos de un gran pájaro blanco. No dice nada. Nadie a su alrededor dice nada tampoco. Lleva un gorro puntiagudo, una capa que ondea al viento y la mirada clavada en un horizonte que nunca termina. Abajo esperan criaturas extrañas, rocas con formas imposibles y peligros que aparecen sin avisar. Así llegó en 1975 uno de los personajes más enigmáticos del cómic europeo, una figura que cambió la manera de contar historias con dibujos y que acompañó a su creador durante casi cuatro décadas de búsquedas y reinvenciones. Ese viaje, con sus metamorfosis, sus bocetos, sus pinturas y sus versiones alternativas, es el que reúne Norma Editorial en Arzak. El pequeño panteón Moebius.

Conviene aclararlo desde el principio. Esto no es un cómic con una historia de principio a fin, sino un libro de arte dedicado por completo a Arzak, la criatura más libre de Jean Giraud, el dibujante al que el mundo conoce como Moebius. La obra nació en Francia en 2023 de la mano de Moebius Production, que con ella estrenó una colección de artbooks bautizada Le Petit Panthéon Moebius. La idea es dedicar cada volumen a un personaje del autor y mostrarlo en toda su amplitud, con reproducciones cuidadas y textos que expliquen su contexto. Empezar por Arzak tiene todo el sentido. Era uno de los personajes favoritos de su creador y uno de los que más veces visitó a lo largo de su carrera.

Reseña de Arzak, el pequeño Panteón Moebius

Un guerrero que no necesitaba palabras

Arzak debutó en Métal Hurlant, la revista de ciencia ficción que Moebius fundó a finales de 1974 junto a Philippe Druillet, Jean-Pierre Dionnet y Bernard Farkas, el grupo que se hizo llamar Les Humanoïdes Associés. Fueron cuatro historias cortas y sin una sola palabra. Moebius jugaba incluso con el nombre del protagonista, que cambiaba de grafía de un relato a otro (Arzach, Harzakc, Harzach…). Aquellas páginas mudas, que muchos lectores comparan con un sueño, tuvieron un impacto enorme en la historieta francesa. Demostraron que se podía narrar solo con imágenes y abrieron la puerta a una ciencia ficción adulta, poética y extraña.

La silueta del guerrero del gorro cónico y su montura (a menudo descrita como un pterodáctilo, aunque es más bien uno de esos pájaros tan propios del universo de Moebius) se convirtió pronto en un icono. Con los años el autor volvió a él de forma esporádica. Le dio voz en una historia posterior ya con diálogos, lo transformó en versiones más espirituales y andróginas, lo refinó en Starwatcher y llegó a reinventarlo en Arzak l’arpenteur (2010), el primer tomo de una trilogía que su muerte dejó sin continuar.

Este libro recorre todas esas etapas como si fuera la visita a un museo. Cada capítulo funciona como una sala distinta, y el lector pasa de los primeros dibujos de los años setenta a las ilustraciones más tardías, casi abstractas. Por el camino descubre cómo el personaje y su creador crecieron juntos, hasta el punto de que resulta difícil separar al uno del otro. Los textos explican portadas, ilustraciones y bocetos, y se completan con citas y fragmentos de entrevistas del propio Moebius. El prólogo, breve y casi poético, ya marca el tono de todo lo que viene después.

Reseña de Arzak, el pequeño Panteón Moebius

Jean Giraud, el autor que se desdobló

Jean Giraud nació el 8 de mayo de 1938 en Nogent-sur-Marne y murió en París el 10 de marzo de 2012. Antes de ser Moebius se hizo un nombre en el western con Blueberry, la serie que creó en 1963 junto al guionista Jean-Michel Charlier en la revista Pilote. Allí desarrolló un estilo realista, lleno de luces y sombras, que lo convirtió en uno de los dibujantes más populares de Francia.

Pero Giraud tenía otra voz. Con la firma de Moebius (un guiño al matemático alemán August Ferdinand Möbius y su célebre banda infinita) se lanzó a explorar lo fantástico con total libertad. En Métal Hurlant firmó obras como El garaje hermético o The Long Tomorrow, esta última con guion de Dan O’Bannon, y más tarde dibujó El Incal junto al guionista Alejandro Jodorowsky, una de las grandes sagas de ciencia ficción de la historia del cómic. En 1981 recibió el Gran Premio de la Ciudad de Angulema, y Federico Fellini llegó a decir que lo consideraba más importante que Gustave Doré.

