Fort Alamo, publicada por Norma Editorial en La verdadera historia del Far West, trae una intensa historia real de Texas que se convirtió en un mito de los Estados Unidos
Pocos episodios de la conquista del Oeste estadounidense han adquirido una dimensión legendaria comparable a la batalla de El Álamo. Fort Alamo narra el asedio, entre febrero y marzo de 1836, de la antigua misión española de San Antonio de Béjar antaño defendida por los Dragones de Cuera, ha terminado ocupando un espacio que se encuentra a medio camino entre la historia y el mito.
Davy Crockett, Jim Bowie y William Barret Travis han quedado asociados para siempre a la imagen de un pequeño grupo de hombres que, conscientes de su inferioridad, decide resistir frente al ejército mexicano del general Antonio López de Santa Anna.
El cine contribuyó decisivamente a construir esa imagen, especialmente la película El Álamo de 1960, dirigida y protagonizada por John Wayne. Precisamente por ello resulta interesante que Fort Alamo, el último volumen de la colección La verdadera historia del Far West publicada por Norma Editorial, intente recorrer el camino inverso, partir del mito popular para regresar al acontecimiento histórico.
Publicada originalmente por Glénat y Fayard en Francia en 2025, la obra cuenta con guion de Mathieu Gabella, storyboard de Ronan Toulhoat, dibujo de Paolo Martinello apoyado por Angela Fato, color de Martina Pignedoli y asesoramiento histórico de Farid Ameur, quien es un historiador especializado en Estados Unidos y aporta el dossier histórico que cierra el volumen.
El resultado de Fort Alamo es un western histórico que intenta sustituir parte de la épica tradicional de El Álamo por una representación más áspera, confusa y violenta de lo que significa realmente encontrarse atrapado dentro de una posición militar destinada prácticamente a desaparecer.
La trama
La historia sitúa al lector en un Texas todavía perteneciente a México, pero profundamente transformado por la llegada masiva de colonos procedentes de los Estados Unidos. Las tensiones entre estos colonos y el Gobierno mexicano aumentan hasta desembocar en la revolución texana de 1835-1836.
En esta situación, la antigua misión de El Álamo adquiere una importancia estratégica que supera con mucho sus posibilidades defensivas. William Travis y Jim Bowie organizan una guarnición a la que posteriormente se incorpora Davy Crockett. Frente a ellos avanza el ejército mexicano dirigido por Santa Anna.
Desde ese momento, la obra se convierte fundamentalmente en la crónica de una espera en el que los defensores saben que necesitan refuerzos y confían en que lleguen, pero el ejército mexicano ya está frente a las murallas.
Esta sensación de aislamiento constituye uno de los elementos más interesantes de la obra. El lector conoce de antemano el desenlace, de modo que la tensión no procede de preguntarse quién ganará la batalla, sino de contemplar cómo los personajes van comprendiendo progresivamente que probablemente nadie acudirá a salvarlos.
La historia introduce elementos que suelen desaparecer en las versiones más heroicas del episodio. Junto a Travis, Bowie y Crockett aparecen personajes secundarios y personas situadas fuera de la mitología militar tradicional, como la presencia de Joe, el esclavo de Travis.
La batalla final abandona cualquier romanticismo. El combate es caótico, cercano y brutal. El Álamo deja de ser durante unas páginas un monumento histórico para convertirse simplemente en lo que fue durante aquellas horas, un recinto lleno de hombres intentando sobrevivir.
El guion de Mathieu Gabella
Mathieu Gabella se enfrenta a un problema especialmente complejo como es el de contar en poco más de cuarenta páginas un acontecimiento cuyas referencias previas en varios ámbitos, político, militar y social, resulta indispensable para comprenderlo. Siendo esta una de las virtudes y debilidades del álbum.
Gabella intenta explicar por qué se ha llegado hasta El Álamo. México se había independizado en 1821 y había favorecido la colonización de Texas; miles de colonos angloamericanos terminaron instalándose en el territorio y las relaciones con el poder mexicano se deterioraron progresivamente. La centralización impulsada por Santa Anna, las aspiraciones políticas de los colonos y la rebelión texana forman el escenario en el que se desarrolla la batalla.
El problema es que transmitir toda esta información exige una considerable densidad expositiva durante la primera parte. Las aproximadamente primeras dieciséis páginas dedicadas a explicar el contexto mediante conversaciones entre personajes que todavía no están suficientemente individualizados constituyen un pequeño quebradero de cabeza para el lector.
Sin embargo, una vez establecido el escenario, el guion funciona considerablemente mejor. Gabella va reduciendo progresivamente las explicaciones a medida que se aproxima el ataque final. La política cede terreno a la supervivencia y las palabras dejan paso a las imágenes.
También resulta acertada la voluntad de no convertir a los personajes en héroes monolíticos. Travis, Bowie y Crockett son figuras históricas reconocibles, pero el álbum procura situarlos dentro de una comunidad sitiada en lugar de construir exclusivamente una epopeya alrededor de ellos.
