Reseña de ‘Josep Maria Beà: El hombre de los mil estilos’

El volumen presentado por Trilita

Hace unos meses Trilita ediciones redescubría al público Historias de taberna galáctica’, una de las obras cumbres del cómic español. En aquellas páginas legendarias, quedaba patente el ejercicio de imaginación y poderío visual de esta obra identitaria de aquella época de riesgo y experimentación en el cómic patrio. Tomo imprescindible, además de disfrutar de las historias espaciales que sirven de gran reclamo para su compra, nos acercaba también a la figura de su creador, Josep Maria Beà, fundamental en aquella gran explosión del cómic para adultos de principios de los 80.

Parte viva de una forma de entender la industria y la creación que era producto de la época en la que comenzaba su carrera, las vicisitudes de aquellos años de formación dejan para la posteridad un espíritu rompedor, siempre a la búsqueda de nuevas formas de expresión. Este libro editado por Trilita, ‘Josep Maria Beá: El hombre de los mil estilos’, da buena cuenta de esa experimentación constante, y la capacidad camaleónica de un autor irrepetible.

Si bien es recordado, precisamente, por su trabajo exquisito y barroco de ‘Historias de taberna galáctica’, en este libro vemos la imagen completa de la complejidad del arte de Beà. Como bien explica el mismo en las páginas de este cuidado volumen, aquel hito de su carrera corresponde a un momento determinado, a las formas que correspondían a sus inquietudes artísticas de la época. Pero, a lo largo de los años, por obligación o por vocación, el autor realizó variaciones sobre su obra, producto de una mente inquieta y el afán experimentador. La gran preocupación de Beà como dibujante era el estancamiento y el conformismo, así que a lo largo de toda su carrera evitó con determinación la comodidad estilística. Este libro de Trilita certifica esa búsqueda incesante de retos.

Hablamos de un artista que empezó siendo un niño, en aquella época en la que España era fuente constante de mano de obra mercenaria al servicio de mercados como el inglés o el italiano, entre otros muchos. De la imitación de los modelos de los grandes maestros estadounidenses al artista de múltiples caras hay un proceso de formación que pasa por la escuela de arte o las publicaciones de la mítica Warren, donde Beà fue pionero al ser el primer autor español en publicar una historia guionizada por él mismo.

Pero si por algo ha pasado Beà a la historia, junto con otro puñado de locos (dibujantes, editores, guionistas) es por ser parte fundamental de aquella explosión de libre creatividad que se dio en el cómic español entre finales de los 70 y principios de los 80 del siglo XX. España surgía de 40 años de dictadura, y las aspiraciones de libertad se hermanaban con las enormes ganas de dejar atrás a la censura o las imposiciones del franquismo. El cómic se transforma en una poderosa herramienta de subersión, de experimentación visual, y alrededor de estos aires renovados aparecen artistas de toda índole dispuestos a romper moldes. Surgen entonces decenas de publicaciones dedicadas a los cómics, orientados a un público adulto y armadas de un contenido muy variado, que iba de la ciencia ficción al retrato social.

Perturbador en ocasiones

Ilustres cabeceras como Cimoc, Zona 84 o El Víbora aparecen en los quioscos, cambiando el panorama de aquella España gris que quedaba atrás. En las páginas de alguna de estas revistas, Josep Maria Beà dejó alguna de sus trabajos para el recuerdo, a base de historias cortas. algunas veces no tenían más motivo que el simple gusto por el cambio, otras eran producto de necesidades editoriales. Trilita ediciones, en afán de recuperar esos trabajos, ofrece ‘José Maria Beà: El hombre de los mil estilos’, para que pongamos en perspectiva la obra de este artista, bajo la máscara de sus muy diversos seudónimos.

