Steelheart

Portada de Steelheart, primera novela de la trilogía Reckoners de Brandon Sanderson, editada por NOVA de Ediciones B

Brandon Sanderson es una de las mejores cosas que le ha pasado al género fantástico en los últimos años. En La Casa de EL ya os hemos hablado antes de otras obras del prolífico autor americano, que es capaz de usar ingredientes conocidos para conseguir resultados extraordinarios. A menudo intercala entre sus proyectos más ambiciosos alguna novela algo más corta que lo ayude a “desintoxicarse”, pero en ambos casos los resultados suelen ser de gran calidad. ‘Steelheart’ es un de estas obras “menores”, dirigida al público juvenil y muy alejada de la fantasía a la que nos tiene acostumbrados.

No es la primera obra juvenil de Brandon Sanderson, que ya había publicado la serie ‘Alcatraz’ entre 2007 y 2010 (y quiere seguir haciéndolo). Apenas unos meses antes de que ‘Steelheart’ saliera a la venta en 2013, publicó también la serie ‘Rithmatist’ en 2013. Ambas sagas permanecen inéditas en nuestro país. Por eso ha sido una grata sorpresa encontrar tan pronto en las estanterías nacionales esta novela que nos ocupa, la primera de la saga de los Reckoners. Algo que, por otra parte, no es de extrañar, puesto que Sanderson es uno de los autores insignia de la colección NOVA de Ediciones B.

Steelheart trata de dos temas recurrentes de la gran literatura: la venganza y la capacidad de corrupción del ser humano. Sin embargo, lo hace a través de una historia “realista” de superhéroes en la que los verdaderos héroes son humanos que no tienen poderes, en otro claro ejemplo de literatura de género como espejo de las preocupaciones sociales.

Portada de Steelheart, primera novela de la trilogía Reckoners de Brandon Sanderson, editada por NOVA de Ediciones BEl libro empieza con David, su joven protagonista, narrando la muerte de su padre a manos de Steelheart, un Épico aparentemente invencible. Los Épicos son humanos que adquirieron poderes tras la aparición de un destello en el cielo llamado Calamity. A pesar de su poder, todos los Épicos tienen alguna debilidad. A partir de Calamity, los Épicos ganaron el control de la ciudad e impusieron una forma de gobierno basada en el miedo. Chicago, arrasada por el acero en el que convierte todo lo que toca Steelheart, es ahora una de las pocas ciudades con electricidad, agua y otros “lujos” semejantes. La población humana vive a merced de los Épicos. Todos salvo los Reckoners, un grupo que lucha contra los Épicos menores y al que David planea unirse. Para ello cuenta con dos armas. La primera es una gran cantidad de información sobre los Épicos y sus debilidades, tras pasar años observándolos. La segunda es información confidencial: David es la única persona que ha visto sangrar a Steelheart y ha vivido para contarlo.

Como ya he mencionado, ‘Steelheart’ es una novela juvenil, pero es importante no dejarse cegar por la etiqueta. También presenta uno de los mundos más sombríos del autor, que en esta novela es implacable con sus protagonistas. Los tiempos han cambiado y también lo ha hecho el Sanderson de ‘Elantris’ y ‘El aliento de los dioses’, que era más “generoso” (piadoso, incluso) con sus personajes. En ‘Steelheart’ hay más dolor e impotencia que en estas dos obras. Personalmente aplaudo a este Sanderson deliberadamente oscuro, que demuestra que se puede escribir para jóvenes sin edulcorar.

‘Steelheart’ comparte algunos lugares comunes de la prosa de Sanderson: un protagonista joven e inteligente, un grupo menor que se enfrenta a un mal mayor y un escenario azotado por las luchas internas por el poder. Lo mismo se puede decir en cuanto el estilo, ya que siguen presentes los elementos que más se han alabado del autor: las múltiples “escenas de acción” se describen con claridad y de un modo muy visual y la creación del mundo post-Calamity es original y detallada.

