Pietro, la ingeniera, guiños en los anuncios publicitarios, el testigo protegido… Han jugado con nuestro fanatismo y nos han engañado vilmente. Vale que nunca han mostrado ningún indicio de, por ejemplo, el multiverso y los X-Men, pero reconoceréis que utilizar a este actor en particular fue una “broma pesada” que, además, los no seguidores de las películas de superhéroes no podían reconocer. MAL.
Pero no solo es culpa de Jac Schaeffer y Matt Shakman (guionista y director respectivamente). Si bien las tramas antes indicadas han causado confusión y esperanzas infundadas, han existido otras muchas teorías de las que los responsables de la serie no tienen la culpa en absoluto. Gran parte de nuestra mayor o menor desilusión se debe a nosotros mismos, que nos hemos ido inventando teorías donde sólo veíamos un pequeño “regalo” a los fans de los cómics.
En ningún momento se insinúa nada de Mefisto, si tienen o no importancia los hexágonos, Si Dottie o el cartero eran mensajeros del mal… Todo eso es estrictamente culpa nuestra. Los fans hemos sido nuestro peor enemigo. Creo que a una serie hay que valorarla por lo que ofrece, por la historia que nos cuenta y por cómo lo hace. No por lo que no ha contado.