De este modo, Davy Crockett resulta particularmente significativo. Su presencia inevitablemente evoca la imagen construida durante décadas por la cultura popular estadounidense. Sin embargo, el cómic procura distanciarse de algunas de esas representaciones.
El dibujo de Paolo Martinello
Si existe un aspecto en el que Fort Alamo resulta especialmente convincente es en su apartado gráfico, porque Paolo Martinello adopta un dibujo realista y detallado, perfectamente adecuado para el western histórico.
Los uniformes, las armas, los edificios y los paisajes transmiten una evidente preocupación por la ambientación. El Álamo no aparece como una gran fortaleza inexpugnable, sino como aquello que realmente era, una antigua misión adaptada apresuradamente para la defensa.
Esa elección visual resulta fundamental porque contribuye a explicar la batalla incluso antes de que empiece. Los muros, los espacios abiertos, las posiciones defensivas y la proximidad del ejército mexicano hacen visible la fragilidad de los defensores. El lector puede comprender espacialmente por qué aquella posición resultaba tan difícil de mantener.
Martinello destaca especialmente en las escenas panorámicas. La llegada del ejército mexicano, la disposición de las tropas, las murallas y posteriormente los asaltos permiten explotar el gran formato europeo del álbum. Las viñetas amplias transmiten la diferencia de escala entre el pequeño recinto y la fuerza que lo rodea.
Quizá lo más interesante sea el cambio visual que acompaña al desarrollo de la historia. Antes del asalto predominan las composiciones relativamente ordenadas. Durante el combate ese orden desaparece. Las viñetas se llenan de cuerpos, humo, disparos, bayonetas, movimientos y obstáculos. El lector no está contemplando la batalla desde la distancia de un libro de historia, sino dentro de ella.
Y esa sensación de confusión tiene una función narrativa, porque cuando comienza el ataque definitivo, también se derrumba el orden del mundo que los personajes habían intentado mantener.
El color de Martina Pignedoli
El trabajo de Martina Pignedoli en Fort Alamo complementa eficazmente el dibujo de Martinello, ya que la paleta remite inmediatamente al western con tierras, ocres, donde amarillos y tonalidades apagadas dominan buena parte de las páginas. El paisaje texano transmite calor, polvo y sequedad, alejándose deliberadamente de una representación excesivamente limpia o luminosa del Oeste.
Pero el color también ayuda a establecer la atmósfera emocional, porque durante el asedio, las tonalidades más oscuras y las escenas nocturnas refuerzan la sensación de aislamiento. Las hogueras, las sombras y la iluminación crean la impresión de que El Álamo constituye una pequeña isla rodeada por un enemigo que ocupa todo el horizonte.
Cuando llega el combate, el color se vuelve más agresivo. El fuego, el humo y la sangre rompen la relativa uniformidad cromática anterior y contribuyen a transformar la fortificación en un espacio caótico.
En definitiva, durante generaciones, la cultura popular estadounidense lo convirtió en una historia de sacrificio heroico en el cual hubo unos pocos hombres libres enfrentándose voluntariamente a un ejército inmensamente superior. El cine, la televisión, la literatura y el cómic contribuyeron decisivamente a fijar esa representación.
Fort Alamo no destruye completamente ese mito. De hecho, sigue existiendo una evidente admiración por quienes permanecieron dentro de la misión sabiendo que sus posibilidades de sobrevivir eran mínimas. Pero sí introduce suficientes elementos históricos como para hacer el relato más incómodo y complejo.
El territorio era mexicano y la presencia angloamericana procedía de una política previa de colonización autorizada por México y posteriormente convertida en un grave problema político. Santa Anna tampoco aparece únicamente como el villano funcional que necesita una historia heroica, sino que dirige un ejército que pretende restaurar la autoridad mexicana sobre una provincia en rebelión.
El dossier histórico de ocho páginas elaborado por Farid Ameur resulta fundamental en este sentido. No funciona simplemente como material adicional, sino como complemento necesario para distinguir entre el acontecimiento histórico, la interpretación posterior y la construcción legendaria.
La edición
Norma Editorial ha publicado Fort Alamo dentro de su colección La verdadera historia del Far West, encuadernada en cartoné, con unas medidas de 23,5 x 31cm, a color, una extensión de 56 páginas y traducida al castellano por Alfred Sala.
Independiente desde 1821, México decide abrir Texas a la colonización extranjera. Poco a poco, los anglos, como así se llama a los angloamericanos, hacen valer el derecho a la autodeterminación, y, en el otoño de 1835, inician la lucha por la independencia.
Con el fin de defender la integridad de su país, el general Santa Anna toma el mando de un poderoso cuerpo expedicionario para aplastar una insurrección sin ejército, sin dinero y sin gobierno legal. Contra todo pronóstico, los texanos toman la decisión de defender la ciudad de San Antonio, de gran valor estratégico.
Bajo las órdenes del teniente coronel William Travis y del aventurero Jim Bowie, a quienes pronto se une el famoso Davy Crockett, más de ciento sesenta hombres se hacen fuertes tras los muros deteriorados y apresuradamente fortificados de El Álamo, una antigua misión franciscana. El 23 de febrero de 1836, la llegada de tropas