Tecnología y poderes especiales conviven en el mundo de Nueva Chicago, pero se ajustan a las “leyes de Sanderson” con respecto a la magia y la creación de escenarios. Los poderes de los épicos cumplen con la “Segunda Ley de Sanderson”, ya que el autor sostiene que las limitaciones de un personaje poderoso lo hacen más interesante que sus habilidades. La ficción científica de Sanderson suele resultar especialmente creíble (no hay que olvidar que el autor estudió bioquímica) y en algún momento me hizo recordar los apuntes sobre la (especulativa) ciencia de los superhéroes que compartimos hace unos meses.

Firefight, segundo volumen de la trilogía Reckoners de Brandon SandersonCon todo, ‘Steelheart’ tiene un ritmo un tanto irregular, lo que puede provocar que la lectura se estanque a la mitad. Aunque la novela es parte de una saga, podría pasar por autoconclusiva, ya que tiene un principio absorbente y un desenlace espectacular, que recoge todas las pistas y encauza de un modo satisfactorio pero muy prometedor hacia la siguiente novela de la saga. Sin embargo, y aunque las novelas de Sanderson suelen tener inicios un tanto lentos, en este caso es el nudo el que pierde algo de fuerza. Lo que no quita que los giros de la trama y los cliffhangers entre capítulos ayuden a mantener la atención del lector y llegar al tercer tercio con ganas. Sospecho que el problema del ritmo va unido al de la caracterización (en comparación al amplio grupo de ‘Nacidos de la Bruma’, los Reckoners tardan un poco en estar suficientemente caracterizados). A nivel personal, he lamentado la ausencia de varias voces o puntos de vista, una forma de narrador a la que Sanderson había sacado mucho partido. Quizás también se deba a que David me ha parecido un protagonista poco cercano, tal vez por su modo de expresarse y su particular sentido del humor (su inhabilidad para hacer comparaciones y metáforas). Hasta casi al final de la novela, me parecía un personaje demasiado calculador para ser realista, como si se tratara de una continua  concesión al síndrome post-traumático (del que, con todo, poco se habla en ficción fantástica, incluso cuando se tratan temas como la enfermedad o la guerra). A pesar de estas críticas, creo que las últimas 100 páginas de la novela (una cuarta parte de la misma) compensan en caracterización y varias revelaciones de los personajes alterarán las relaciones de poder y confianza entre ellos, algo que espero ver desarrollado en ‘Firefight’, la próxima novela de la serie.

‘Firefight’ será publicada en inglés el 6 de enero de 2015 y el tercer libro de la saga se titulará Calamity. Hay una historia corta que sirve de nexo entre ‘Steelheart’ y ‘Fireflight’, titulada Mitosis.  Se ha hablado de una adaptación a la gran pantalla para ‘Steelheart’, un formato en el que la obra brillaría, ya que el estilo de narrar acción de Sanderson es increíblemente cinemático y la idea de una Chicago perpetuamente oscura, con la mitad de sus calles convertidas en acero y la población relegada a una vida subterránea puede captar la atención de las productoras en busca de la siguiente gran distopía juvenil.

La edición del sello NOVA de Ediciones B tiene 416 páginas y cuesta 21 €, en una edición rústica de tapas un tanto endebles que son compensadas con anchas solapas. La novela ha sido traducida por Rafael Marín Trechera (de cuyo trabajo ya os hablamos en las reseñas ‘El aliento de los dioses‘ y ‘El mejor de los mundos posibles‘, de Sanderson y de Karen Lord respectivamente).  La edición cuenta con un magnífico prólogo a cargo de Miquel Barceló, director de la colección NOVA en este enlace.

Brandon Sanderson visitará nuestro país durante el Celsius 232 de este año (festival literario del que os hablamos aquí). Será una buena ocasión para conseguir firmadas obras como ‘Nacidos de la Bruma’ o este ‘Steelheart’.

‘Steelheart’ es una de esas novelas que animan a abandonar los prejuicios contra el material editado para un público juvenil, ya que demuestra que la acción de una novela de superhéroes con un protagonista joven puede ser cruda y compleja sin necesidad de caer en tópicos.

[review]

Traductora y asidua a bibliotecas. La ficción me entra mejor con sagas familiares, cabezología, juegos de palabras y relatos de venganza. Disfruto al leer fantasía épica, ver ciencia ficción, rolear fantasía urbana y escribir realismo mágico.

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