martes, octubre 27, 2020

La influencia de las artes marciales en Vértice

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Kung FuUna parte negativa para los lectores de cómics Vértice de 1974 fue que, dada la falta de previsión de la editorial, las repentinas apariciones y desapariciones de ciertos  títulos, sin ninguna razón aparente, causaban el desconcierto de un colectivo ávido de nuevas aventuras de los personajes de Marvel, sobre todo en casos como los del Capitán Marvel (1969 – 1974) o Dan Defensor (cuyo segundo volumen solo duró cinco números, publicados entre 1974 y 1975), cabeceras que fueron canceladas, sin previo aviso, para agrupar las aventuras de ambos héroes dentro del segundo volumen de la genérica Héroes Marvel (1975 – 1980).

Dado que en Vértice parecían estar cansándose de tener que cerrar algunas colecciones, al no disponer de suficiente material original para mantenerlas a flote, la idea de agrupar las aventuras de diferentes personajes en una sola cabecera parecía la solución más plausible, que es el motivo por el que los segundos volúmenes de títulos como el mencionado en el párrafo anterior o Super Héroes (1974 – 1980) eran una compra necesaria para todos aquellos seguidores que se hubieran quedado con ganas de más aventuras de sus personajes favoritos.

Por supuesto, algunas cabeceras continuaban al pie del cañón con el formato revista, como es el caso de Los Vengadores o Los Cuatro Fantásticos (ambas publicadas entre 1974 y 1980), en lo que a superhéroes se refiere; Escalofrío (1973 -1979), encargada del género del terror, y Relatos Salvajes (1974 – 1979), que se nutría de aventuras de Conan y otros títulos de ciencia ficción y fantasía, con sus últimas entregas dedicada exclusivamente a El Planeta de los Monos.

Sin embargo, el cambio de formato había hecho mella en Vértice, ya que la calidad del tipo de papel que utilizaban, tanto para las páginas como en el caso de las cubiertas, no contaban con la suficiente resistencia y se rompían con extrema facilidad, lo que hacía que la editorial añorase el formato de publicación del primer volumen. Por tanto, se tomó la determinación de eliminar la grapa y engomar los lomos, a fin de sacar al mercado un producto de mucha mayor integridad, aunque cierta cantidad de lectores de la época preferían el método anterior.

Este era el panorama editorial que Vértice tuvo que vivir en la década de los setenta, mientras que, en la parte oriental del mundo, las artes marciales habían logrado cobrar una fama internacional, algo que en Estados Unidos se notó gracias a las películas de Bruce Lee y a la serie de televisión Kung Fu (1972), dos productos que también contaron con muchos adeptos en nuestro país.

Deadly hands of kung fuLa fiebre de las artes marciales setenteras propició que las librerías dieran prioridad a este género de publicaciones. Por tanto, Vértice acogió de buen grado el material correspondiente a dos nuevas series americanas de Marvel, tituladas The Hands of Shang-Chi, Master of Kung Fu (1973 – 1976) y The Deadly Hands of Kung Fu (1974 – 1977), en las que se daba prioridad gráfica al nombre del arte marcial en el título de la cabecera, tal y como se puede comprobar en la imagen que se encuentra a la izquierda de este párrafo. Además, en el interior de dichas publicaciones, se incluían artículos relacionados con las artes marciales, algunos de ellos con contenido sobre la ya citada serie de televisión.

Con la intención de exprimir al máximo a la gallina de los huevos de oro, en Vértice, decidieron encargar a Rafael López Espí una ilustración del protagonista de la serie de televisión KungFu, que apareció decorando las contraportadas de algunos cómics de la época, en la que se podía leer el siguiente eslogan:

KUNG-FU. Próxima salida. Otro éxito de nuestro sello. La marca de los “comics”. Una serie a escala mundial proyectada por todas las cadenas de T.V.

relatos salvajes artes marcialesSin embargo, la fusión de cabeceras de la que hemos hablado al principio del artículo también afectó a las dos colecciones de artes marciales mencionadas anteriormente, ya que ambas  formaron parte de Vértice dentro de una nueva cabecera que llevaba el nada escueto título de Relatos Salvajes: Edición Especial dedicada a las Artes Marciales Judo Karate Kung-Fu (1975 – 1982), cuya primera portada puedes ver a la derecha de este párrafo. Además de estar incorrectamente escrito, al no contar con los signos de puntuación adecuados, el lector se podía hacer viejo desde que empezaba a nombrar el título hasta que terminaba, por lo que la colección fue conocida popularmente como Relatos Salvajes: Artes Marciales.

Aventuras de  personajes como Shang-Chi, Los Hijos del Tigre o Puño de Hierro, magistralmente llevadas a cabo por grandes autores como Steve Englehart, Jim Starlin, Paul Gulacy y George Pérez, colocaron dicha cabecera en unos de los títulos más esperados por los lectores de Vértice de dicha época.

Como anécdota curiosa, merece la pena mencionar que los dos primeros ejemplares de dicha cabecera publicaron la misma historia de Shang-Chi, originalmente aparecida en la colección americana Special Marvel Edition nº 15 (1973), en la que se relataba su origen. El motivo de dicha repetición fue subsanar el error cometido en el primero de ellos, del que se habían saltado una página.

Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings - logo

Parece evidente que las artes marciales fueron decisivas para el mundo de los cómics Vértice de los años setenta. No obstante, como el año que viene verá la luz la película Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos, lo más seguro es que Marvel aproveche el estreno de dicho filme para publicar material sobre el personaje, por lo que el año 2021 podría suponer el rebrote de la fiebre por los cómics de artes marciales.

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