Crítica: Kingsman, Servicio Secreto

Crítica: Kingsman, Servicio Secreto
Kingsman modales

A ver. Metamos en una coctelera las películas del James Bond de los 70, con todos sus gadgets y flemática inglesa, Harry Potter o cualquier otra historia de iniciación, mucha mala leche, bastante talento y, sobre todo, una historia escrita por Mark Millar y el resultado tiene que ser, a la fuerza, bueno y explosivo. Y así es.

 

Visto el tráiler, podríamos llegar a pensar que nos enfrentamos a la típica historia del muchachito super inteligente pero inadaptado (Harry Potter), cuya herencia desconocida le hace conocer un mundo totalmente diferente, el de los agentes secretos (James Bond). Mi primera impresión fue que sería una película entretenida, con toques de humor y mucha acción. Pero es mucho más.

Eggsy (TARON EGERTON) es un alumno desertor y desempleado, que vive en el apartamento de su madre y arrastra una vida que no lleva a ningún sitio. Después de ser arrestado por robar un coche, Eggsy utiliza una extraña medalla para que le liberen de la cárcel, y es rescatado por Harry Hart (Colin Firth), un espía impecablemente cortés que le debe su vida al padre de Eggsy. Consternado por el camino que lleva Eggsy, pero impresionado por sus increíbles cualidades, Harry le ofrece a Eggsy la oportunidad de cambiar su vida intentando conseguir un puesto en la agencia de Harry: Kingsman, una organización de inteligencia independiente de alto secreto. Con la ayuda de Harry, Eggsy aprende a ser tanto un caballero como un espía, pero ¿podrán Harry y él descubrir la verdad sobre el ingenioso pero malvado plan de Valentine a tiempo para detenerlo?

Crítica: Kingsman, Servicio Secreto
Kingsman armario

El humor está incluido, por supuesto. Básicamente proviene de dos puntos. El primero es el fácil recurso del contraste entre el educado Colin Firth y su “poligonero” alumno. Recurso fácil, como digo, pero bien llevado y resuelto. El segundo origen principal del humor es el villano de la historia, un magnífico Samuel L. Jackson que nos regalará la mayoría de las escenas cómicas de la película.

Pero, recordemos, esta obra está basada en un cómic: Kingsman, The Secret Service, con guión de Mark Millar y dibujo de Dave Gibbons. Si habéis visto/leído Kick-Ass ya sabéis lo que os podéis esperar, así que (primer aviso) no llevéis a vuestros hijos o sobrinos pequeños..

No vamos a comparar la película con la obra original, pero que sepáis que hay muchos cambios, y casi todos para bien. En cuanto a la película, deciros que tras una secuencia totalmente indicadora de lo que vamos a ver (un frenético rescate con unos jocosos títulos de crédito), la historia transcurre de una forma tópica, casi tranquila (pese a la acción). Llega un momento en el que estamos disfrutando de la historia, de las actuaciones de Colin Firth y Samuel L. Jackson, principalmente, y nos olvidamos de dónde venimos. Estamos relajadamente sentados en la butaca, viendo una buena película de espías, aunque no sobresaliente, cuando de repente Vaughn, con las bendiciones de Millar, nos arroja en la cara la violencia y el gore de que es capaz (a ritmo de Lynyrd Skynyrd), dándonos una bofetada, despertándonos de nuestra complacencia de espectador medio, y haciendo que veamos el resto de la película con las uñas clavadas en los reposa brazos, esperando otra bocanada de adrenalina igual… y llegará. Es Millar.

Una vez que hemos comprobado (drásticamente) de qué va exactamente esta película, comenzamos a preguntarnos hasta dónde llegará. Vaughn nos irá empujando poco a poco hasta situaciones que seguro que nos chocarán. El problema es que se ve obligado a ir más allá, llegando a imágines y situaciones que rozan lo obsceno. El chiste sexual a costa de la princesa es gracioso, sí, pero está fuera de lugar.

Con un elenco que cuenta con Colin Firth, Mark Strong, Michael Caine, Jack Davenport, Mark Hamill (genial la broma con respecto al cómic), entre otros, la película está plagada de buenas actuaciones. Samuel L. Jackson es el malvado de la película, con un papel mucho más divertido a lo que nos tiene acostumbrado, interpretando al “maluto” que padece una aversión casi paralizante a la sangre y un ceceo entre  humanizador y paródico. Su mano derecha es una llamativa Sofía Boutella, que posee unas piernas con cuchillas, que podríamos esperanos de cualquiera de las películas del James Bond de Roger Moore.

Crítica: Kingsman, Servicio Secreto
Kingsman y el villano

Como también ocurría en las películas de Bond, la trama es más bien tonta, y eso resiente el interés del último tercio de la película. Pero se salva gracias a la trepidante acción y al humor, a veces algo zafio, siempre irreverente, que gasta el guión. Guión, por otro lado, lleno de referencias a la cultura más pop que podamos imaginar (a veces incluso parecía que iba a salir Austin Powers por allí): desde un irreconocible Mark Hamill, hasta el símbolo del Ohm que lleva el villano colgado a su cuello, pasando por referencias a películas (My Fair Lady) o personajes de acción (Jason Bourne, Jack Bauer).

En resumen, una película con la nos lo pasaremos estupendamente, nos reiremos, estaremos completamente absortos a todo lo que pasa en la pantalla, y saldremos con una sonrisa (algo burlesca) en la boca. Eso sí (segundo aviso) no llevéis a los pequeños de la casa.

Kingsman: The Secret Service nos presenta la historia de un joven y su transición de ratero a superespía de la mano de su tío, agente del servicio secreto. La película está basada en el cómic Secret Service escrito por Mark Millar.

En el reparto encontramos nombres como Colin Firth, Taron Egerton, Michael Caine, Samuel L. Jackson, Mark Strong y Mark Hamill. La película está dirigida por Matthew Vaughn y su fecha de estreno es el 27 de febrero de 2015.


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4 Comentarios

  1. El cómic es una gozada, como todo lo que hace Millar. Las adaptaciones que está haciendo Vaughn suelen estar muy bien aunque difieran del original aunque se agradece.

  2. Han querido hacer una película que parodiara a las de Bond. Esa es la diferencia radical con el cómic, a parte de cambiar a los hombres por mujeres y al malo blanco por un malo negro. Pero, claro, se trata de Samuel L. Jackson. Y mucha gente irá a ver la película sólo por él.

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