Tras esos disfraces, Beà jugó con temas y formas, con todas las posibilidades del cómic como medio de expresión visual, con los límites narrativos de la viñeta. Cada una de esas invenciones, era la excusa para romper con su propia línea, para la valentía respecto al uso de diferentes técnicas con muy distintas intenciones. Una especie de caos controlado en el que dar voz a todas sus inquietudes, pero conservando la esencia como autor. El resultado es una obra compleja, diferente, audaz y lúcida, reflejo de un momento irrepetible, mientras caían todos los muros del oscurantismo.

El álbum que presenta Trilita se transforma en un paseo por el pasado, al mismo tiempo que se da vigencia y se reivindica la obra de un autor que está por encima de modas. Eso sí, para entender las intenciones de un trabajo como éste, hay que entender la importancia del contexto para el completo disfrute de su contenido. Como toda obra maestra, las circunstancias de su creación explican parte de su grandeza. A través de estas historias de Beà nos sumergimos en un mundo propio, hipnótico, muchas veces absurdo, siempre sorprendente. Sus historias recorren las calles, los barrios, nos cuentan historias sórdidas, de personajes límite. Amores furtivos, fantasías perversas, protagonistas cínicos y desesperanzados, se dan la mano con el humor, el surrealismo, la ciencia ficción o el inevitable erotismo de aquella España que escapaba a cañonazos de la mogigatería de las décadas anteriores.

Una de las mil caras de Beà

Norton, J.M, Las Percas, Valls, Josep Maria Beà… las mil caras de un mismo artista irrepetible, inquieto y juguetón, capaz de recorrer el espectro de lo humano y lo prosaico con la elegancia del artista trascendente, incansable en la búsqueda de nuevas voces. La propuesta de Trilita va más allá del contenido de sus páginas. El hombre de los mil estilos es historia del medio. Perpetrado desde el cariño absoluto al cómic, y respeto reverencial al autor. Detalles en apariencia tan insignificantes como el uso de las fuentes de texto originales de Beà, dicen mucho del espíritu de este volumen de Trilita. Hay que aplaudir este ejercicio de alquimia entre autor y editores, que recupera de la mejor forma posible el mundo del artista.

Aquí hay algo más que nostalgia, hay arte. De muchas formas, a veces de la manera más inverosímil, en ocasiones desde el divertimento macarra más absoluto, Pero, sobre todo, hay una lección de amor a una forma de vida: la del dibujante de cómics, contra viento y marea.

Josep Maria Beà: el hombre de los mil estilos es una publicación de Trilita ediciones, confeccionada con la colaboración del propio autor. Se trata de un álbum editado en tapa dura, en una edición de lujo muy cuidada por parte de los editores. En estupendo y brillante blanco y negro, se compone de 260 páginas que recorren la carrera de Beà en diferentes medios. El precio recomendado de venta es de 38 euros.

Josep Maria Beá:

Desde su tierna infancia este legendario autor mostró su amor por loc cómics, que convertiría en su profesión a los 14 años. Comenzó su carrera al servicio de Josep Toutain, que ofrecía dibujantes para mercados como el inglés, que durante años se nutría del talento de autores españoles. Con los años, Beá formaría parte del mítico elenco de autores de las revistas Warren. Formó parte de la generación del boom del cómic para adultos en España, contexto en el que publicaría la obra que lo encumbró, ‘Historias de taberna galáctica’, y formaría parte del equipo de dibujantes de publicaciones como El Vibora.

Además de su faceta como dibujante, ha trabajado como creativo en publicidad, cine e incluso ha escrito varias novelas juveniles.

Os presentamos la portada provisional de nuestra próxima novedad JOSEP MARIA BEÀ: EL HOMBRE DE LOS MIL ESTILOS. En este libro se recogerán por primera los trabajos que el autor barcelonés realizó bajo diferentes seudónimos: Norton, E. Morera, Las Percas, Pere Calsina, A. Sala, Valls, Sánchez Zamora, Vic y Tito. Bajo esta serie de heteróminos Josep Maria Beà desarrolló historietas de género con estilos de lo más heterogéneo

Ver en Whakoom

Reseña
Guión
Dibujo
Edición
Sobre todo, lector. Sueño en viñetas.

¡No te vayas sin comentar!