Mañana Todavía

Mañana todavia fantascyEn esta ocasión tengo entre manos una antología de 12 relatos distópicos de autores españoles, que he ido leyendo esta semana pasada, con calma, intentando disfrutar sin prisas todos los cuentos para hacer la reseña. ‘Mañana Todavía‘ está cargado de grandes nombres de la literatura española y ya ha cosechado muchas críticas positivas en la prensa y online. Como suele pasar con las antologías (en especial con una temática tan indefinida como la distopía) el conjunto es muy heterogéneo, aunque todos los relatos son de sobrada calidad. Con esto no quiero decir que me hayan gustado todos por igual y que no tenga mis favoritos, pero luego ya me centraré en reseñar cada uno en particular.

Como bien se remarca en la contraportada, las distopías (que como máximo exponente tienen a las tres grandes: ‘Fahrenheit 451’ de Bradbury, ‘Un Mundo Feliz’ de Huxley y ‘1984’ de Orwell, a las que se hace referencia más de una vez) sirven como advertencia, como aviso de lo que puede ser el futuro si seguimos por cierto camino. De ahí lo de mañana todavía, como una insinuación de que todavía son relatos y no una realidad. Precisamente por eso, por esa cercanía a nuestra realidad, los relatos distópicos son caducos, por norma general. Las referencias a momentos de nuestra historia más reciente, a tecnología de hoy en día o a problemáticas surgidas de la crisis hacen que estas historias tengan una frescura que gustará al público, hoy. Dentro de unos años creo que algunos no pasarán la prueba del paso del tiempo y resultarán demasiado ingenuos. Otros puede que se mantengan firmes. El mañana lo dirá.

Los libros de relatos puede que no sean para todo el mundo, pero a mí me suelen parecer una lectura ligera y entretenida, por lo general. Si bien es cierto que en lo distópico se requiere de una creación de mundo más elaborada, que se haya intentado comprimir estos futuros oscuros en unas pocas páginas es todo un esfuerzo de creación y condensación más que interesante. Algunos autores han tenido bastante con pinceladas fugaces de ambientación para ponernos en situación, otros han requerido algún que otro info dump para establecer las reglas de su futuro distópico, pero en general ninguno ha tenido problemas para escribir un relato relativamente corto con acierto.

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Ricard Ruiz Garzón, el antologuista

Pero vamos ya a lo que nos atañe, el cuento por cuento. Ricard Ruiz Garzón, escritor, periodista y asesor editorial de Fantascy, ha hecho el esfuerzo de convencer a doce grandes nombres de la literatura española (tanto de género como de literatura “realista”) para que colaboren como pioneros en una antología de relatos distópicos. El resultado, vista en perspectiva, ha resultado muy positivo. Pero empecemos con los relatos, en el orden del libro mismo:

‘WeKids’, de Laura Gallego:

La conocida autora de la trilogía juvenil de ‘Memorias de Idhún’ me ha sorprendido gratamente con un cuento aparentemente inocuo sobre las redes sociales y como en un futuro cercano la red social WeKids para niños sería vital en un futuro en el que todo lo que importa son los contactos y la popularidad. Mucha gente ha mencionado ciertos paralelismos con el segundo episodio de la primera temporada de la serie británica ‘Black Mirror’ y la verdad es que son innegables. Aparentemente inocente al principio, este cuento gana en tensión hasta llegar a un clímax potente, aunque un poco previsible. Después del clímax, lo que queda es pura distopía, cruda y actual. Pese a lo concreto del tema, es lo bastante vago en ambientación como para aguantar bien el paso del tiempo. Muy buen comienzo de antología.

‘Al garete’, de Emilio Bueso:

Bueso, un autor cada vez más querido en el fandom español, creador de novelas tan distópicas como ‘Cenital (clic para reseña), ha conseguido colarse en mi top 3 de favoritos con uno de los relatos más cortos de la antología. El del relato es un mundo cubierto de agua después del deshielo de los casquetes polares en el que todo lo que queda de la humanidad es una hilera de barcazas que flotan a la deriva, toda la sabiduría del pasado ha quedado olvidada en favor de la mera supervivencia y los pocos humanos que quedan están a merced de las tormentas y otros peligros que acechan. ‘Al garete’ es como un buen puñetazo en el estómago, rápido, bien ejecutado y efectivo. Quizás no cumpla con el adjetivo de distópico a rajatabla, pero a mí me funciona.

‘2048. Después de la revolución’, de Elia Barceló:

Elia Barceló cuenta con un repertorio impresionante a sus espaldas. Una de las voces más importantes de la literatura de género española nos trae una historia que tiene muchos puntos positivos pero que no acaba de cuajar. Si bien a nivel de creación de mundo no está mal, los personajes y sus relaciones quedan muy forzados. El tema de la maternidad en un futuro poco prometedor es muy interesante y quizás un relato más corto centrado en eso y en los dos personajes principales, Sole y Laia, sin tanto desarrollo lento de por medio, hubiera funcionado mejor. El final, hay que decirlo, arregla bastante el desaguisado.

