Reseña de ‘Undertaker #1: El devorador de oro’

undertaker-reseña-critica-analisis-norma-editorial-devorador-oroSi algo me atrae de una obra, sea cual sea su género, es cuando da una vuelta de tuerca o enfoca una temática ampliamente común desde un prisma diferente. Cualquiera de estos dos factores denota claramente que el autor o guionista, según se tercie, no desea hacer una obra ‘para cumplir’, sino que verdaderamente desea otorgar una visión particular y atípica acerca de un género concreto. Mencionando una cabecera actual donde se satisface lo que menciono, se me ocurre ‘Muerdeuñas‘, que aborda los ya más que conocidos asesinos en serie desde un enfoque, cuanto menos, sustancialmente curioso.

Otra buena muestra de lo previo es la colección que nos ocupa: ‘Undertaker’, o enterrador en inglés; en la que se toma como punto de partida un género tan prolífico en el pasado, en especial en la gran pantalla, como el ‘western’. La gran novedad es que no veremos al pistolero, sheriff o indio de turno, pues el protagonista de la historia, tal como deja intuir el título, es nada más y nada menos que un enterrador.

Bajo esta orig1-undertaker-reseña-critica-analisis-norma-editorial-devorador-oroinal y atractiva premisa, el guionista, Xavier Dorison, puede abordar varias tramas de notable interés. Quizá simplificando en demasía, a mi juicio hay dos fundamentales: la vida y los quehaceres de un enterrador en el Viejo Oeste, y la fiebre del oro a modo de trasfondo. A cual más atractiva.

En cuanto a la primera, sin duda es la que posee mayor impacto o predominancia en este primer volumen, ya que se trata de algo prácticamente desconocido para la mayoría de los mortales (nunca mejor dicho) y, ciertamente, es una pregunta que nunca me había realizado. No me planteaba saber cómo era la vida de los enterradores en esa época, pero gracias a ‘Undertaker’ he descubierto que se trataba de una profesión que no deja lugar a aburrimiento.

Divagaciones aparte, y explicando algo más cómo eran tratados los difuntos en una época tan convulsa como aquella, realmente el enterrador era una persona bastante hábil. Primero, debía desplazarse a varios pueblos para recoger los cuerpos, para lo que debía disponer de una diligencia propia. Segundo, también era necesario que estuviera versado en la construcción de ataúdes, así como en los diferentes tipos de madera para los mismos. Además, era posible encargar servicios de ‘maquillaje’ del difunto, ya sea en lo relativo al atuendo como en lo referente a otras cuestiones.

2-undertaker-reseña-critica-analisis-norma-editorial-devorador-oroSi ya de por sí esta profesión resulta extravagante, si le unimos el todavía más atípico Jonas Crow, enterrador y protagonista de la historia, obtendremos un singular cóctel de carisma. Sin desvelar demasiado, basta decir que, aunque es un individuo que desea evitar problemas, debido a su profesión no los puede eludir. Y es que Dorison refleja a través de las reglas de este enterrador el famoso tópico de ‘la muerte es igual para todos’.

Pese a satisfacerse de modo parcial, pues es cierto que los cuidados del difunto difieren según el poder adquisitivo, Crow posee un gran poder de negociación en este sentido. Más en detalle, es capaz de hacer cumplir prácticamente la totalidad de sus exigencias puesto que no admite demasiadas protestas y considera su país su caravana, donde las reglas las pone únicamente él. Digno de mención es el hecho que posee un buitre como su acompañante, señal de malos presagios, lo que casa notablemente bien con la figura de un enterrador.

Adentrándonos en la historia del volumen, Jonas Crow es convocado a un pueblo minero para ocuparse del entierro del hombre más poderoso del lugar: el dueño de la mina. En concreto, el señor Cusco fue el primer hombre en explotarla y logró amasar una inmensa fortuna a raíz de la misma. Su filosofía se ve reflejada en el cartel de bienvenida del lugar, que reza algo similar a ‘Me hice rico gracias a la mina y mi coraje. Aquí tienes la mina, ¿tendrás el coraje?’. El típico hombre hecho a sí mismo, en definitiva.

3-undertaker-reseña-critica-analisis-norma-editorial-devorador-oroLo más extraño del caso es que, como cabe intuir por mera lógica, se esperaría que el señor Cusco estuviera ya fallecido o agonizando a las puertas de la muerte cuando el enterrador Crow llegue a su morada. ¡Nada más lejos de la realidad! Coloquialmente hablando, el propietario de la mina está ‘vivito y coleando’. Y opta por adelantar su muerte al día siguiente tras darse un gran festín a causa de varios motivos que no desvelaré.

Por si lo anterior resultara poco raro, Joe Cusco decide llevarse su fortuna a la tumba y, como bien ilustra el título, decide tragarse todas las onzas de oro que todavía conserva. Además, con el propósito de llevar a cabo su entierro con éxito, concibe un plan bastante macabro: si en tres días no se realiza su sepultura, algo horrible acaecerá. De este modo, para desgracia de Crow y la antigua gobernanta de la casa, se corre la voz de que en el cuerpo de Cusco hay oculta una gran fortuna, lo que hace que casi todos los habitantes de este pueblo minero sean potenciales enemigos. La tarea, en consecuencia, resultará más ardua de lo que pensaban.

Respecto al dibujo, Ralph Meyer lleva a cabo un más que notable trabajo a la hora de representar los distintos escenarios y personajes. Destaca sobre todo lo relativo al color, con un significativo juego de luces y sombras y en las expresiones de los personajes, en especial Jonas Crow.

En cuanto a la edición, Norma Editorial recopila el primer volumen de la serie en un tomo cartoné, que al ser cómic europeo tiene un tamaño bastante más grande de lo normal, de 56 páginas a color por 16€. En conclusión, estamos ante un primer recopilatorio bastante bueno en lo relativo a su premisa e historia. No me ha gustado lo referente al ‘cliffhanger’ final por ser algo demasiado típico, pero el resto del tomo es notable en cuanto a guon y dibujo. Lo recomiendo.

undertaker-reseña-critica-analisis-norma-editorial-devorador-oroUndertaker #1: El devorador de oro

Después de haber demostrado, tanto en XIII Mystery 1. La Mangosta como en Asgard, lo bien que se les da colaborar juntos, el guionista Xavier Dorison y el dibujante Ralph Meyer suben la apuesta y se atreven a reescribir otro género de prestigio en el cómic: el western. Para ello rescatan una figura marginal en las historias del Oeste: el enigmático enterrador. Un cómic plenamente moderno que no pierde la pista de sus raíces, el aroma realista del mejor Blueberry.

Undertaker #1: El devorador de oro

Reseña
Guion
Dibujo
Edición
Amante de los cómics, pese a ser nuevo en ellos. Prefiero a DC gracias al reinicio y a Batman; pero las independientes le dan varias vueltas a las majors. También disfruto de las series de TV y, cuando puedo, de mi 360. Ah, y casi siempre prefiero a los villanos. @AdderEG

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