Su talento también llegó al cine. Participó en el diseño de producción de Alien (1979) y Tron (1982), y creó el universo visual de Los amos del tiempo (1982), la película de animación de René Laloux. Arzak, en concreto, dejó una huella muy profunda fuera del papel. Hayao Miyazaki contó que dirigió Nausicaä del Valle del Viento bajo la influencia de Moebius. El segmento Taarna de la película animada Heavy Metal (1981) se inspira en él, y el videojuego Panzer Dragoon lo tuvo entre sus grandes referencias visuales. En 2002 el propio Moebius escribió Arzak Rhapsody, catorce cortos animados de unos cuatro minutos para la televisión francesa que llevaban a la pantalla los desiertos y peligros del personaje.

Arzak

Plumilla, acrílico y píxeles

Lo más fascinante del libro es ver cómo cambió la mano de Moebius con el paso de los años. Los primeros dibujos de Arzak muestran un trazo minucioso, lleno de líneas finas y tramas hechas con plumilla Rotring. Después llegan las pinturas acrílicas, con colores intensos y desiertos que parecen vibrar bajo un sol imposible. Y en la última etapa aparecen los trabajos con técnicas digitales, que el autor abrazó sin complejos. Pocas veces se puede seguir de forma tan clara la evolución de un artista que nunca dejó de experimentar.

Cambie lo que cambie el estilo, el personaje conserva su esencia. Puede aparecer como un viajero solitario, como un sabio o como alguien que contempla las estrellas, pero su silueta se reconoce al instante. Esa es quizá la mayor lección del volumen. Moebius no se repetía nunca, pero sabía volver a sus criaturas sin traicionarlas.

La edición está a la altura. La cubierta de tela, el gran formato y la calidad de las reproducciones invitan a recorrer cada página sin prisa y a detenerse en los detalles. La traducción corre a cargo de Carmen Arnaldos Almagro, y los textos nunca se imponen a las imágenes. Aportan el contexto justo para entenderlas y dejan que el dibujo hable por sí mismo.

Arzak. El pequeño panteón Moebius es una compra obligada para cualquier admirador del autor francés. Reúne en un solo volumen cuatro décadas de un personaje clave y lo presenta con el mimo que merece. Pero también funciona como puerta de entrada para quien solo conozca a Moebius de oídas, porque enseña de un vistazo por qué tantos dibujantes, cineastas y creadores lo consideran un maestro. No es un libro para leer de un tirón. Es un libro para tener a mano, abrir por cualquier página y perderse en esos desiertos donde el silencio lo dice todo.

Esta edición presentada por Norma Editorial viene en un formato de cartoné con un tamaño de página de 24,7 x 31 cm. y contiene la traducción del libro de arte original Le Petit Panthéon Moebius: Arzak, dividido en ocho capítulos y enriquecido con comentarios, citas y extractos sobre el personaje. El tomo contiene 176 páginas a color. El precio de venta recomendado es de 59€ y se puso a la venta en agosto de 2026.


Reseña de Arzak, el pequeño Panteón Moebius

Arzak. El pequeño panteón Moebius

UN ESPECTACULAR LIBRO DE ARTE DE UNO DE LOS MAYORES CREADORES DE NUESTRO TIEMPO

Desde sus primeras apariciones en Métal Hurlant hasta las representaciones andróginas o espirituales que le siguieron, este libro de arte, dividido en ocho capítulos, rinde homenaje a las múltiples facetas y versiones alternativas de Arzak, uno de los personajes más icónicos y queridos del universo de Moebius.

A lo largo de cuarenta años de vida en el papel, el vínculo establecido entre autor y personaje creció y la mitología personal del personaje acabó confundiéndose con la de su creador evolucionando estilo y personalidad junto a Moebius con el paso del tiempo. Este libro propone un hermoso viaje gráfico a través de esta relación, enriquecido con diversos comentarios, citas y extractos sobre Arzak y sus representaciones paralelas, y pone de relieve las múltiples técnicas de trabajo utilizadas por el autor. Una obra imprescindible para cualquier admirador de la obra de Mœbius, pero que sin duda también gustará a quienes descubran este fascinante universo.

Autor: Moebius

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