‘Instrucciones para cambiar el mundo’, de Félix J. Palma:

Félix J. Palma, autor de la aclamada Trilogía Victoriana (clic para reseña) entre otras obras, me ha sorprendido muy gratamente con un relato precioso, de corte humorístico y surrealista, escrito de forma soberbia que, con apenas 30 páginas, nos hace encariñarnos de sus dos protagonistas rarunos. Al principio parece que no va a ninguna parte, pero a medida que avanza vemos como todo ese nivel de absurdo coge cuerpo y todo termina bien atado en un final agridulce y emocional. Las sillas, los pijamas y los autobuses aún me dejan con un recuerdo cálido de este relato excelente.

‘El error’, de Rosa Montero:

La autora menos de género del recopilatorio, pero la más premiada y reconocida en los círculos de literatura mainstream, colabora en ‘Mañana Todavía’ con el relato más corto de todos. Si bien no da para mucha creación de mundo en tan poco espacio, este pequeño relato sobre la identidad y el sistema burocrático me apela muy directamente y creo que es bastante bueno. Con un poco más de extensión hubiera podido haber más juego. Tendré que leerme algo más largo de Rosa para poder juzgar mejor.

‘Limpieza de Sangre’, de Juan Miguel Aguilera:

Tras haber leído ‘Sindbad en el País del Sueño‘ (click para reseña), su última novela editada por Fantascy, no me extraña la ambientación que ha elegido para este relato distópico. Resulta muy interesante como ejercicio imaginativo lo que ha hecho con esta futura España musulmana, dividida en ciudades cerradas a cal y canto por miedo a una plaga. Lo que me ha resultado un poco menos interesante son los personajes, que pecan de los mismos fallos que encontré en Sindbad y compañía: motivaciones poco claras y sexo casi por guion. Aun así, la acción fluye bien y engancha, aunque el final quede un poco irregular. Como futuro distópico en general, este es de los mejores, opresivo y deprimente.

‘Camp Century’, de Marc Pastor:

Esta especie de Spin-off de ‘El año de la Plaga’ tiene como punto fuerte un mundo futuro que ya tiene una sólida base establecida en otra novela. Como relato, tiene una premisa extraña, muy meta: los pocos humanos que quedan vivos tienen que hacer trabajar su imaginación, leyendo, pero sobre todo escribiendo. En un mundo asolado por los “Veges”, plantas que suplantan nuestra identidad, lo único que nos diferencia de ellos es la capacidad de imaginar. Para aquellos menos agraciados en el arte de escribir, hay misiones en las que obtendrán “experiencias”, además de utensilios y comida que rescatarán de zonas llenas de “Veges” (un poco cogido con pinzas). Esas escenas, mezcla de ‘El Día de los Trífidos’ y los vacíos post-apocalípticos tradicionales, tienen mucha tensión y te agarran al libro. Y luego está el final: cuando empezaba a pensar que las cosas iban a ir por cierto lado, el final me ha dejado anonadado. Muy buen relato, sí señor. Aprovecho para recordar que Marc Pastor será el padrino de la próxima MIRcon 2014.

‘En el Ático’, de Rodolfo Martínez:

El autor de la reciente novela ‘Las Astillas de Yavé‘ (click para reseña) nos trae un relato impresionante en el que se tratan temas como la identidad, la ética personal o el poder. Para mi gusto, quizás un poco demasiado cargado de sexo, como ya le pasaba en la novela que he mencionado, aunque esta vez hay que decir que mirando atrás contribuye a darle fuerza a la narración. Los giros de trama son frecuentes e inesperados, la extensión del relato da para que los personajes se desarrollen bastante (el sexo cuenta como desarrollo, no lo niego), cosa que no pasa tanto con el universo en el que viven, que parece interesante, aunque demasiado difuminado y de fondo. Algo había que sacrificar y creo que Rudy ha jugado muy bien sus cartas en un relato duro pero de calidad.

‘La inteligencia definitiva’, de José María Merino:

José María Merino, miembro de la RAE e impulsor de la introducción de la palabra “distopía” en el diccionario, ha colaborado en ‘Mañana Todavía’ con un relato que peca un poco de ingenuo por el tema: los móviles. Luego sigo con ello. En el apartado de la creación de mundo, tenemos algo parecido a una ecoaldea libre de móviles y tecnología, apartada de un mundo del que, desafortunadamente, no sabemos casi nada. Los niños de la aldea reciben móviles por parte de la inteligencia superior electrónica que domina el mundo y les ha descubierto, y ahora los necesita por su capacidad de usar el pensamiento simbólico, ya que los humanos de fuera de la ecoaldea ya no son capaces de hacerlo. A mí esto me ha resultado como comulgar con ruedas de molino: una demonización simplista y naive. Para acabar de rematarlo, el final de película de serie B me ha dejado peor sabor de boca. No es un relato pésimo, en el sentido de que se deja leer, pero es una visión caduca y poco novedosa.

