
Un cómic, como cualquier tipo de obra, es hijo de su tiempo. Una determinada época marca las características de la mayoría de lo que se crea en ese momento, aunque siempre se da el caso de que alguna destaca por encima de las demás y es cuando se hace notar la innovación y los aires de cambio. La saga de aventuras de Allan Fox creada por Jean-François Charles y Jean Dufaux tuvo su recorrido por toda la década de los noventa, sin embargo, nos encontramos con que su historia transcurre, al menos lo concerniente a este primer integral, en los años cincuenta. Jean Dufaux ha puesto todo lo que hacía único a los cómics de aquella época, esto es, aventuras, damiselas en apuros o una peligrosa maldición, pero también nos encontramos con un estilo de narración anclado en ese pasado.

Es más que evidente que la intención de los autores es que todos estos elementos sean así por el mero hecho de ser una representación de cómo era el mundillo del cómic en esos tiempos; no estamos ante una falta de destreza a la hora de construir los personajes o armar la historia. Pero el problema que esto acarrea es que no todo el mundo es tan nostálgico de esos clichés o no comprende esa intencionalidad. En ‘Fox’ no vamos a encontrar nada de acción trepidante o los continuos giros de guion que se hacen imprescindibles en los últimos años, pero esto tampoco quiere decir que lo que se nos está contando no tenga su interés, nostalgia aparte.

Al igual que la historia y el modo de contarla nos deja una sensación nostálgica, lo mismo ocurre con su dibujo. Los colores, el diseño de los personajes o el modo de componer las viñetas tiene un marcado estilo retro que, en realidad, es lo que mejor le sienta a este tipo de historias tal y como están planteadas. Si me pongo a imaginar este mismo cómic con un dibujo como el que me puedo encontrar actualmente, no le veo ningún tipo de sentido. Sin embargo, si las expresiones o la gestualidad de todos los que pasan por ‘Fox’ pecan de ser un poco pobres, no puedo decir lo mismo de la escenografía. Se nota en cada página el amor que tiene Jean-François Charles por los lugares en los que transita la acción, en especial cuando la persecución del misterio aterriza en tierras egipcias. Las ajetreadas calles del Cairo, el exterior e interior de los pirámides, o las vistas aéreas de los monumentos del país son recreados con un gran detalle y cariño.

Jean-François Charles
Nacido en Pont-à-Celles, Bélgica, publicó sus primeras caricaturas y dibujos bajo el seudónimo de Bof en La Libre Belgique, La Nouvelle Gazette y L’Alliance Agricole. Estudiante en la Academia Real de Bellas Artes de Bruselas antes de publicar entre 1976 y 1977 ‘Les Chevaliers du Pavé’, su primer cómic junt a Jean-Marie Brouyère y Thierry Martens en la revista Spirou. En 1978 realiza la aclamada ‘Le Bal du Rat Mort’, un acercamiento al realismo con la cooperación de Jan Bucquoy. Más tarde viaja a Estados Unidos, lo que le serviría de inspiración para ‘Les Pionniers du Nouveau Monde’, realizado junto a su mujer Maryse, con la que más tarde también publicaría ‘Sagamore Pilgrimmage’. En 1994 comienza con el guion de ‘Les Pionniers’, aunque más tarde dejaría las labores artísticas a Ersel para poder centrarse en ‘Fox’, su nueva serie detectivesca junto a Jean Dufaux y que duraría entre 1991 y 1998. En el nuevo siglo, y tras un descanso de un año viajando por Egipto e India, ha publicado obras como ‘India Dreams’, ‘War and Dreams’ e ilustrado la tercera parte de ‘Le Décalogue’.
Jean Dufaux
Uno de los más prolíficos escritores europeos de cómics. Autor de docenas de series para editoras como Dargaud, Le Lombard y Glénat, también ha trabajado con un gran número de talentosos artistas de cómics. Las historias de Dufaux se caracterizan por transmitir una gran profundidad emocional y psicológica con sus personajes, especialmente con las mujeres que ha plasmado tanto en sus cómics de corte histórico como contemporáneo. Durante el curso de su carrera, Jean Dufaux se ha establecido como un popular escenógrafo, capaz de escribir en cualquier género, pero igualmente manteniendo un estilo muy reconocible. Es común que, de vez en cuando, añada algunos elementos supernaturales a sus historias, lo que le ha valido el apodo de “el Stephen King de los cómics”. Entre sus obras destacan ‘Melly Brown’, ‘La Toile et la Dague’, ‘Beatifica Blues’, ‘Giacomo C.’, ‘Les Enfants de la Salamandre’, ‘Chelsy’, ‘Avel’ y ‘Fox’.
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‘Fox. Integral Vol. 1’

Allan Fox, retirado después de haber participado en varios conflictos bélicos, pensaba haber encontrado la felicidad junto a Edith en una tranquila pensión, pero el azar llevará a sus manos un libro muy extraño… Un volumen sagrado que mucha gente desea poseer, un libro maldito que destina un final funesto a todos los que se acercan a él…
Jean-François Charles y Jean Dufaux nos sumergen en el corazón de los años cincuenta con un thriller de aventuras trepidantes que nos llevan desde la campiña francesa recuperándose de la Segunda Guerra Mundial hasta el desierto de Egipto. [/note]


