lunes, octubre 26, 2020

Crítica de ‘The Amazing Spiderman’

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LCDEPaniniConfi750

The Amazing Spiderman
Antes de meterme de lleno con la crítica de ‘The Amazing Spiderman’, y mientras me recupero de la sensación adrenalítica que en mi cuerpo han dejado los últimos minutos de  la película, debéis saber algo de este redactor para poder entender hasta que punto era importante para mi tener la oportunidad de plasmar para vosotros en estas lineas mi opinión (no olvidemos que una crítica tan solo es eso, una opinión, en ninguna forma debe tenerse en cuenta como una verdad absoluta) sobre la nueva aventura cinematográfica del arácnido héroe de la factoría Marvel: soy un ultra-fan de Spiderman. Lo soy hasta el extremo de tener todo lo publicado en España del trepamuros desde hace 30 años a esta parte. En mi humilde morada abundan los cómics, las figuras de acción, los videojuegos y todo tipo de material relacionado con el personaje insignia de Marvel Comics.

Tal vez penséis, que como seguidor y apasionado de Spiderman, mi crítica estará condicionada por mi conocimiento del personaje y cargaré duramente sobre las siempre temidas ‘licencias creativas‘ que en cualquier adaptación del cómic al cine se pueden ver para poder acercar al público en general unos personajes que cargan con tal bagaje de aventuras a sus espaldas que sería imposible condensar tanta historia y riqueza de contenido en tan solo dos horas de película. Si este es vuestro pensamiento podéis estar tranquilos, no soy un necio y soy plenamente consciente de que la transcripción literal de  los 50 años de historia de Spiderman de los cómics al cine es una labor imposible. Imposible y, además, a ‘The Amazing Spiderman’ no le hace falta. La última aventura de Spiderman en la pantalla grande tiene todo lo que un fan de Spiderman puede desear sin necesidad de hacer un calco exacto de lo que hemos podido disfrutar en las viñetas.

Peter Parker desenmascarado

Si bien es cierto que la película de Marc Webb bebe directamente de la versión de Peter Parker que hemos visto los últimos años en los cómics ‘Ultimate’ (también se alimentan en gran medida del universo ‘Ultimate’ las otras adaptaciones al cine de Marvel Productions) la película tiene guiños dirigidos a los que preferimos el Spidey de toda la vida. Referencias nada veladas que hacen que nos encontremos cómodos con este Spiderman y lo sintamos cercano y familiar, logrando que Raimi y Maguire desaparezcan de nuestras mentes rápidamente para caer rendidos ante el increíble trabajo de personajes que Webb y el conjunto de guionistas de la película (James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves) han creado para nosotros; no importa que Peter sea un as del skate, lleve un Ipod y use capucha cual integrante de tribu urbana. Pese a esos detalles, que han escandalizado a los fans más puristas, el Peter Parker de Andrew Garfield es el Peter Parker de los cómics, perfectamente reconocible en aptitud, humanidad, ironía y simpatía, un chaval que ya tenía madera de héroe antes de la picadura de la araña (tranquilos, el origen es inalterable) y que gracias al buen hacer de Garfield llega a emocionarnos en varios momentos del largometraje de una forma que Tobey Maguire apenas arañó. Por otro lado, la química entre el protagonista y el personaje de Gwen Stacy (Emma Stone) es innegable y constituyen uno de los pilares más fuertes en los que la película se asienta.

Del resto de personajes se puede decir exactamente lo mismo, los cambios que han sufrido en su idiosincrasia para acercarles a las grandes audiencias no les hace alejarse de sus versiones en papel, y podemos descubrir a medida que avanza la película situaciones en las que perfectamente podríamos verles (o incluso los hemos visto ya) en los cómics, sobre todo en los casos de El Capitán Stacy y El Doctor Connors, más conocido como El Lagarto (interpretado por un Rhys Ifans muy convincente y del que se adivina que ha disfrutado con el papel)

El Lagarto

El principal problema con el que se ha encontrado Webb para poder ofrecernos su versión del hombre araña es el de no poder mostrar escenas, a priori insustituibles, del origen del personaje para no caer en la recreación exacta de lo que ya nos ofreció Sony Pictures hace exactamente una década en la primera película de Spiderman. Debo confesar que no soy un entusiasta de la trilogía de Maguire y Raimi, pero reconozco que la génesis del personaje en su obra esta perfectamente rodada y es casi un calco de las escenas que vimos en el mítico ‘Amazing Fantasy’ número 15, la que fue primera aparición del arácnido héroe en los cómics. Si bien podemos decir que la esencia del origen es la misma y que se respeta la motivación del personaje, veréis algún leve cambio en esta nueva película en la forma de narrarse y estoy seguro que esa será la parte del film más discutida, y la que más ampollas levantará entre los fans más acérrimos de los tebeos. Desde mi punto de vista estos cambios son, por el motivo antes mencionado, perfectamente justificables y totalmente perdonables.

