Los Vengadores de Brooklyn

Pese a haber pertenecido a grupos como Los Vengadores o la Fundación Futuro, Spiderman destaca por, entre otros factores, ser un superhéroe que prefiere trabajar en solitario. Es cierto que en versiones animadas, y quizás en historias alternativas, le hemos podido ver incluso al mando de un grupo de justicieros enmascarados, pero no pasan de ser meros momentos anecdóticos y, salvo algún caso excepcional,fuera de la continuidad. Como muestra de estas raras ocasiones podemos destacar un momento casi desconocido de sus primeros pasos como superhéroe, cuando fue el único miembro competente del supergrupo conocido como Los Vengadores de Brooklyn.

Ya comentamos, en su momento, que en Marvel hay varios grupos de superhéroes con el mismo nombre, ya que, actualmente se encuentran en vigor Los Vengadores clásicos, Los Vengadores Costa Oeste, Los Vengadores de los Grandes Lagos y los Salvajes Vengadores (aunque estos últimos no se reconocen a sí mismos como tales), pero ninguno de estos equipos es comparable al de Los Vengadores de Brooklyn, como podrás comprobar si continuas leyendo el artículo.

Con guiones de Stuart Moore y dibujos de Damion Scott, este peculiar supergrupo hizo su aparición en una historieta de complemento, divida en dos partes, que se publicó en el interior de Web of Spider-Man nº 129 (2012). En sus páginas se detalla cómo el señor Furland, casero de un edificio, preocupado por una plaga de chinches que había en la ciudad, decidió fumigar el bloque entero, pero sin avisar a los inquilinos e utilizando un spray radiactivo. Como cualquier lector medio de Marvel debe saber, muchos de los poderes obtenidos por algunos personajes de dicha editorial provienen de ese tipo de energía, como es el caso de Hulk o el propio Spiderman, de modo que los inquilinos del edificio en cuestión no iban a ser menos.

A continuación, puedes leer un repaso con el nombre y los poderes de cada uno de los miembros de Los Vengadores de Brooklyn:

Psi y Fi: Dos hermanos con poderes telequinéticos y telepáticos.

Rotatorio: Capaz de hacer girar cualquier objeto.

El Hipnoto: Con poderes de hipnotismo y mesmerismo.

Mentas: Puede convertir los dulces en armas mortales.

Paintball: Tiene la capacidad de generar chorros de pintura.

Calderera: Madre de Paintball, que puede repara máquinas mediante su poder de intuición.

Cuando un novato Spiderman recibió la oferta de unirse a Los Vengadores de Brooklyn, la idea de pertenecer a un grupo que compartía nombre con el de los héroes más poderosos de la Tierra le resultó seductora. No obstante, después de enfrentarse a villanos como Cirujano, Garfio Rojo y Jefe Mafioso, Spiderman se dio cuenta de que él se encargaba de hacer el trabajo duro, mientras que el resto del grupo no hacía más que meter la pata, lo que lo llevó a abandonar el equipo.

Sin embargo, muchos años después, mientras que Spiderman se enfrentaba al Rey Abeja y sus secuaces, recibió la vista de Psi, quien requería su ayuda porque tras el supuesto asesinato de Rotatorio y el ataque al corazón que había acabado con la vida de Mentas, se había convencido de que alguien estaba intentado eliminar a Los Vengadores de Brooklyn.

Aunque Spiderman estaba seguro de que los dos héroes muertos habían fallecido debido a su avanzada edad, accedió a reunirse con lo que quedaba del equipo. Finalmente, cuando Fi le pidió que le siguiera la corriente a su hermano, ya que Psi necesitaba investigar esto para sentirse útil, decidió continuar con la pantomima durante un tiempo. No obstante, después de comprobar que ninguno de sus antiguos enemigos intentaba eliminarlos (ya que los principales sospechosos estaban muertos, se habían reformado o ni siquiera los recordaban), Spiderman se cansó de perder el tiempo y le dijo a Psi que aceptara la realidad y dejase de buscar un caso donde no lo había. Sin embargo, las sospechas que había tenido este vengador se confirmaron cuando apareció asesinado, ensartado de un garfio de color rojo.

Sin embargo, tras conseguir derrotar al asesino de sus compañeros, el grupo comprobó que el verdadero responsable era el señor Furland, disfrazado como el retirado villano, que quería vender el edificio pero no podía hacerlo mientras Los Vengadores de Brooklyn siguieran viviendo en él. Aunque Fi, deseoso de vengar la muerte de su hermano, lo lanzó al vacío desde lo alto de un edificio, el señor Furland logró sobrevivir, pero no quedó ileso, ya que pasó seis semanas inmovilizado, un castigo ligero para los crímenes que había cometido.

El edificio donde vivían Los Vengadores de Brooklyn fue finalmente demolido, ya que el ayuntamiento había decidido expropiarlo. Así que, mientras que Spiderman abandonaba el equipo por segunda vez, el equipo tuvo que lidiar con la misión de encontrar otra base y nuevos miembros, a ser posible que hubieran aparecido en alguna película y tuviera un buen coche. Como respuesta a sus plegarias, el pato Howard, que iba a bordo de un buen automóvil, se cruzó en el camino de Los Vengadores de Brooklyn, a los que preguntó cómo podía salir de Manhattan.

La verdad es que la premisa resulta bastante divertida, pese a que el estilo de dibujo de Damion Scott, en lugar de ayudar, más bien obstaculiza. El propio Stuart Moore explicó cómo se le había ocurrido la idea de escribir esta historia en los siguientes términos:

Hace tiempo que llevo pensando que lo único que no ha hecho Spidey jamás es liderar un grupo. Es algo contrario a su naturaleza, pero me imaginé que, si se sentía obligado, lo haría. Y es algo divertido, porque lo odia. Cuando me aproximé a Steve Wacker con esa idea, le gustó, pero estaban planeando Avening Spider-Man, que tiene algún punto de coincidencia, así que trabajé en algo ligeramente distinto.

Pese a que no es muy probable que Los Vengadores de Brooklyn vuelvan a aparecer en otra aventura, a Stuart Moore no le habría importado escribir una nueva historia sobre ellos, a la que habría titulado El café, los donuts y Hulk.

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