
Pero antes de ahondar más en todo esto, conviene recordar brevemente lo sucedido en la primera entrega. Fundamentalmente, ‘Desaparecido’ nos ponía en la piel de Satoru Fujinuma, un hombre de 28 años no demasiado sociable y al cual la vida no le sonreía. Su peculiaridad, sin embargo, residía en la presencia de los llamados ‘Revivals‘. Esto es, vuelve atrás en el tiempo ininterrumpidamente unos minutos justo antes de que pase algo malo hasta que logra evitarlo.

En este segundo recopilatorio, vemos cómo Satoru ostenta una gran motivación para evitar que se sucedan esos secuestros y, por si esto fuera poco, también deberá afrontar ser un adulto en el cuerpo de un niño. Es cierto que esta última temática ya ha sido tratado, en menor o mayor medida, en títulos como ‘Detective Conan’, de Gosho Aoyama, o ‘Barrio Lejano’, de Jiro Taniguchi, pero es algo que bien llevado es notablemente interesante. Y en este caso, máxime con la singular personalidad del protagonista, desde luego que lo es.
Si algo hay que reconocer a Sanbe, autor de ‘Desaparecido’, es la coherencia que explicaba en el primer párrafo: nada de excesivas florituras o cosas notablemente inverosímiles. Mundo real. Y la entrega sigue esta suerte de mantra a la perfección. Detallando, Satoru se centra en la víctima más inmediata y más accesible para él: Kayo Hanidzuki, su compañera de clase. No obstante, acercarse a ella no resultará ni mucho menos sencillo a raíz de los problemas familiares que esta padece.

A su vez, a diferencia tal vez del primer volumen, excesivamente centrado en Satoru, en esta ocasión otros personajes cobran una relevancia notablemente mayor. Obviamente, aparte de Kayo Hanidzuki, con una personalidad similar al protagonista, encontramos básicamente a las madres de ambos y al tutor de Satoru y Kayo. Resulta bastante curioso ver la relación de un adulto en el cuerpo de un niño tanto con los adultos como con los infantes, máxime cuando el Satoru que conocían ya no está presente.
De hecho, más allá de la verosimilitud de las situaciones que nos narra ‘Desaparecido’, destaca la cotidianidad tanto de los sucesos como los personajes. En otras palabras, estos últimos dudan de sí mismos y ostentan bastantes defectos y limitaciones, acentuadas en el caso de los niños. Lo único que hacen es intentar actuar del modo en que estiman más oportuno, lo que es uno de los puntos más atractivos de la obra.

En cuanto a la edición, Norma Editorial recopila la segunda entrega de la serie mediante un tomo rústica de 196 páginas, cuatro de ellas a color, por 8€. En suma, estamos ante un título con un excelente y muy atrayente guion y un más que notable dibujo. A veces no es necesario demasiado para sorprender al lector, y Sanbe es el vivo ejemplo de ello. Personalmente, diría que es de las cinco mejores obras manga que he leído. Y he leído obras muy buenas.
Kei Sanbe
Nacido el 5 de marzo en Hokkaido, Japón, ha escrito obras más enfocadas a un público juvenil, como ‘Testarotho’ y ‘Kamiyadori’, que tuvo una secuela ‘Kamiyadori no Nagi’. En 2012 empezó ‘Desaparecido’, publicada por Norma Editorial, obra que tuvo una adaptación animada y acabó en 2016 con ocho volúmenes.
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SATORU TIENE LA OPORTUNIDAD DE SALVAR UNA VIDA, ¿PERO PODRÁ LLEGAR A TIEMPO?
Desde niño, Satoru tiene el poder de retroceder en el tiempo para cambiar el curso de los acontecimientos y evitar males mayores. Pero el asesinato de un ser querido le hace retroceder… ¡hasta primaria! ¿Podrá cambiar el futuro?[/note]