Lanzarredes

No puedo dejar de hablar del ritmo de la película, incluso creo que es conveniente conocerlo para llegar al cine con una idea clara de lo que se va a disfrutar: durante la primera hora de la película la acción es casi inexistente, entregándose ese acto a los personajes y sus motivaciones, y debo decir que me parece un completo acierto. Para poder llevar nuestros sentimientos hacia los personajes del universo de papel a sus contrapartidas del celuloide es necesario un extenso desarrollo de los personajes, y Webb utiliza su experiencia en ‘500 días juntos’ para poder llevar a buen puerto este cometido. La segunda hora de la película está pensada para deleitarnos con la faceta más heroica de Peter Parker y nos dejará más de un momento que conservaremos en nuestras retinas durante bastante tiempo. Especial atención a la escena que muestra a un malherido Spiderman intentando cruzar en red el sky-line Neoyorquino. 

En el plano técnico la película no solo cumple con creces si no que podría perfectamente llevarse un sobresaliente. Los ágiles e inhumanos movimientos y poses de Spiderman están perfectamente recreados tanto por Garfield como por los especialistas, y es palpable un notable esfuerzo por huir del Spidey digital de las otras películas incluso en las escenas de balanceo, muchas de ellas rodadas con especialistas, el resultado final nos hace sentir los movimientos imposibles del héroe como realistas y logrando que Spiderman sea Spiderman en todas y cada una de las escenas en las que el héroe aparece en pantalla. Seguro que recordareis aquellos momentos en cualquier parte de la trilogía anterior del personaje en las que este pasaba de ser un prodigio de la agilidad y los reflejos a un monigote rígido con síntomas de parálisis muscular cada vez que se quitaba la mascara para mostrar el rostro de Parker, evidenciando así el cambio en la escena de la figura digital o el especialista por Tobey Maguire; eso no sucede en ‘The Amazing Spiderman’, el cuidado por mostrar siempre un Spidey creíble ha sido máximo y eso llega a la pantalla. Con el Lagarto también se ha logrado un gran resultado, con un diseño que recuerda a las primeras apariciones del personaje dibujadas por Steve Ditko pero aumentando en varios puntos su corpulencia física, con el fin de convertirlo en una amenaza mas peligrosa aún de lo que hemos visto hasta ahora en los cómics. Aun tratándose en gran parte de una creación digital eso no se nota en demasía, pero no llega a los niveles de realismo y excelencia mostrados con Spiderman.

Spiderman

El 3D está perfectamente integrado donde tiene que estar, sin abusar constantemente de efecto tridimensional, el sistema nos regala unas espectaculares imágenes de las acrobacias de nuestro héroe atravesando Manhattan y ofrece varios momentos de “objetos que sobresalen de la pantalla” que llaman la atención aunque sean del todo innecesarios.

La banda sonora merece mención aparte; desde que escuché el tema que Coldplay compuso para la cinta tenía claro que no era una canción apropiada para un filme superheroico, pero escuchándola en el contexto intimista de la película (esa excepcional primera parte a la que aludía unos párrafos más arriba) entiendo su elección y su utilización en una escena en concreto. La partitura instrumental de James Horner es simplemente épica y con la composición principal logra que salga uno del cine tatareando el tema, algo que hacía décadas no me sucedía con ninguna BSO.

Podría concluir esta crítica diciendo que ‘The Amazing Spiderman’ no es el film perfecto ni definitivo sobre el personaje que muchos fans esperamos, pero sienta las bases para que ese film pueda llegar. Sí puedo afirmar que el resultado final esta muy por encima de lo que yo me esperaba, y seguramente por encima de lo que muchos fans del personaje se piensan encontrar. A los seguidores del personaje me atrevería a recomendarles algo: Tratar de evitar los pequeños detalles que no os cuadren, quedaros con la fiel recreación del alma de todos los personajes que nos brinda Marc Webb y no os preocupéis por las ya confirmadas ausencias de Jameson y su Daily Bugle o por la presencia tan solo intuida del pérfido y cruel Norman Osborn, la película deja pistas sobre sus futuras intervenciones en la nueva saga. Como apunte final y aunque ya es casi innecesario mencionar esto cuando se habla de la adaptación de un cómic Marvel, debéis esperar hasta la mitad de los créditos para llevaros una sorpresa y contad con que Stan Lee disfruta de un más que divertido cameo.

Por cierto, hay que ver lo que se goza de una película así en los mullidos sofás de la sala digital privada de Sony Pictures España y ademas con barra libre de refrescos. ¿Podré repetir, chicos?

Escrito por Adolfo Saro

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