
Para los que no conozcan nada de esta serie (algo raro si están leyendo la reseña de este segundo tomo), comentar que Ladrón de Ladrones nos cuenta la historia de Conrad Paulson, uno de los mejores, por no decir el mejor, ladrón de guante blanco, el cual ha decidido retirarse de dicha forma de vida y emprender un nuevo camino, aunque como es lógico, su turbio pasado volverá a reclamar de él en numerosas ocasiones.
Algo de lo que abusaba de manera magistral el primer tomo era del uso de flashbacks para contarnos diferentes sucesos o hechos que le habían ocurrido tanto a Conrad como a sus congéneres, y si bien este es un recurso narrativo excelente, Kirkman parece que no ha querido cansar al lector con su uso, apareciendo solamente una o dos veces a lo largo de este segundo volumen.

Todo esto sirve de antecedente para el siguiente volumen, el cual empieza nuevamente con Augustus, personaje al que los atracadores que vieron frustrados sus planes, ante las garantías que el joven les había proporcionado, decidirán reclamar el botín perdido. Si bien el anterior tomo había centrado su historia sobre todo en la parte “profesional” de Conrad, presentándonos en él las formas de actuar que este ladrón mantiene y a su equipo directo, en las páginas de este segundo ejemplar veremos sobre todo la relación familiar del afamado ladrón, englobándose prácticamente todos los hechos alrededor de su hijo.

En cuanto al guion, al igual que ocurría en los primeros números, este no recae sobre Robert Kirkman, sino que está a cargo de James Asmus, quien plasma concienzudamente todo el argumento que Kirkman ha ideado de una manera sensacional, manteniendo ese característico estilo de serie de televisión o película policiaca. De hecho, viendo el tremendo éxito de audiencia que estaba teniendo la serie “The Walking Dead”, era de esperar ver a Ladrón de Ladrones en televisión, algo que ya es una realidad gracias al canal AMC, quien ya tiene la adaptación televisiva en marcha, aunque esperemos que en este caso sean bastante fieles al cómic, cuyo desarrollo parece estar ya pensado como un guion televisivo. En cuanto al dibujo, este es desarrollado por Shawn Martinbrought, quien ya se había encargado magistralmente de los lápices en los anteriores números, y aquí lo sigue haciendo de forma excepcional, por lo que poco más se puede añadir sobre el buen trabajo de este artista.
Este tomo, editado en España por Planeta DeAgostini Cómics, cuenta con 136 páginas a color bajo un formato rústica, incluyendo a modo de extras las portadas originales de los seis números que contiene (#8 al #13). Un cómic totalmente recomendable para cualquier lector al que le gusten las películas o series de corte policiaco y para los seguidores de Kirkman, decir que en las páginas finales comienza a apreciarse su clásico estilo narrativo utilizado en “The Walking Dead”.