‘Gracia’, de Susana Vallejo:

Susana Vallejo (a quien tuvimos el placer de oír también en las pasadas TerCat) ha creado para esta antología un relato la mar de interesante y del que, muy a mi pesar, puedo hablar poco por no romperos la historia. En una Barcelona después de la crisis energética global, en la que viven como pueden las clases bajas, nos encontramos con Gracia, habitante de la zona rica de Sant Cugat, que ha venido a visitar a su abuela a Sants, donde vive. Al principio parece un relato melancólico (y muy bueno) sobre la sociedad del futuro, pero su final con sorpresa a lo “Soylent Green” lo eleva a otro nivel. Brutal y muy triste.

‘Colapso’, de Juan Jacinto Muñoz Rengel:

J. J. Muñoz Rengel, un experto en esto de las antologías, ha puesto su grano de arena en ‘Mañana Todavía’ con una historia en un futuro cercano, con una tecnología futura muy verosímil: la grabación directa desde nuestros ojos, con chips insertados en nuestro cerebro. El relato, de unos padres que salen a cenar dejando a su hija pequeña con una niñera un tanto sospechosa, toma un giro repentino a partir de la mitad y sorprende con un final digno de un buen relato de terror. La comunicación y los peligros de la era de la información en un relato bastante bueno.

‘Los centinelas del tiempo’ de Javier Negrete:

Este último relato, el mejor de la antología según muchos críticos (cosa con la que estoy bastante de acuerdo), ocupa una quinta parte del total. Esta novella de Negrete también tiene un punto meta, como el de Marc Pastor, y sorprende de buenas a primeras por su estilo irónico y en apariencia paródico. Las primeras frases son desternillantes y a medida que avanza el relato los amantes de la literatura de género recibirán su buena ración de guiños. Una vez pasada esta primera fase, que te predispone muy positivamente, llegamos a lo que sería el nudo de la narración, y la cosa es que aunque se ponga más serio, ya estamos dispuestos a seguir porque tanto el mundo como los personajes han ido cobrando vida mientras nos reíamos. El final es apoteósico, genial a muchos niveles.

A todo esto, también asistimos el pasado lunes 16 de junio a la presentación del libro en Gigamesh, Barcelona. A la misma asistieron el editor, Ricard Ruiz Garzón, y dos de los autores: Marc Pastor y Susana Vallejo, creadores de dos de los mejores cuentos de la antología.

Una de las primeras cosas que se comentó es que en ‘Mañana Todavía’ faltaban un par de nombres importantes como Biurrun o Jon Bilbao. Ricard comentó que hacía muy poco que Biurrun había publicado hacía muy poco una novela distópica, ‘Un Minuto Antes de la Oscuridad‘ (click para reseña) y que le pareció demasiado volver a poner a Biurrun con otro relato distópico, pocos meses más tarde en la misma editorial. Jon Bilbao, por su parte, había creado una ucronía que no encajaba demasiado bien con el resto de relatos. Siguiendo por la línea de lo que encaja y lo que no, se mencionó que en esta antología, lo que se entendía por distopía se había limitado a “futuros chungos“, sin tener necesariamente una estructura de poder opresora y alienante contra el individuo, de ahí que obras como la de Bueso, simplemente post-apocalíptica, había entrado sin problemas. Se comentó también la futura inclusión de distopía en la RAE gracias a JM Merino, cuya definición incluiría la palabra alienante y el sentido político de una organización social en contra del individuo.

Marc Pastor, Ricard Ruiz Garzón y Susana Vallejo
Marc Pastor, Ricard Ruiz Garzón y Susana Vallejo

Cuando se les preguntó a Susana y a Marc por su relato favorito, no dudaron en encumbrar a ‘Los centinelas del tiempo’, de Negrete, tanto por la parte humorística como por la parte trágica. A Susana le gustó especialmente la ambientación de instituto y a Marc su surrealismo, el reductio ad absurdum con el que se jugaba, incluso llegó a decir que era como ‘El Quijote’ de las distopías.

Se habló también de algunos temas en común, como el de la identidad, que aparece en los relatos de Marc Pastor y Rosa Montero; o el de la maternidad, en los de Susana Vallejo y Elia Barceló. Interesante que solamente Bueso hubiera ido por el lado de la catástrofe medioambiental, que tan socorrida era hace unos años, quizás porque las distopías sociales son un espejo más fiel de la crisis de ahora. Se menciona también la curiosa inclusión de la misma cita del Corán en los cuentos de Juan Miguel Aguilera y de Javier Negrete: “Los libros de la biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán, y entonces son redundantes”. Quizás debido al miedo que genera el fervor religioso.

Luego se siguió hablando sobre el porqué de una antología distópica y la respuesta fue clara: son las ficciones de la crisis. Son advertencias para el futuro, espejos deformados, como los de Valle-Inclán en sus esperpentos; una doble mirada, al presente y al futuro, que nos enseña todo lo que puede ir mal, de ahí que sean obras tan variadas.

Desde La Casa De EL, muchas gracias a Fantascy y a Gigamesh por invitarnos a esta presentación.

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